Un apartamento a cambio de un visado

El fenómeno intriga a las autoridades y a los agentes inmobiliarios: cada vez más rusos adquieren apartamentos sin llegar a poner jamás un pie en ellos. El motivo: ser propietarios les facilita la obtención de un visado en la zona Schengen.

Publicado en 28 septiembre 2011 a las 15:40

Pagando 10.000 euros a un agente inmobiliario, un habitante de Moscú se convierte en propietario de un apartamento en Ida-Virumaa [al noroeste de Estonia]. Es tan sólo un ejemplo entre muchos otros de los rusos que, tras adquirir un apartamento en Estonia y sin llegar a instalarse en el mismo, se benefician del visado estonio que esta adquisición les permite obtener, para irse de compras a París.

En la región de Ida-Virumaa, Voka es una pequeña y pintoresca localidad junto al mar, donde residen alrededor de 1.000 personas."Junto a las casas unifamiliares, se encuentran una docena de inmuebles más grandes, de 24 apartamentos cada uno. Solo cuatro hombres viven en uno de estos inmuebles.Casi todos los demás apartamentos se han vendido a ciudadanos rusos. Pero nadie ha visto que estos nuevos vecinos procedentes del otro lado de la frontera se hayan instalado allí, ni hayan pasado unas vacaciones. "El otro día, hablé con un agente inmobiliario de Jõhvi [una localidad cercana], que reconocía que los rusos se abalanzan sobre los apartamentos de Voka”, nos cuenta Ursi Joost, el presidente de la comunidad de uno de los inmuebles.

La mayoría de apartamentos se quedan vacíos y se acumulan las facturas sin pagar. También encontramos algunos habitantes de Moscú a los que les gusta pasar aquí sus vacaciones estivales a la orilla del mar. Aprecian el entorno natural y el hecho de poder hablar en ruso. Pero también están los que, tras comprar un apartamento, salen sin cerrar ni siquiera las ventanas para el invierno. Y están los que llegan de San Petersburgo para pasar el fin de semana y disfrutan con tener una pequeña residencia en Voka, porque en su gran ciudad, los niños no tienen espacio para correr. Pero son casos excepcionales.

Los nuevos propietarios desaparecen

En Jõhvi, donde un apartamento de dos habitaciones cuesta alrededor de 8.000 euros, en raras ocasiones los rusos pagan más de 10.000 euros. Rasmus Lumi, ex-cónsul de Estonia en San Petersburgo, y expulsado por las autoridades rusas el pasado mes de marzo, hoy es director general del servicio consular del ministerio de Exteriores. En el caso de Voka, ve claramente un plan para obtener un visado. “Sólo podemos suponerlo, aunque no excluimos esta posibilidad”.

Poseer un bien inmobiliario en Estonia no garantiza la obtención de un visado. Los ciudadanos rusos pueden pensar, no sin razón, que si son propietarios en Estonia, obtendrán con más facilidad un visado. Sobre todo si su “historial” en los archivos de la zona Schengen está limpio y nos consta que vienen aquí para ocuparse de su propiedad. “En cambio, si descubrimos que alguien abusa de ello, no obtendrá su visado tan fácilmente en el futuro”, añade Lumi.El diplomático precisa que no se puede verificar cuántos visados se han concedido tras las adquisiciones inmobiliarias, ya que no se registran de ningún modo específico.

“Hemos planteado estas cuestiones a los parlamentarios, al ministro de Exteriores, a la policía y a los guardas fronterizos, pero no podemos hacer gran cosa”, reconoce Riho Breivel, gobernador de Ida-Virumaa. “Legalmente no se puede hacer nada. El hecho de que los rusos compren aquí apartamentos no es grave en sí mismo, porque muchos de ellos tienen un alto poder adquisitivo. Pero hay más casos en los que no es así y lo peor es cuando empiezan a surgir las deudas (…). Los nuevos propietarios del otro lado de la frontera simplemente desaparecen y los demás vecinos de la comunidad son los que sufren los problemas”.

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