La guerra de la caballa

Escocia y Noruega están pidiendo a la UE que actúe con severidad contra Islandia y las Islas Feroe, ya que se han apropiado descaradamente de los bancos de peces, una acción que recuerda a los conflictos por el bacalao.

Publicado en 24 agosto 2010 a las 14:53

Es verano y los amantes británicos del pescado disfrutan de la abundancia de caballa, a la parrilla, ahumada o al horno con sidra, pues se trata de un manjar de temporada sostenible y cuyo consumo no produce ningún remordimiento. Pero en un enfrentamiento que recuerda a las disputas por el bacalao en los años setenta, Gran Bretaña y la UE están a punto de emprender una batalla contra Islandia y las Islas Feroe, que han sobrepasado las cuotas acordadas sobre la caballa y se han llevado la mayor parte del banco del norte del Atlántico.

Mientras, el sector expone que la disputa no sólo pone en riesgo el futuro del sector pesquero británico, sino el propio futuro de la caballa como alimento sostenible. La pasada semana, 50 pescadores escoceses bloquearon el puerto de Peterhead para impedir la entrada del navío feroés Jupiter y evitar que descargara 1.100 toneladas de pescado en un planta procesadora. Ahora, un diputado escocés solicita que se apliquen sanciones contra Islandia y las Feroe, un grupo de islas situado entre Gran Bretaña e Islandia y que constituyen una provincia autónoma de Dinamarca.

Tras la nube volcánica y los problemas financieros…

Struan Stevenson, vicepresidente del Comité de la industria pesquera en el Parlamento Europeo, califica a los autores de estas acciones como "asaltantes vikingos modernos" y afirma que la amenaza de sanciones será lo único que detendrá a las dos naciones. "Debemos amenazar con cerrar todos los puertos de la UE a los navíos feroeses e islandeses, bloquear todas las importaciones de estos países y demostrarles que vamos en serio", afirmaba.

También sostiene que debería ser una cuestión clave en los debates sobre la adhesión de Islandia. "Se trata de una nación a la que se ha planteando convertirse en miembro de la UE. Pero ¿qué nos aportan ellos? Una nube de ceniza volcánica y problemas financieros con su negativa a pagar las deudas que deben a Gran Bretaña. Y ahora actúan de este modo extremadamente agresivo con respecto a los bancos de peces. Lo que están realizando es directamente una pesca ilegal, no denunciada y sin regular".

Parte del problema puede deberse al cambio climático, ya que la caballa busca aguas más frías, situadas más al norte. Ante tal abundancia, Islandia, que necesita el dinero, ha aumentado la cuota acordada de 2.000 toneladas hasta 130.000 toneladas. Las Islas Feroe, que junto a la UE y Noruega firmó el Acuerdo de Aguas Costeras, hizo lo mismo y aumentó de forma arbitraria su cuota de 25.000 toneladas a 85.000. Según la organización WWF, si se mantienen estas cuotas combinadas de caballa de 2010, este pescado se explotará un 35% más de la recomendación científica establecida por el Consejo Internacional para la Explotación del Mar y constituiría una "sentencia de muerte" para los bancos de peces.

Ian Gatt, director de la Asociación de Pescadores Escoceses de Pelágicos, estima que estas acciones ponen en peligro el futuro del sector, cuyo valor fue de 135 millones de libras (164 miliones de euro) el año pasado. Si no se llega a un acuerdo, la cuota escocesa podría reducirse a la mitad.

Intransigencia

Noruega ha emprendido acciones de inmediato y ha cerrado sus puertos a los barcos pesqueros de ambos países. Pero la UE, aunque ha expresado su preocupación, aún no ha decidido la acción que adoptará, ante la frustración del sector pesquero.

Islandia es un país nuevo en la pesca dedicada a la caballa. Junto a las Islas Feroe, creó una costosa flota para pescar bacaladilla, pero los bancos se acabaron. "Así que ahora tienen estos barcos tan modernos", comenta Ernie Simpson, de 63 años, patrón jubilado y propietario junto a su hijo Allan del barco Christina S, registrado en Fraserburgh. "Algunos tienen barcos mejores y más grandes que los nuestros. Y se les acabó la pesca de la bacaladilla. Por eso ahora se dedican a la caballa".

Islandia cree que su forma de actuar está justificada. La Federación de Propietarios de Barcos Pesqueros de Islandia afirmaba que "tienen pleno derecho para pescar caballa dentro de la jurisdicción islandesa". Mientras, el gobierno escocés ha unido fuerzas con los noruegos para instar a la UE a que ejerza más presión a las dos naciones. Pero Stevenson estima que será difícil apaciguar la intransigencia de los pescadores islandeses, que aún se sienten alentados por los enfrentamientos de la década de los cincuenta y los setenta, cuando los pesqueros islandeses cortaron las redes de los rivales británicos y tuvo que intervenir la Marina Real Británica.

"Celebran el hecho de que creen que ganaron la guerra del bacalao, hasta el punto de que el cañonero que abrió fuego ante un navío británico ahora es un conocido restaurante en el puerto de Reikiavik. Creen que pueden volver a lograrlo", comentaba. "Pero van a tener que replantear su estrategia. Porque esta vez no sólo tienen en contra a Gran Bretaña. Ahora se trata de toda la UE y de su vecina Noruega".

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