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"Con una buena dosis de esperanza y dinero (hasta 300 millones de euros de ayuda)", el jefe de Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, y su ministro del Interior, Roberto Maroni, llegaron a la ciudad de Túnez el 4 de abril para presentar un "plan de inmigración italiano",titula el diario Corriere della Sera. Según informa el rotativo, su intención es la de convencer al Gobierno interino de que acepte el regreso de cientos de inmigrantes tunecinos. Berlusconi espera también aliviar así las tensiones con sus aliados de la Liga Norte, que rechazan la idea de repartir entre los países de la UE a los norteafricanos llegados clandestinamente durante las últimas semanas, ya que eso equivaldría a una "amnistía". Durante los últimos días, miles de inmigrantes han sido trasladados de la isla de Lampedusa al continente, pero decenas de ellos huyeron de un centro de detención en Apulia. Berlusconi también ha acordado con Nicolas Sarkozy la organización de una cumbre franco-italiana sobre la inmigración, una "primera etapa de acercamiento" tras el enfriamiento diplomático provocado por la intervención en Libia, según el Corriere.