Equilibrismo en las fronteras

Abrir Europa al mismo tiempo que se aseguran las fronteras: en plena polémica por la reforma del convenio de Schengen, las propuestas de la Comisión Europea parecen un número de equilibrista. Pero el diario Dagens Nyhter ve en ellas una postura razonable.

Publicado en 5 mayo 2011 a las 15:39

Apareció con un talante combativo y se expresó con voz firme. Ayer, el 4 de mayo, la presentación de Cecilia Malmström de las nuevas propuestas de la Comisión para “una mejor gestión de las migraciones hacia la Unión Europea” suscitó numerosas preguntas llenas de escepticismo por parte de la prensa europea.

La Comisaria europea aportó respuestas bien pensadas, pero también defendió una serie de principios fundamentales para las orientaciones futuras de la política europea en la materia. Fueron unas declaraciones que daba gusto escuchar. Los alborotados debates de las últimas semanas sobre los refugiados del norte de África sin duda han exacerbado las pasiones en Europa.

Si hasta ahora un número limitado de embarcaciones ha atravesado el Mediterráneo, eso no ha impedido que Italia y a Francia abran el baile de las desavenencias. Luego, los dos países se pusieron de acuerdo para reclamar conjuntamente controles en las fronteras dentro del espacio Schengen, que los había suprimido. Si los dirigentes políticos siguen reaccionando de este modo, la “fortaleza de Europa” será cada vez más inexpugnable desde el exterior y al mismo tiempo se desintegrará en el interior.

El sentido común debe llevar a los países europeos a cooperar

Estos últimos meses han resultado sin duda agotadores para Malta y para la isla italiana de Lampedusa. El sentido común nos diría que los países europeos deben cooperar para acoger a los refugiados y participar activamente en la ayuda destinada a las personas que han huido de su país en el contexto de la primavera árabe.

Al mismo tiempo, es importante evitar caer en exageraciones. Los movimientos xenófobos europeos, cada vez con más poder, dramatizan la situación y tienden a aprovecharse de ella para cerrar las fronteras en todas las direcciones.Hasta ahora, únicamente 25.000 de las 650.000 personas expulsadas por las revueltas del norte de África han llegado a Europa.

Los países vecinos se han hecho cargo de la inmensa mayoría de los inmigrantes. Y de estas 25.000 personas, sólo algunas miles han pedido el asilo y por lo tanto estarán autorizadas a permanecer en el territorio europeo después de un examen de los riesgos relacionados con su seguridad. Por ello es necesario el mensaje de Cecilia Malmström. La Comisaria europea hace un llamamiento al razonamiento y a la moderación, recordando que la Unión Europea tiene el deber de acoger a las personas que hayan huido de persecuciones.

Una Europa abierta y al mismo tiempo capaz de controlar las fronteras

Cecilia Malmström da la razón a Francia e Italia en un aspecto. Considera que los miembros del espacio Schengen deben estar autorizados a restablecer los controles en las fronteras en casos muy específicos y limitados.Pero recuerda igualmente que la Unión necesita mano de obra y por consiguiente debería abrir sus fronteras a la inmigración legal procedente del norte de África. Propone también reforzar los controles en las fronteras exteriores de la UE y poner fin a la trata de seres humanos y la inmigración ilegal.

Y aquí se adentra en un auténtico número de equilibrista: desear una Europa abierta, dotada de una política de asilo generosa y al mismo tiempo defender los controles en las fronteras, con la condición de que se realicen respetando las leyes y a los humanos. Si no se consigue, el riesgo que se corre es que todo el sistema se hunda.Ayer, la Europol, la policía europea, recordó por ejemplo que parte del tráfico de seres humanos con destino a Europa pasaban por Grecia.

Según la Europol, la inmigración ilegal, que transita por los países de los Balcanes, había aumentado en gran medida el año pasado.El tráfico de seres humanos es un delito contra el que se debe luchar. Pero poner trabas a la libertad de movimiento en la Unión no es la solución. En cambio, es necesario mejorar la cooperación entre las policías. Se plantean así cuestiones políticas delicadas que exigen un debate abierto. La Comisaria sueca se atreve a retar a los movimientos xenófobos mediante argumentos honestos. Todo un acto de utilidad y valentía.

Reacción

Bruselas quiere sustituir a los Estados Miembros

"El acuerdo de Schengen, uno de los éxitos y de los símbolos más poderosos de la integración europea, ha dejado de ser una conquista intocable", lamenta La Vanguardia, al día siguiente de que la Comisión Europea anunciase su proyecto de reforma de la libre circulación de personas. Una reforma presentada "presionada por Francia, que teme una avalancha migratoria a raíz de las revueltas en el norte de África". "Las ideas de Bruselas han suscitado la oposición de países como España o Grecia, además de feroces críticas desde el Parlamento Europeo", añade el diario barcelonés, según el cual esta reforma "podría cambiar por completo el funcionamiento del acuerdo de Schengen, hasta dejar que fuera la UE quien decidiera cerrar las fronteras con un país determinado si concluye que este ‘no está cumpliendo con sus obligaciones de control’ de sus confines exteriores".

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