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“Gran amistad, gran gasoducto”, titula Rzeczpospolita al día siguiente de que se completara el gasoductoNord Stream, que cubre 1.224 kilómetros submarinos desde Rusia hasta Alemania, cruzando el Báltico. Gracias a esta obra, “Gazprom podrá incrementar las exportaciones de gas a Europa en un 20%, evitando especialmente el tránsito por países clave como Ucrania y Bielorrusia”. Los rusos lograron convencer a dos de las mayores empresas alemanas (BASF y E.ON) para que se sumaran al proyecto y construyeran un poderoso lobby basado en la amistad personal entre el excanciller alemán Gerhard Schröder (hoy alto directivo al frente de la gestión de Nord Stream) y el primer ministro ruso, Vladímir Putin. “El lobby político resultó ser más fuerte que la voz de varios países de la UE que se opusieron a la construcción del gasoducto [por motivos geopolíticos y medioambientales], entre los cuales se cuenta Polonia”, lamenta el diario de Varsovia. Rzeczpospolita subraya que Nord Stream ha supuesto “una de las inversiones más controvertidas de los últimos años en Europa”.