Durante la distribución de kits de euros en la oficina de Correos de Marupe, cerca de Riga, el 10 de diciembre de 2013.

El euro llega con un trasfondo de nostalgia

El 1 de enero, los letones adoptarán la moneda única. Desde el 10 de diciembre, los letones pueden comprar las nuevas monedas, en un ambiente de emoción mezclado con inquietud.

Publicado en 11 diciembre 2013 a las 13:03
Durante la distribución de kits de euros en la oficina de Correos de Marupe, cerca de Riga, el 10 de diciembre de 2013.

Unos hombres vestidos de negro y con unos aparatos sobre los hombros rodean un banco en Brivibas iela, la calle principal de Riga. El héroe nacional, Lacplesis, apodado “el cazador de osos” observa con calma estoica todo lo que ocurre, desde el bajo relieve de la estatua de la libertad, encima de la cual se encuentra grabado el grito de guerra de nuestros vecinos letones: “Por la patria y por la libertad” (Tevzemei un Brivibai).
Pero sólo el 20% de los letones están convencidos de que la era que se inicia el próximo 1 de enero con la adopción del euro les aportará libertad y patria. Más bien lo contrario. Los hombres de negro llevan unos kits de euros al banco.
Desde el 10 de diciembre por la mañana, se abrirán 302 puntos de venta donde se pueden comprar estos 800.000 kits por un valor de 10 lats [14,23 euros]. La gente observa y gira en las manos las monedas de euros en las que aparece una joven con el traje tradicional. ¿Deberían alegrarse o preocuparse? Nadie lo sabe. Cada ciudadano tiene derecho a cinco kits.

Aire de melancolía

A comienzos de noviembre, a la gente que hacía cola para comprar las últimas 500.000 monedas de 1 lat le invadía la melancolía. En un lado de estas monedas figuraba 1 y en la otra, 1,42 euro, la cotización oficial. “Estas imágenes de Letonia las podemos tirar a la basura”, lamenta entre lágrimas Marta, vendedora de recuerdos.
Zinaida y Aida, vendedoras en la tienda Salacgriva, se alegran cuando los periodistas estonios les enseñan cómo son los euros. Aunque todos los precios de los productos de su tienda también se muestran en euros, están muy confusas. ¿Cómo podrán calcular a partir del 1 de enero en lats y en euros al mismo tiempo? ¿Cómo van a guardar todo ese dinero en los cajones de una misma caja?
[[Lo que más temen Zinaida y Aida es la subida de precios que, según ellas, sería inevitable a pesar de la promesa de la “transición honesta al euro”]], que aparece ante la puerta de varios miles de establecimientos del país.
El ejemplo clásico es el precio del café que se vende en los kioscos de prensa hoy por 1 lat. No hay que ser especialmente inteligente para adivinar que en breve el precio de esta taza de café se redondeará a 1,50 euro para mayor comodidad de los clientes. La oficina de protección de los consumidores letones ya ha constatado 3.000 errores en la conversión de los precios en euros, durante los 7.599 controles realizados.

Confusión generalizada

Con este trasfondo de confusión y de malentendido generalizado, Arina Andreicika, directora de la oficina encargada de la transición al euro en el Ministerio de Finanzas, no parece afectada por el bajo porcentaje de letones a favor del euro, porque el ministerio dispone de otra encuesta que demuestra que la mitad de la población está a favor de la moneda única y que esta proporción no deja de aumentar.
Según informa, se ha realizado un gran trabajo también gracias a la ayuda de Estonia [que adoptó el euro en 2011]. Para fomentar el afecto común que comparten Estonia y Letonia por el euro, se celebrará una reunión de los presidentes de los dos países el 2 de enero de 2014 en la pequeña población de Rujiena (3.000 habitantes). Juntos sacarán dinero de un cajero.
Niina y Ella son dos amigas que se citan cada dos días en un kiosco donde venden chebureki (una especie de empanadillas). Una es clienta y otra, la vendedora. Les une su entusiasmo por el euro. “¡Es estupendo que llegue el euro!”, opinan. “Pero si llega, ¡también queremos los mismos sueldos y los mismos precios de los países normales, como Alemania, por ejemplo!”

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