Sea cual sea la magnitud final del accidente nuclear que se está produciendo en la central japonesa de Fukushima, en Europa ya se sienten sus efectos. "El debate que parecía apagarse al mismo ritmo que el recuerdo de Chernobil, resurge con brutalidad", [constata Le Figaro](http:// http://www.lefigaro.fr/international/2011/03/13/01003-20110313ARTFIG00237-coup-de-semonce-pour-l-energie-nucleaire-mondiale.php).
El diario parisino explica que lo que ocurre en Japón constituye "un golpe extremadamente duro que acaba de caer sobre el sector nuclear mundial". Aunque la escalada del petróleo en 2008 "permitió hablar de un despertar del átomo civil por todo el mundo" y aunque "Bruselas, a petición de París, acabe de incluir explícitamente lo nuclear entre 'las energías sin carbono', en la misma categoría que la energía hidráulica, solar o eólica".
"En ninguna región del mundo la energía nuclear es tan importante como en Europa", señala Die Welt. Mientras en el mundo la energía nuclear satisface de media un 15 % de las necesidades de electricidad, las 144 centrales europeas producen el 30% de la electricidad consumida. El 71 % de los ciudadanos de la UE vive en un país que cuenta con reactores en su territorio.
Pero hoy, escribe Le Figaro, "los oponentes de lo nuclear han vuelto a cobrar fuerza en toda Europa. En Alemania, donde el gobierno conservador-liberal de Angela Merkel votó en otoño de 2009 la prolongación de la vida útil de los 17 reactores nucleares del país (...), en Austria, país tradicionalmente hostil a la energía nuclear, Nikolaus Berlakovich, ministro de Medio Ambiente, ha realizado un llamamiento para llevar a cabo una ‘prueba de resistencia’ de las centrales europeas (...) en Gran Bretaña, donde el gobierno de Cameron relanzó su programa de construcción de centrales y propuso en octubre ocho nuevos centros, el ministro de Energía Chris Huhne se ha declarado a favor de realizar una investigación ‘para sacar las conclusiones necesarias’ del suceso, mientras se decide en junio si se recurre a la tecnología EPR de Areva y EDF".

Desde hace años, [recuerda Der Standard](http:// http://derstandard.at/1297820283794/Alexandra-Foederl-Schmid-Die-EU-muss-alle-AKWs-pruefen), "han vuelto a surgir dudas sobre la seguridad de las centrales de Europa del Este, como las de Mochovce, en Eslovaquia o Temelin en República Checa y no lejos de la frontera austríaca. Pero cuando se trata de las centrales alemanas, las críticas no son tan duras. Ahora bien, se sabe desde hace años, por ejemplo, "que la central de Neckarwestheim, en Bade-Wurtemberg, se encuentra en una zona sísmica".


Por su parte, el editorialista Sergio Rizzo en[Corriere della Sera plantea](http:// http://www.corriere.it/editoriali/11_marzo_14/rizzo-nucleare-giappone-italia_b1a2feca-4e02-11e0-992a-dbfddd704513.shtml) que el accidente de Fukushima no debe subestimarse, pero "la emoción comprensible producida por esta tragedia no debe determinar las elecciones fundamentales en nuestra política energética. Ya lo hicimos antes y nos equivocamos: el referéndum anti-nuclear de 1987 logró una gran mayoría por el impacto del accidente de Chernobil". Pero en lugar de fomentar las energías verdes prometidas, este voto que aprobaba el cierre de las centrales italianas acabó con una nueva dependencia del petróleo.

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