Desde el sábado por la mañana, estoy cada vez más enfadado. No se debe únicamente a la tasa sobre las cuentas bancarias (no tengo dinero que perder). Más bien se debe a tener la impresión de que una vez más me han tomado por tonto. Como cualquier otro ciudadano de este país, soy víctima de una estafa. Por un lado, debo pagar los platos rotos por los dirigentes chipriotas y, por el otro, debo sufrir el “juego político” de nuestros socios europeos. Pero como decía el poeta Esquilo, "no hay nada más terrible que la cólera de un pueblo que protesta". Salvo que en nuestro caso, el pueblo ha superado el estado del descontento. Pero incluso la paciencia del pueblo más condescendiente tiene sus límites. Y cuando se superan, la cólera desborda y puede arrasar todo cuanto encuentre a su paso.
Y en este caso preciso es lo que va a pasar. Todos juntos, como pueblo que posee dignidad y conciencia, debemos salir a la calle y decir desde lo más profundo de nuestra alma que no somos idiotas. Debemos gritar a pleno pulmón: "¡Ya basta!".
La quiebra de la confianza del pueblo
En el fondo, no es necesario tener un máster en Economía para comprender lo que va a pasar. La gran mayoría de la gente lo sufre en carne propia. Desde la abuelita que ha conseguido ahorrar con grandes esfuerzos cinco o diez mil euros, al empleado que reservaba todo los meses una cantidad para que su hijo pudiese estudiar una carrera en el futuro.
E incluso para el que tiene millones en el banco, el problema es que como tiene “mucho” le van a quitar un poco. Sabemos muy bien lo que esto significa. Los grandes ahorradores van a llevarse su dinero a otra parte, para perjuicio de la economía local. Lo que no faltarán serán nuevos despidos, quiebras de PYMES… Ya sabemos qué viene detrás.
Pero lo que se desprende de este asunto es la quiebra de la confianza del pueblo hacia Europa. Ésta no es la Europa que soñábamos, no es la Europa que queremos. Porque en nuestra Europa no habría sitio para este tipo de comportamientos.
Desde la década de 1980 y la financiarización de la economía, los actores financieros nos han mostrado que los vacíos legales esconden una oportunidad a corto plazo. ¿Cómo terminan los inversores ecológicos financiando a las grandes petroleras? ¿Qué papel puede desempeñar la prensa? Hemos hablado de todo esto y más con nuestros investigadores Stefano Valentino y Giorgio Michalopoulos, que desentrañan para Voxeurop el lado oscuro de las finanzas verdes; hazaña por la que han sido recompensados varias veces.
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