Para reinar, muchos piensan que se debe ser grande. Hay muchos ejemplos que demuestran lo contrario, como Sarkozy o Berlusconi, que además de usar alzas, se ponen de puntillas para salir en las fotos. Pero una altura reducida es sinónimo de mofa. En Francia, se habla por ejemplo de petit teigneux (pequeño agresivo) o aún peor, de un court sur pattes .
En la península itálica, son más polémicos. Si se es pequeño, se nos compara con un tapón de botella (un tappo de bottiglia ) . Una referencia que comparten sus vecinos españoles que, acostumbrados al sol, comparan a los bajitos con un tapón de alberca . Los alemanes, por su parte, acostumbrados a la lluvia, los comparan con Knirps , esos pequeños paraguas de bolsillo.
Pero la talla no lo es todo. Los pequeños intentan a menudo compensar esa desventaja... En Lituania, se dice por ejemplo que lo esencial no está en la altura, son las patadas lo que cuentan (svarbu ne ūgis, o smūgis). Ser pequeño no es tan malo después de todo. Podemos ser, como dicen los alemanes, pequeños pero delicados (Klein aber fein) y cocinar panecitos (Kleine Brötchen backen) o petit mais costaud (pequeños pero fuertes), como dirían los franceses. Los bajitos tienen también fama de buenos amantes, al menos para los ingleses que piensen que lo bueno vienen en pequeños paquetes (good things come in small packages) . Los polacos saben también defenderse contra las burlas. Si te metes con la talla de un polaco, te responderá: gdy rozdawali wzrost, stałem/stałam po inteligencję . Traducción, ¿por favor? "Cuando vosotros fuisteis a por vuestra altura a la caja, nosotros buscamos la inteligencia".
Por Pierre-Anthony Canovas, traducido por Pedro Picón
Desde la década de 1980 y la financiarización de la economía, los actores financieros nos han mostrado que los vacíos legales esconden una oportunidad a corto plazo. ¿Cómo terminan los inversores ecológicos financiando a las grandes petroleras? ¿Qué papel puede desempeñar la prensa? Hemos hablado de todo esto y más con nuestros investigadores Stefano Valentino y Giorgio Michalopoulos, que desentrañan para Voxeurop el lado oscuro de las finanzas verdes; hazaña por la que han sido recompensados varias veces.
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