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El espíritu del 89, vivo en lo underground

En octubre de 1989, artistas underground polacos y checoslovacos se dieron cita en Wroclaw con motivo de un festival de cultura independiente. Veinte años después, esta ciudad polaca y Praga conmemoran respectivamente, mediante una exposición y un concierto, aquella solidaridad existente entre los resistentes culturales al régimen comunista.

Publicado en 2 noviembre 2009 a las 18:00
Detalle de "Los zapatos en los que andaba la Historia", de Pavel Brázda (Galería 5. patro)

Para toda una generación de checos y polacos, el concierto que tendrá lugar este martes 3 de noviembre en el Teatro Archa de Praga será el acontecimiento culminante de la temporada. La sesión, titulada “Sonidos y ecos de la solidaridad,” conmemorará los veinte años del evento musical de Wroclaw, en Polonia. Unas cuantas leyendas de la música underground polaca y checa de los años ochenta subirán de nuevo a los escenarios para la ocasión. Volverán a escucharse las canciones de Karel Kryl, en polaco, y las del cantante contestatario Jacec Kaczmarski, en checo.

A principios de noviembre de 1989, tuvo lugar en Wroclaw un festival de la cultura independiente checa y eslovaca articulado alrededor de un concierto y de una exposición de artistas checos ajenos a la corriente cultural oficial. La semana pasada, los polacos conmemoraron con gran fasto este acontecimiento en la misma ciudad y también son los polacos los que han llevado la iniciativa para organizar el concierto que se celebrará en Praga.

Desde la última semana de octubre reina en Wroclaw un tiempo típicamente otoñal. Un cielo de plomo y bancos de bruma en los parques, montañas de hojas muertas, personas enfundadas en abrigos de invierno y un viento glacial que sopla por las callejas medievales que rodean la catedral de San Juan Bautista. Una atmósfera sin duda más cálida reina en el museo municipal del Arsenal. Más de 200 personas ocupan la sala principal. Esperan a un grupo de artistas checos, cuyas obras cuelgan de las paredes de ladrillo rojo.

Retorno 20 años atrás

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A primera vista, la exposición parece una retrospectiva ordinaria, con obras de artistas de un mismo país expuestas en otro distinto. Pero a algunos les cuesta disimular la gran excitación y las emociones. Emociones que se remontan a una época en que las relaciones entre los librepensadores checos y polacos alcanzaron una cima inédita en la historia moderna. En noviembre de 1989, miles de personas se desplazaron a Polonia para asistir al mítico encuentro entre representantes checos en el exilio y artistas perseguidos en su país. La ocasión consagraba la colaboración de muchos años entre disidentes checos y polacos, en el marco de la Solidaridad checo-polaca.

El festival debía incluir también una exposición de jóvenes artistas checoslovacos. Pero las autoridades checas bloquearon las obras en la frontera. Por esa razón la inauguración de la exposición que tiene lugar en el museo municipal de Wroclaw y que se titula Zarekwirowano/Zabaveno [Confiscado], es como un retorno veinte años atrás.

Cuadros en blanco y la inscripción "CONFISCADO"

“En aquella época, el club Zero tenía colgados de unos muros de ladrillo parecidos a estos una serie de cuadros vacíos, en los que únicamente figuraban los nombres de los autores y la inscripción en mayúsculas: CONFISCADO. Las obras de los artistas checos se encontraban en los camiones de la policía, aparcados en la frontera de Harrachov,” recuerda el comisario de la exposición actual, Igor Wójcik. Y añade: “En nuestro país, Solidaridad (Solidarność en polaco) acababa de obtener una victoria aplastante en las elecciones del verano. Entonces surgió la idea de organizar el festival de Wroclaw. Sin duda, los dirigentes comunistas de vuestro país lo interpretaron como una provocación. ”

Los principales focos de atracción de los asistentes eran un seminario sobre los derechos humanos y sobre todo los conciertos del Teatro Polski. Allí actuaron las leyendas de la escena folk en el exilio, como Karel Kryl, Jaroslav Hutka, Vlastimil Tresnák, y algunos grupos de rock checoslovacos. Se proyectaron también películas de Milos Forman, Jirí Menzel, Vera Chytilová, así como una adaptación americana del libro de Milan Kundera La insoportable levedad del ser. En las librerías de ocasión de la universidad se vendían libros de autores exiliados.

Algunos desearon que el viaje durara unos días más, como por ejemplo el comisario de la exposición David Němec. “Volví pasando por Dresde. Allí me separé de Vlasta Tresnák. Él siguió su camino hacia el oeste, yo hacia el sur. Pensábamos que tardaríamos años en volver a vernos. Aquel mismo día cayó el muro de Berlín.” Los cuadros de los artistas checos no llegaron a Wroclaw hasta después del cambio de régimen de 1990. Según Jirího Fiedor, el comisario de la exposición actual, no se pretende realizar una conmemoración rigurosamente fiel a la primera. Lo más importante es la diversidad de los puntos de vista, una dimensión que conecta perfectamente con el espíritu de la exposición confiscada.

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