La conmoción de la guerra llevada a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán se siente en Europa. Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, el precio del petróleo crudo se ha disparado, pasando de 60 a más de 100 dólares por barril en unos pocos días. Y con ello, aumenta la inquietud: ¿se dirige la Unión Europea hacia una crisis energética de gran alcance?

Para limitar la inflación de los precios de la energía, los diferentes Estados miembros han adoptado medidas de emergencia. Por ejemplo, España ha tomado la decisión de reducir los impuestos sobre la energía, mientras que otros países europeos han impuesto límites a los precios de los combustibles u ofrecen compensaciones de manera extraordinaria a los consumidores.

A escala de la Unión Europea, la situación es más compleja. Si bien ya ha activado algunas medidas urgentes, esta debe considerar también sus propias ambiciones relacionadas con la transición energética. Otro obstáculo notable son las voces cada vez más audibles (procedentes, entre otros, de Hungría) que piden reabrir los mercados a los hidrocarburos rusos.

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