Antonis Samaras en su último mítin de la campaña, Atenas, 15 de junio de 2012.

¿Un nuevo comienzo con los políticos de siempre?

El conservador Antonis Samaras, ganador de las elecciones del 17 de junio, podría formar una coalición a favor del memorándum. Y Grecia tendrá futuro si los partidos políticos demuestran tener una cualidad de la que han carecido hasta ahora: la responsabilidad.

Publicado en 18 junio 2012 a las 15:34
Antonis Samaras en su último mítin de la campaña, Atenas, 15 de junio de 2012.

Los hombres y las mujeres de familia, que trabajan duro y pagan sus impuestos han cumplido su cometido: en su mayoría votaron por Nueva Democracia en las elecciones nacionales de ayer y, dejando a un lado sus opiniones y reservas personales, apoyaron al Pasok como socio responsable para formar coalición. Algunos también votaron a Fotis Kouvelis, de la Izquierda Democrática.

Ahora, por supuesto, ha llegado el momento de que los políticos del país estén a la altura del reto, que no será sencillo. Los políticos griegos, incluido Alexis Tsipras, líder del partido Syriza, en contra del rescate, debe superar las expectativas y alejar al país de los grandes peligros que están por venir.

Nadie puede decir que desconoce el hecho de que la nación se encuentra en un caos atroz. Nadie puede permitirse el lujo de ser irresponsable simplemente porque el electorado le ha situado en la oposición. Todos estamos en el mismo barco.

Antonis Samaras, líder del partido conservador Nueva Democracia, libró una dura batalla y ganó a pesar de las dificultades. Es plenamente consciente de que el porcentaje de votos que obtuvo su partido en las elecciones de ayer incluye a miles de votantes que apoyaron a los conservadores porque querían evitar la salida del euro o una victoria de las fuerzas políticas extremistas.

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Hemos ganado algo de tiempo

Samaras debe reclutar a las personas más cualificadas de todos los sectores y no basarse simplemente en la guardia política de siempre, que se apresuró a situarse tras él para fotografiarse en el atrio del Zappeion.

El margen de maniobra del próximo Gobierno será extremadamente reducido, porque todo está en números rojos, los ciudadanos están muy divididos y a nuestros socios se les está acabando rápidamente la paciencia.

¿Lograremos salir adelante? Por supuesto. En el pasado, hemos demostrado en más de una ocasión que podemos hacer realidad casi milagros en el último minuto. Dicho esto, necesitaremos la tolerancia y el apoyo de nuestros socios europeos y nuestros acreedores internacionales, que conocen muy bien lo que está en juego tanto en Grecia como en Europa.

Y lo más importante, hemos ganado algo de tiempo, hemos respirado profundamente y no nos hemos catapultado fuera de la eurozona. Esperemos que cuando nuestros líderes proeropeos se sienten a negociar en el Palacio Presidencial, consigan superar sus limitaciones y nuestras expectativas. Por una vez, dejemos que nos sorprendan gratamente.

Reacciones

Un país dividido en dos

"¡Un Gobierno ahora!", exige Ta Nea en primera página. Sin embargo, las negociaciones para la formación del Ejecutivo se anuncian difíciles. Antonis Samarás ha convocado a todos los partidos a formar "un Gobierno de rescate nacional", pero Syriza niega dicha posibilidad y el Pasok es reacio a hacerlo si aquella no está presente.

En cualquier caso, "Grecia sale dividida en dos" de este escrutinio, asegura el diario. "Y un país dividido en dos es un país condenado, sin importar cual parte predomine." Esta nueva "fractura nacional" está presente en tres niveles diferentes de las divisiones tradicionales entre derecha e izquierda, ricos y pobres o centro y periferia.

El primer nivel es político. Por un lado están Nueva Democracia, el Pasok, la Izquierda Democrática y algunos otros pequeños partidos proeuropeos. Por el otro Syriza, los Griegos Independientes, Amanecer Dorado y algunos pequeños partidos extraparlamentarios de extrema izquierda. Los dos clanes están en igualdad de condiciones. El segundo nivel es el de Europa, que por primera vez no está definido. El tercer nivel es el sistema de poder, en el cual el Estado es cuestionado por el pueblo.

"Entramos en un período de turbulencias", estima Ta Nea. "El punto positivo en que el pueblo griego es actor. El punto negativo es que estos enfrentamientos no terminan nunca con un solo vencedor, sino con bastantes perdedores…"

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