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Suecia planea imponer penas de prisión a partir de los 13 años. ¿Frenará la medida la violencia de las bandas?

El país escandinavo está considerando la posibilidad de rebajar la edad de responsabilidad penal, haciendo caso omiso de las críticas generalizadas a un plan que ya ha fracasado en Dinamarca. En el período previo a las elecciones de otoño, el gobierno se mantiene firme en su postura sobre este tema y justifica esta medida como una lucha contra el crimen organizado en las ciudades suecas.

Publicado en 23 junio 2026

Suecia planea rebajar la edad a la que los menores pueden ser encarcelados. A partir del 2 de agosto, si el gobierno conservador se sale con la suya, los delincuentes de 13 años podrán ser condenados a penas de privación de libertad, a pesar de la oposición generalizada a la propuesta legislativa. El Comité de Asuntos Jurídicos Sueco, el Colegio de Abogados y diversas organizaciones de ayuda han criticado sin paliativos el proyecto de ley, que contraviene una serie de protecciones, incluyendo la Convención de la ONU sobre los Derechos de la Infancia.

No obstante, dada la relativa proximidad de las elecciones parlamentarias de este otoño, el gobierno se aferra a su plan, que inicialmente tendría una validez de cinco años, basándose en la necesidad de combatir el crimen organizado en las ciudades suecas.

A primera vista, algunos informes sobre ataques con granadas de mano y tiroteos perpetrados por personas muy jóvenes no dejan de ser perturbadores. Bandas criminales como “Foxtrot”, cuyos cabecillas reclutan desde sus bases en el extranjero a menores o adultos jóvenes para sus redes locales, parecen tener un control absoluto sobre grandes ciudades como Estocolmo y Malmö, donde, hace apenas unas semanas, un chico de 15 años fue asesinado a tiros en la entrada de un edificio. Se cree que la autora es una chica de 15 años que, según se dice, ya había cometido un asesinato en Estocolmo.

Presencia policial en colegios y mezquitas

El incidente, ocurrido en el distrito de Rosengård de Malmö, sirvió de pretexto para quienes abogan por una postura más firme contra las bandas. Sin embargo, las estadísticas de criminalidad muestran que, en realidad, en los últimos años ha habido un marcado descenso de los tiroteos en la ciudad, que han pasado de 65 en 2017 a tan solo 17 en 2025. En lo que va de año, se han registrado cuatro.

Malin Moran lleva más de diez años trabajando como agente de policía en Rosengård, el “barrio conflictivo” de Malmö. Allí, la pobreza infantil supera el 50 %. l Foto: Policía sueca
Malin Moran lleva más de diez años trabajando como agente de policía en Rosengård, el “barrio conflictivo” de Malmö. Allí, la pobreza infantil supera el 50 %. l Foto: Policía sueca

Malin Moran fue oficial de policía en Malmö durante casi 20 años, diez de los cuales los pasó en Rosengård.

En una entrevista con Der Standard, confirma esta tendencia muy positiva y afirma: “Cuando empecé a trabajar en Rosengård, me di cuenta inmediatamente de que necesitábamos llevar a cabo una actividad policial orientada a la comunidad”. Para ella implica estar físicamente presente en las comunidades y demostrar a las personas que la policía también está para tomar medidas preventivas. Durante cierto tiempo, varios oficiales de policía de Rosengård acudieron a los colegios para establecer conexiones con niños y adolescentes, y también estuvieron presentes en las oraciones del viernes en las mezquitas.

“Al principio la gente se mostraba muy recelosa”, recuerda Moran. “Algunos estaban preocupados, temían que estuviéramos allí solo porque habían recibido amenazas y necesitaban protección”. Pero poco a poco, y oración tras oración, la gente se fue acostumbrando a los agentes y se dio cuenta de que la policía está ahí para todos, afirma.

“Algunas personas proceden de países donde no se tiene mucha confianza en la policía, y nosotros queremos demostrarles que en Suecia es distinto”. Moran está convencida de que rebajar la edad de responsabilidad penal no cambiará nada y que la respuesta reside en que la policía trabaje más estrechamente con niños y niñas para mantenerlos apartados de las bandas.

Método de reclutamiento al estilo de las bandas

Robin Pihl, de 30 años de edad, trabaja para Helamalmö, una organización cuyas actividades se centran en varios barrios de Malmö con objeto de brindar un futuro a los niños y adolescentes de allí. Dirige la sucursal de Nydala, un barrio que hace unos diez años tenía una de las más altas tasas de delincuencia en toda Suecia y está de acuerdo con Moran.

The entrance to the ‘Helamalmö’ youth centre is almost inconspicuous, tucked away in the shadow of the residential buildings in Nydala. l Photo: DER STANDARD/B. Blei
La entrada al centro juvenil "Helamalmö" pasa casi desapercibida, escondida a la sombra de los edificios de viviendas de Nydala. l Foto: ©Bianca Blei/Der Standard

El centro juvenil de Helamalmö está situado en la esquina de una plaza rodeada de los bloques de viviendas prefabricados en color beige tan habituales en los “barrios problemáticos” de Suecia. Con su entrada de color lila, se le podría confundir fácilmente por una tienda de móviles pero detrás de la puerta de cristal hay un centro juvenil de 1000 metros cuadrados donde los niños del barrio pueden encontrar un lugar seguro.

Alrededor de 250 niños y jóvenes asisten regularmente a las actividades vespertinas del centro, donde siempre pueden encontrar comida y alguien que los escuche. Dos cosas esenciales en una ciudad en la que hay estudios demostrativos de que la pobreza infantil en algunos distritos supera el 50%. “Por decirlo claramente, nuestra estrategia de reclutamiento es similar a la de las bandas”, dice Pihl, y añade que es así porque ambos se centran en satisfacer las necesidades básicas de la gente del barrio.

“Un miembro de una banda puede invitar a comer a una persona joven para establecer contacto. Más tarde, le ofrecen un pequeño empleo para que pueda mantenerse y sentirse miembro de una comunidad”. En Helamalmö también se da comida a los niños hambrientos y se ayuda a que los más mayores encuentren un trabajo y dejen de estar solos. La única diferencia es que, aquí, todo es legal.


“Por decirlo claramente, nuestra estrategia de reclutamiento es similar a la de las bandas. Un miembro de una banda puede invitar a comer a una persona joven para establecer contacto. Más tarde, le ofrecen un pequeño empleo para que pueda mantenerse y sentirse miembro de una comunidad” – Robin Pihl


La organización también intenta tender puentes entre las personas del barrio. Los residentes más ancianos de las torres de viviendas también se ven afectados por la pobreza y se les daban alimentos gratuitos como parte de los proyectos de Helamalmö. “Esas ocasiones permitieron que jóvenes y mayores se conocieran y entablaran conversación, en algunos casos por primera vez”, afirma Pihl. Hoy en día, cuando surgen pequeñas disputas, la gente llama primero a Hela, en lugar de recurrir a la policía: “Saben que tenemos una red y que no solo conocemos a los niños, sino también a sus padres”. Esto permite resolver los problemas con mayor rapidez.

Pihl no se anda con rodeos al hablar de la prevista reducción de la edad de responsabilidad penal: "No creo en abandonar a la gente, creo en darles una segunda oportunidad. Y la cárcel significa abandonarlos". Para él, incluso la actual edad para la plena responsabilidad penal (15 años) es demasiado baja: “No hay pruebas evidentes de que el encarcelamiento funcione. No hay estadísticas que lo demuestren”.

Robin Pihl stands in front of a colourful mural created by a young person at the youth centre.  l Photo: DER STANDARD/B. Blei
Robin Pihl delante de un colorido mural creado por un joven en el centro juvenil l ©Bianca Blei/Der Standard

Todo lo contrario: en 2010 Dinamarca rebajó de 15 a 14 años la edad de responsabilidad penal, pero cambió de idea dos años más tarde, con un gobierno socialdemócrata,  basándose en que rebajar la edad de responsabilidad penal no había tenido el efecto que se esperaba y que los jóvenes no debían ser tratados como delincuentes. 

En enero de este año, un estudio realizado por el Centro Danés para Investigación en Ciencias Sociales (VIVE) llegó a la conclusión de que tal rebaja había tenido un efecto completamente contrario: se estaba tildado de delincuentes a jóvenes desde una edad más temprana, por lo que se les hacía mucho más difícil escapar de tal círculo vicioso. En realidad, en los dos años que duró la responsabilidad penal a partir de los 14 años hubo en Dinamarca mucha más delincuencia juvenil que antes.

Caos en el barrio

Pihl indica que para combatir la pobreza infantil en las ciudades suecas se necesita fortalecer las redes sociales juveniles, así como más inversión. Describe los bloques de viviendas de Nydala como una forma de “opresión sistemática”. Durante mucho tiempo no hubo ningún tipo de instalaciones ni servicios: las personas tenían que desplazarse no menos de media hora para llegar a un centro sanitario, un centro de empleo o incluso una biblioteca. 

“Aquí, en Helamalmö, está la única biblioteca de toda la zona, por ejemplo”, y añade que cuando las autoridades no apoyan a los barrios, el resultado es el caos y la ley de la jungla; precisamente la clase de entorno en que prosperan las bandas. 

Pihl se mantiene firme en que lo necesario es un entorno donde los niños y adolescentes puedan crecer sanos y salvos y que esto puede conseguirse invirtiendo en colegios y centros para jóvenes. Sin embargo, no hay planes para ninguna de estas cosas.

🤝 Este artículo se elaboró como parte del proyecto PULSE. En su redacción ha contribuido Emma Louise Stenholm, de Føljeton.
👉 Artículo original en Der Standard

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