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"¿Cuánto cuesta un inmigrante?" Esta pregunta fue formulada oficialmente al gobierno holandés por el partido de Geert Wilders (PVV, Partido por la Libertad) el pasado 22 de julio. El jueves 10 de septiembre el gobierno trató de responder. "No llevamos la contabilidad del valor económico de los seres humanos", explicó Eberhard Van der Laan, ministro de Integración, en el diario holandés Trouw. No dice haber querido responder por temor a que el partido xenófobo instrumentalizase los datos, utilizándolos para argumentar a favor de la expulsión de los musulmanes. Si bien los demás partidos en el Parlamento consideran que las preguntas del PVV son "despreciables y condenables", éste tiene derecho, según ellos, a una respuesta más precisa por parte del gobierno. Ahora el ministro asegura estar dispuesto a realizar los cálculos sobre los efectos de la política de inmigración, pero no calculará el "coste" de los individuos. A juicio del PVV, esta falsa respuesta constituye la prueba de que el contribuyente se ve obligado a correr con los costes de la inmigración de masas.