Mientras los pueblos árabes se sublevan para reclamar la autodeterminación y la democracia, Europa se hunde en la dictadura. Su tradición democrática está agotada, destruida y a sus ciudadanos se les zarandea e incapacita. El poder delegado por el pueblo a sus representantes se ha transferido a hurtadillas y se ha atrincherado en un lugar inaccesible que nadie ha visto jamás. ¿Quién lleva realmente las riendas? ¿Quién maneja los hilos? ¿Dónde? ¿Y con qué fin? Nadie lo sabe.

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