Eslovenia lleva eligiendo eurodiputados desde 2004, año en que integró la UE. Y durante todo este tiempo, la participación eslovena en la democracia europea se ha caracterizado por una participación bastante baja, entre el 28 y el 29 %. La tasa más baja se produjo en 2014, con tan solo un 24,55 %. Sin embargo, en las últimas elecciones, en 2019, se produjo un ligero ascenso. El partido gobernante, Gibanje Svoboda, liderado por el primer ministro Robert Golob y que integra el grupo Renew Europe [liberal] en la escena política europea, también quiere movilizar al electorado celebrando 3 referéndums al mismo tiempo: sobre el derecho a la eutanasia, la introducción de un sistema de voto preferencial y el consumo de cannabis.
Se calcula que la jugada llevará a las urnas a una gran parte del electorado de izquierda liberal, que no suele participar en las elecciones europeas. Las elecciones europeas en Eslovenia no generan muchos votos estratégicos, sino que suelen ser los votantes leales y tradicionales los que van a las urnas para apoyar a su partido favorito. Por eso la derecha, que cuenta con un electorado más disciplinado, suele cosechar algo más de éxito en los comicios europeos.
Aún quedan muchas cosas por saber sobre el resultado de las elecciones europeas de este año. Lo único que parece seguro y probable es la esperada victoria del gran partido de oposición, SDS, liderado por Janez Janša, que ya ha sido primer ministro en tres ocasiones. El SDS forma parte del Partido Popular Europeo (PPE, conservadores), pero en su último mandato el partido dio un notable giro hacia la ultraderecha.
Janša y sus eurodiputados (Millan Zver, Romana Tomc) no descartan que el partido imite a su estrecho aliado, el primer ministro húngaro Viktor Orbán, que ya abandonó el PPE hace un tiempo. El SDS también es el único partido que creó su lista hace meses y que ha llevado a cabo una campaña política estructurada durante este periodo. Cabe destacar que el partido se toma mucho más en serio la política europea que los partidos que surgieron en el panorama político esloveno poco antes de las anteriores elecciones.
Por primera vez durante la campaña podemos observar la presencia de fuerzas políticas más populistas, que no esconden sus posturas prorrusas, antisecesionistas y soberanistas
Y uno de esos partidos es Gibanje Svoboda que, si bien se trataba de una fuerza política completamente nueva en la escena política, obtuvo una victoria aplastante en las últimas elecciones parlamentarias. Sin embargo, está claro que la historia europea les interesa mucho menos. Su lista está encabezada por la actual eurodiputada Irena Joveva, pero el partido dejó caer a otro eurodiputado, Klemen Grošelj, considerado fuerte y convincente en el equipo parlamentario esloveno en Bruselas y Estrasburgo. Gibanje Svoboda está apostando por crear una narrativa política en las redes sociales.
Sin embargo, no tiene un programa serio o elaborado para las elecciones europeas, mientras que el SDS ha dejado claro que su programa se centra en la migración, la revisión de la transición verde, la defensa de los valores tradicionales (es decir, se oponen a la agenda LGBTQ), y son claramente euroescépticos (es decir, critican a la administración de Bruselas). El partido también plantea cuestiones fuertemente ideológicas, parte de su retórica se basa en la crítica del "marxismo cultural" (una teoría conspirativa muy apreciada entre la extrema derecha), y también menciona necesidades políticas cotidianas y cuestiones de la historia reciente de Eslovenia.
El partido se ha visto sacudido por el caso "Voice of Europe" [sin relación alguna con el proyecto "Voices of Europe 2024"], cuando miembros destacados del SDS, que en cualquier caso apoyan a Ucrania en la guerra entre Rusia y Ucrania, aparecieron en el medio de comunicación que resultó formar parte de una operación de propaganda prorrusa. Sin embargo, su apoyo a Orbán, la marioneta europea de Vladímir Putin, no debería pasarse por alto.
Gibanje Svoboda se sitúa como el polo opuesto liberal a la opción conservadora de Janša, un garante de la democracia, del estado de derecho y de una sociedad abierta, así como un defensor frente al soberanismo, el populismo y el conservadurismo. Así y todo, hasta ahora no ha mostrado otras posturas respecto a temas importantes para las elecciones. Por ejemplo, Gibanje Svoboda apoyó con fervor la campaña del Instituto 8 de marzo por el aborto seguro. Durante el último mandato de Janša al frente del gobierno, que coincidió con la crisis de la covid-19, se extendieron acusaciones de violaciones e infracciones a los derechos humanos.
Que el primer ministro Golob anunciase en abril quién sería el candidato esloveno para el puesto de Comisario Europeo, Tomaž Vesel (el expresidente del Tribunal de Cuentas), dio algo de impulso a la campaña electoral. En lo que respecta al panorama europeo, el primer ministro esloveno ya ha apoyado el nuevo mandato de Ursula von der Leyen a la cabeza de la Comisión Europea.
Entre los partidos más importantes del contexto europeo están los Socialdemócratas (SD, afiliados al S&D en el Parlamento Europeo), que se han visto sacudidos por un enorme escándalo de corrupción sobre la compra del edificio del Tribunal Central de Liubliana. El escándalo ha derivado en la dimisión de la ministra de relaciones exteriores Tanja Fajon de la cabeza del partido a mediados de abril. Estas elecciones podrían ser fatídicas para el SD, cuyo apoyo a nivel nacional ha descendido considerablemente. Actualmente cuentan con dos eurodiputados, pero sería un desastre si los resultados no son los esperados o incluso si se les expulsa del Parlamento Europeo.
Por primera vez durante la campaña, que aún no ha alcanzado su punto álgido, podemos observar la presencia de fuerzas políticas más populistas, que no esconden sus posturas prorrusas, euroescépticas y soberanistas. En gran medida, estas elecciones europeas se verán marcadas por los debates políticos nacionales y se considerarán bajo este prisma.
Es decir, que el público y los políticos interpretarán los resultados como un indicador del poder de Golob, que está a mitad de mandato. Por supuesto, los referéndums también desviarán la atención de problemas europeos fundamentales, como la cuestión del suicidio asistido o la eutanasia, un tema controvertido que polariza a la sociedad.
Este artículo forma parte del proyecto colaborativo Voices of Europe 2024, en el que intervienen 27 medios de comunicación digitales de toda la UE coordinados por Voxeurop.
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