Opinion Iniciativa Citizens Take Over Europe

Por una Conferencia sobre el Futuro de Europa centrada en los ciudadanos

El próximo 1 de julio, Alemania asume la presidencia de turno de la Unión Europea. En el programa semestral, se incluye la organización de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Mientras que las instituciones de la UE todavía no se han puesto de acuerdo sobre cómo llevarla a cabo, la coalición Citizens Take Over Europe (los ciudadanos toman Europa) propone que se incluya a los ciudadanos en el proceso desde el principio.

Publicado en 30 junio 2020 a las 16:00

La presidencia de turno alemana de la UE  a partir del 1 de julio coincide con un momento crítico en la historia europea tras la pandemia de la covid-19. Durante 6 meses, Angela Merkel desempeñará un papel fundamental definiendo el alcance y el formato de la Conferencia sobre el Futuro de Europa y negociando el proclamado fondo “Next Generation EU” de 750 mil millones de euros, que duplicará el presupuesto de la Unión Europea. El plan se anunció a finales de mayo y se presentó como el remedio para afrontar el impacto de una crisis mundial inaudita sin dejar de invertir en la transición ecológica y digital. Las decisiones que se tomen en los próximos meses pondrán en juego la legitimidad de la UE. En un periodo en el que más de 125 000 personas han muerto en Europa, las economías de los Estados miembros se han visto profundamente afectadas por el impacto del virus y se prevé una caída del 7,5 por ciento del PIB este año.

Aunque la propuesta del fondo de recuperación “Next Generation EU” es un gran avance para paliar las desastrosas consecuencias de la pandemia de la covid-19, el debate sobre cómo utilizarlo no debe tener lugar únicamente entre los miembros del Consejo de la Unión Europea o en los despachos de las instituciones europeas. La coalición Citizens Take Over Europe, creada el 9 de mayo, es una de las pocas iniciativas sociales coordinadas que aboga por un papel central de los ciudadanos en las decisiones sobre el futuro de la UE. La Conferencia sobre el Futuro de Europa, que prometió en su momento que fomentaría la democracia participativa con el fin de renovar la política europea, podría ser uno de estos espacios. Tiene potencial para conseguir reformas democráticas y constitucionales en la UE y para afrontar por fin los desafíos que suponen el cambio climático y las desigualdades sociales y económicas sistémicas. El impulso de Europa no puede ser solo económico: también tiene que ser democrático.

El 18 de junio, el Parlamento Europeo votó una resolución que instaba a organizar una  Conferencia para el Futuro de Europa en otoño de 2020. Sin embargo, la Comisión Europea, el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo todavía no han llegado a un consenso sobre los objetivos, el alcance y la metodología de la conferencia. El Consejo de la Unión Europea dejó clara su postura el 24 de junio: los ciudadanos y los residentes no tendrán prácticamente ninguna posibilidad de organizar o participar en la conferencia. La sociedad transeuropea, incluida la coalición Citizens Take Over Europe, debe exigir no solo poder de decisión, sino también capacidad de crear conjuntamente un proceso a largo plazo en el que los ciudadanos y residentes europeos puedan decidir sobre su futuro. La coalición explica en una carta abierta a Angela Merkel lo que se necesita hacer para que la Conferencia sobre el Futuro de Europa sea un instrumento significativo para la participación ciudadana en la Europa postcoronavirus. La UE debe:

1. Consensuar inmediatamente las fechas de la Conferencia sobre el Futuro de Europa e involucrar a la ciudadanía en la organización de la conferencia, impulsando su participación y su responsabilidad.

2. Asegurar una legitimidad democrática total situando a la ciudadanía en el centro del debate durante todo el proceso, sin discriminar a las minorías ni a los jóvenes, así como asentar el papel de la sociedad civil en la estructura de la conferencia. Los ciudadanos no solo deben ser un órgano de consulta, sino que deben poder participar, incluso mediante Asambleas Ciudadanas con miembros seleccionados aleatoriamente.

3. Comprometerse a dar seguimiento a las reformas importantes recomendadas en la conferencia, incluyendo la posibilidad de modificar los tratados.

Hay muchas razones por las que los ciudadanos europeos deben estar en el centro de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Una de ellas es la crisis, que ha desenmascarado algunos de los defectos más importantes de la insuficiente unión de Europa y las dificultades a las que se enfrentó para dar muestras de solidaridad en el punto álgido de la crisis del coronavirus. Los trabajadores de la limpieza, el gremio de la enfermería, empleados de supermercados, padres, profesores y trabajadores sanitarios y sociales han estado en primera línea y han sido los más afectados por la crisis. No se puede imaginar el futuro de Europa sin ellos. Muchas veces estas profesiones están desempeñadas por mujeres, minorías raciales e inmigrantes que ya tienen que lidiar con una larga historia de discriminación, sexismo, racismo y xenofobia. Concebir el futuro de Europa sin incluirlos confirmaría el típico cliché de una Unión Europea alejada de la realidad y de los intereses de la gente, que solo favorece a los más privilegiados. Los ciudadanos deben participar en asambleas que a su vez deberían desempeñar un papel fundamental en la Conferencia sobre el Futuro de Europa.

Otro motivo es la gran cantidad de asambleas ciudadanas nacionales y locales que han dado buenos resultados por toda Europa. Experiencias como la Asamblea Ciudadana de Irlanda han demostrado la capacidad de los ciudadanos para decidir juntos a favor del bien común. Un ejemplo más reciente, la Convention Citoyenne pour le Climat (el congreso ciudadano por el  clima), cuyo último encuentro se celebró del 19 al 21 de junio, también muestra que los ciudadanos son capaces de concebir peticiones claras para un desafío tan complejo como el cambio climático. El objetivo del congreso era “definir una serie de medidas desde la justicia social con el fin de alcanzar una disminución del 40% de las emisiones de gas de efecto invernadero para 2030 (en comparación con 1990)”. Emmanuel Macron está en el punto de mira porque prometió que “cualquier cosa que salga de la Comisión se someterá a votación en el Parlamento, a referéndum o se incorporará a la legislación directamente, sin sufrir modificaciones.”  Las asambleas contribuyen a una nueva forma de pensar y hacer política, aunque aún hay algunas críticas sobre el método, el potencial y los límites, como por ejemplo: hasta qué punto las instituciones tendrán en cuenta las propuestas o si se conseguirá un cambio constitucional significativo.

Asimismo, Angela Merkel debería estudiar cualquier reforma significativa que recomiende la Conferencia sobre el Futuro de Europa, incluyendo las modificaciones en los tratados, también debería ofrecer la oportunidad a los europeos de formar parte del proceso. Si los ciudadanos no pueden marcar la agenda ni se tiene en cuenta su opinión, este ejercicio será un mero símbolo político, como suele ocurrir en la Unión Europea, que incrementará la desconexión entre las instituciones y los ciudadanos. Aún peor, si el poder de decisión continúa en el Consejo de la Unión Europea, se demostrará la victoria de los Estados miembros sobre la toma de decisiones y se destruirá cualquier esfuerzo ciudadano de renovación política en Europa.

Firme la carta abierta de «Los ciudadanos se apoderan de Europa» a Angela Merkel.

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