JFund picture Steffie Giorgio Praia dos pobres. En el fondo: la refinería LNG en la provincia de Zaire (Angola). | Foto: ©Giorgio Michalopoulos

Los vertidos sistemáticos de las grandes petroleras están envenenando la costa de Angola y a sus comunidades 

Mientras las grandes petroleras europeas prometen una "mentalidad de cero vertidos" en sus países de origen, sus operaciones extraterritoriales a lo largo de la costa angoleña parecen contar una historia diferente. Los derrames crónicos de petróleo dejan a las comunidades sin peces o sin alimentos frescos, con playas cubiertas de crudo y bajo una exposición a sustancias tóxicas que propicia la aparición de enfermedades. Una investigación de un año revela la crisis humana y medioambiental oculta de Angola.

Publicado en 2 de noviembre de 2026
JFund picture Steffie Giorgio Praia dos pobres. En el fondo: la refinería LNG en la provincia de Zaire (Angola). | Foto: ©Giorgio Michalopoulos

Hicieron falta cincuenta personas para sacar la red del mar. No por la captura, pues no había ninguna, sino por el peso del petróleo. Un crudo espeso y de color marrón oscuro había empapado la red hasta tal punto que se necesitó a casi toda la comunidad (hombres, mujeres y niños) cerca de Soyo, en la costa norte de Angola, para arrastrarla hasta la playa.

“¿Cómo vamos a vivir…? Mirad lo que nos están haciendo”, grita una joven en un vídeo en el que se ve cómo sacan la red. En la misma playa donde se grabó el vídeo, nos encontramos con Manuel y Raoul*, dos pescadores. La arena aún está manchada de petróleo, junto a plantas amarillentas y cubiertas de crudo, y cangrejos muertos. “Cada vez que hay malemba (agua agitada), el petróleo llega a la playa”, explica Raoul. Así ha sido por años, y la situación no hace más que empeorar.

Durante 13 años, petroleros europeos, británicos y estadounidenses se han abastecido de crudo angoleño y han dejado tras de sí lo que los residentes describen como una destrucción rutinaria y sistemática. Según nuestro análisis de imágenes por satélite, en una zona del lecho marino hay un área de al menos el tamaño de Montenegro que está cubierta de petróleo derramado. Esta zona es Kizomba A, en el Bloque 15, explotada por ExxonMobil, y propiedad conjunta de BP, Eni, Equinor y Sonangol.

El petróleo obstruye las redes de pesca y ennegrece la yuca, las naranjas y los plátanos. Envenena los peces de los que los habitantes de las comunidades de Zaire y Cabinda dependen para sobrevivir; y, aun así, a veces los comen, porque la alternativa es pasar hambre, pero esto los expone a posibles carcinógenos y enfermedades gastrointestinales. 

El sulfuro de hidrógeno tóxico liberado por la extracción también supone un peligro respiratorio, ya que su olor a huevo podrido provoca náuseas y vómitos. Pese a los años de quejas, los vertidos continúan.

La magnitud del problema

Las imágenes satelitales no muestran ningún rastro de fugas de petróleo antes de que se instalara la plataforma Kizomba A en 2002. Los primeros indicios aparecieron en 2003, cuando comenzó la extracción. En 2013, los vertidos ya se habían convertido en algo permanente. Desde entonces, parece que se han dispersado al menos 19 barriles diarios en un área de 3 km² del Bloque 15 — aproximadamente 90 000 barriles en total según la hipótesis más conservadora, comparable al desastre del petrolero Erika de 1999. Una hipótesis “posible” sitúa la cifra cerca de los 4,5 millones de barriles, similar al caso de Deepwater Horizon. El análisis satelital detecta el área de la mancha de petróleo, pero no su espesor, por lo que el volumen real podría ser mayor.

Fishing nets and gear ruined by recurring oil spills off the coast of Soyo. | Photo: ©Giorgio Michalopoulos
Fishing nets and gear ruined by recurring oil spills off the coast of Soyo. | Photo: ©Giorgio Michalopoulos
Fishing nets and gear ruined by recurring oil spills off the coast of Soyo. | Photo: ©Giorgio Michalopoulos
Fishing nets and gear ruined by recurring oil spills off the coast of Soyo. | Photos: ©Giorgio Michalopoulos

Hay una diferencia marcada con respecto a los datos oficiales de Angola: la ANPG, la agencia nacional de petróleo y gas, registra tan solo 450 barriles derramados al año en todos los bloques marítimos del país — una fracción de la estimación mínima solo para el Bloque 15. Ni ExxonMobil ni sus socios comunican los volúmenes de derrames por país.

“El análisis muestra abundantes pruebas de un vertido de petróleo persistente…lo que sugiere que este petróleo flotante es producto de la intervención humana", afirmó Óscar García, un geocientífico que revisó los resultados. Añadió que los patrones del viento y las corrientes respaldan los testimonios de los residentes de que gran parte de ese petróleo llega a la costa.

ExxonMobil lo niega. “Nuestras inspecciones no encontraron pruebas de anomalías operativas, fallos en los equipos ni pérdidas de contención”, afirmó un portavoz, atribuyendo los vertidos a filtraciones naturales “aproximadamente a un kilómetro al norte de las instalaciones de Kizomba A”. La empresa no respondió a nuestra solicitud de una muestra de petróleo — un análisis que habría permitido a científicos independientes verificar esa afirmación.

Los recuerdos de los residentes coinciden en gran medida con los registros satelitales, ya que evocan grandes vertidos en 2003, 2005 y 2025 en Cabinda, y en 2020 cerca de Soyo. “Hemos presenciado la extracción de petróleo y los derrames desde 2003 y ahora estamos en 2026", afirmó António, que ha pescado en la zona durante 52 años.

Angola offshore concessions map.
Primer plano de los mapas de concesiones marítimas de Angola. Descargar el mapa completo. | Fuente: ANPG.

¿Quién es el responsable?

A pesar de este historial, el año pasado se concedió a ExxonMobil y a sus socios una prórroga de la licencia para el Bloque 15 hasta 2037. “¿Cómo vamos a lidiar con todo este petróleo?”, preguntó Pedro Neto, pescador de Zaire. El Bloque 15 es uno de al menos 14 bloques marinos situados cerca de la costa de Angola; junto con el Bloque 0 de Chevron, representa casi el 30 % de la producción nacional, según datos de 2025 de la ANPG.

El petróleo: una riqueza que no llega a las bases

Angola es el tercer mayor productor de petróleo de África, con una producción de un poco más de un millón de barriles al día, lo que genera el 60 % de los ingresos del Estado. Sin embargo, más del 53 % de los angoleños viven con menos de 3,65 dólares al día, el umbral de pobreza del Banco Mundial.(1) En Soyo y Cabinda, los residentes hacen cola durante horas para conseguir combustible subvencionado que se agota habitualmente, lo que los obliga a recurrir al mercado negro, donde los precios se triplican.

Los registros comerciales de Kpler muestran que ExxonMobil, BP y Equinor han vendido y enviado millones de barriles desde el bloque. Dos de los operadores implicados han recibido condenas documentadas por soborno: Trafigura, condenada en Suiza el año pasado por sobornos para asegurarse el acceso al petróleo angoleño(2) (la empresa ha presentado recurso), y Glencore, que siguió fletando cargamentos tras declararse culpable en Estados Unidos de soborno y manipulación del mercado en África Occidental.(3)

“Hay días en los que ni siquiera comemos”

Para quienes viven a lo largo de esta costa, el impacto se mide en kilos de pescado. “Solíamos volver a casa con 30 kilos de pesca. Hace tres días volví sin ningún pescado”, señaló João. Las sardinas y la corvina han “disminuido drásticamente”, y algunas comunidades informan no haber tenido capturas desde principios de junio.

The impact of crude oil contamination on local food supplies: blackened fruit trees, ruined oranges, and spoiled fermented cassava infested with insects. | Photo: ©Giorgio Michalopoulos.
The impact of crude oil contamination on local food supplies: blackened fruit trees, ruined oranges, and spoiled fermented cassava infested with insects. | Photo: ©Giorgio Michalopoulos.
The impact of crude oil contamination on local food supplies: blackened fruit trees, ruined oranges, and spoiled fermented cassava infested with insects. | Photo: ©Giorgio Michalopoulos.
The impact of crude oil contamination on local food supplies: blackened fruit trees, ruined oranges, and spoiled fermented cassava infested with insects. | Photo: ©Giorgio Michalopoulos.
The impact of crude oil contamination on local food supplies: blackened fruit trees, ruined oranges, and spoiled fermented cassava infested with insects. | Photo: ©Giorgio Michalopoulos.
El impacto de la contaminación por petróleo crudo en el abastecimiento alimentario local: árboles frutales ennegrecidos, naranjas estropeadas y yuca fermentada en mal estado e infestada de insectos. | Fotos: ©Giorgio Michalopoulos.

En Cabinda, los pescadores describen capturas de pescados ya muertos o que huelen a petróleo, y que, aun así, se comen. Cuando además se pierden las cosechas, las familias recurren a la kizaka, un guiso de hojas de yuca, aunque incluso ese recurso suele llegar podrido. “Bebemos agua directamente del río”, afirmó Pedro Neto.

El impacto en la salud

Los enfermeros y la exsecretaria de Sanidad de Cabinda explicaron a Voxeurop que los registros de pacientes muestran picos recurrentes de gripe, infecciones cutáneas y enfermedades gastrointestinales relacionadas con los vertidos, siendo los niños los más afectados.

La exsecretaria, la Dra. Carlotta Tati, que dimitió por lo que describió como corrupción, declaró haber observado tasas elevadas de cáncer que relaciona con la exposición al petróleo — aunque ningún estudio epidemiológico ha establecido una relación causal. Su relato refleja la experiencia clínica, no una investigación formal. “Aquí, personas de 41 años están muriendo a causa de ello, y no somos una población de fumadores”, afirmó.

Dr. Carlotta Tati in her office. | Photo: ©Giorgio Michalopoulos
La Dra. Carlotta Tati en su oficina. | Foto: ©Giorgio Michalopoulos

La brecha entre lo dicho y lo hecho

Las empresas que operan en estas aguas describen sus historiales de seguridad en términos absolutos, como la “mentalidad de cero derrames” de ExxonMobil y la “visión de cero daños” de Equinor. La legislación angoleña respalda esto con medidas contundentes: todo vertido superior a un barril debe notificarse, con multas de hasta 500 000 dólares, y todas las empresas propietarias comparten una responsabilidad solidaria, no solo el operador.

Sin embargo, los informes describen operaciones notablemente limpias: ExxonMobil declara cero vertidos relacionados con buques a nivel mundial; Eni registró solo 321 barriles entre 2024 y 2025; ANPG registró solo 20 barriles en todo el país en 2025. Parte de esta discrepancia se debe a la normativa de la UE: “La divulgación de vertidos específicos de cada ubicación no es una obligación universal”, confirmó el Grupo Consultivo Europeo en materia de Información Financiera a Voxeurop; las empresas son las que deciden en gran medida si un vertido local es lo suficientemente “significativo” como para darlo a conocer. “El gobierno local lo sabe todo”, afirmó António. “Ya estamos sufriendo”. 

Mano de obra barata, ningún recurso

Cuando los derrames requieren una limpieza, los pescadores afirman que a menudo son ellos a quienes se les pide que la realicen, de manera informal y a un precio bajo. Los comprobantes a los que Voxeurop tuvo acceso muestran que, tras un vertido en 2025, la filial de Chevron contrató a residentes para limpiar una playa a cambio de unos 200 dólares en el transcurso de dos semanas, calificándolo de “actividades voluntarias con pago voluntario”: sin contratos, sin seguro.

En el sur de Cabinda, un consorcio de más de 1000 pescadores sigue enfrentándose a Chevron en los tribunales por un vertido catastrófico en 2005. Según los expedientes judiciales, inicialmente el experto interno de la empresa había atribuido el derrame a un brote de algas en lugar de al petróleo. “Actualmente, en el caso se están haciendo cosas que no son procesales, sino extrajudiciales”, declaró el abogado de los pescadores, Hélder da Cruz.  Veinte años después, la espera continúa.

Nada fuera de los propios tribunales de Angola está obligando a que se alcance una resolución: las normas de divulgación de la UE dejan poco margen de influencia externa, incluso cuando las normativas del país de origen son, sobre el papel, sólidas. “Estos vertidos violan claramente los derechos de las comunidades afectadas”, declaró Harj Nerulla, abogado especializado en litigios climáticos. Señaló que este tipo de casos pueden dar lugar a desembolsos de cientos de millones: “BP pagó más de 65 000 millones de dólares para limpiar el vertido de Deepwater Horizon”.

Una mujer de la zona graba cómo el petróleo llega a la orilla de una playa cercana a Soyo en mayo de 2026. | Vídeo facilitado por la comunidad pesquera local.

“Acuérdense de nosotros. Sufrimos por culpa del petróleo”

“Aquí estamos muy expuestos a los bloques de extracción; cualquier gota [de petróleo] que se derrame en pleamar…llegará hasta acá”, afirmó Mateus, un pescador de Cabinda. “No pedimos atención constante, pero acuérdense de nosotros, sufrimos por culpa del petróleo. Hay muchos jóvenes aquí que trabajan en los yacimientos petrolíferos y que conocen los secretos del petróleo. Lo que más nos afecta es el equipo; necesitamos redes”.

Todos los nombres marcados con un asterisco han sido modificados, y se han omitido los nombres de las comunidades concretas por motivos de seguridad de las fuentes.

Se solicitaron declaraciones a todas las empresas mencionadas. Shell y Glencore se negaron. Trafigura afirmó que gestiona alrededor de 500 buques en todo el mundo, incluidos aquellos fletados a terceros, y que ha recurrido la sentencia suiza. BP, Azule Energy, la ANPG y los ministerios de Sanidad y Medio Ambiente de Angola no respondieron. Equinor y Eni remitieron las preguntas a ExxonMobil, “el operador”.

  1. Banco Mundial, datos sobre el índice de pobreza en Angola (umbral de pobreza de 3,65 dólares al día, 2017, APP).
  2. Reuters, “Swiss court finds Trafigura, former executive guilty of corruption”, 31 de enero de 2025.
  3. Departamento de Justicia de los Estados Unidos, “Glencore Entered Guilty Pleas for Foreign Bribery and Market Manipulation Schemes”, comunicado de prensa.
🛰️ La detección por satélite del vertido de petróleo de Kizomba A y todos los análisis de las imágenes correspondientes estuvieron a cargo del investigador independiente Guillermo Tamburini-Beliveau.
🤝 Esta investigación ha contado con el apoyo de Journalismfund Europe.
Jfund Europe logo

¿Aprecias nuestro trabajo?

Ayúdanos a sacar adelante un periodismo europeo y multilingüe, en acceso libre y sin publicidad. Tu donación, puntual o mensual, garantiza la independencia de la redacción. ¡Gracias!

¿Eres un medio de comunicación, una empresa o una organización? Consulta nuestros servicios editoriales y de traducción multilingüe.

Apoya un periodismo europeo sin fronteras.

Haz una donación para reforzar nuestra independencia

Artículos relacionados