Llegan las carreteras “made in China”

La llegada de las empresas chinas ha alterado el mercado de la construcción y de las licitaciones en Polonia y suscita el interés del vecino checo. Su secreto: precios por los suelos, puntualidad e integración de la mano de obra local. Y el apoyo del gobierno de Pekín.

Publicado en 2 diciembre 2010 a las 15:52

Con aire pensativo, un grupo de hombres sale en silencio de la villa y se mete en el coche que les espera. Antes de cerrar la puerta, uno de ellos dice en un inglés perfecto: "Imposible. Hay que llamar por teléfono para concertar una cita". Luego, el coche desaparece por el laberinto de las calles de un barrio residencial.

En la puerta de la villa, no hay ningún letrero, ni timbre, pero todo indica que nos encontramos en la dirección correcta. Según el sitio oficial de COVEC (China Overseas Engeneering Group), esta es la dirección de la villa a las afueras de Varsovia desde la que se dirige la expansión de Pekín en Europa, planificada desde hace tiempo. Tras haber ganado la licitación para la construcción de la autovía A2 en Polonia, COVEC ha mostrado su interés por proyectos similares en otros países europeos, incluida la República Checa.

"No sabemos gran cosa sobre ellos. De momento, no son muchos", afirma Martin Hadaj, portavoz de la dirección general polaca de autovías, encogiéndose de hombros: "de hecho, no sabría decirle si vendrán y en el caso de que vinieran, cuántos serían, ni si traerían máquinas". Y añade, desplegando sobre una gran mesa unos mapas multicolores de Polonia: "Necesitamos construir cientos de kilómetros de nuevas carreteras y tenemos el tiempo justo".

900 kilómetros de autovías para 2013

Tienen tanta prisa porque Polonia organiza junto a Ucrania la próxima Eurocopa de fútbol en 2012. Se trata de una ocasión única para que este país de cuarenta millones de habitantes muestre al mundo los grandes progresos que ha realizado en estos últimos años. Polonia se encuentra entre los pocos países de la Unión Europea que con la crisis económica no han registrado ni recesión ni un déficit presupuestario importante. En cuanto a la Bolsa de Varsovia, tras los recelos iniciales de los inversores, se ha convertido en una de las plazas financieras de Europa más solicitadas por su estabilidad.

Aunque cuando entró en la Unión Europea Polonia tan sólo contaba con 40 km de autovías, de aquí a 2013, tendrá 900. El gobierno polaco contempla además la construcción de más de 4.000 km de nuevas autovías y vías rápidas y la modernización de 2.000 km de tramos ya construidos.

En este contexto de licitaciones en serie hizo su aparición COVEC a mediados de 2009. Se trata de una de las mayores empresas asiáticas, un auténtico motor para la expansión del sector chino de la construcción y las obras públicas en los países vecinos. "Su oferta era un 40% más baja que las estimaciones, muy por delante de la competencia", explica Martin Hadaj.

Un modo de escapar a la corrupción endémica

En la obra nada revela la presencia de COVEC, al contrario de lo que puede verse en los alrededores, donde las banderas muestran los logotipos de las empresas: aquí, las bulldozers amarillas son polacas, al igual que los logotipos de los subcontratistas. "No hay ninguna máquina ni ningún obrero chino. Los habitantes de la región tenían mucho miedo al respecto", señala Pavel Osovski, un consultor de Varsovia que colabora con la empresa china. Según él, sólo se desplazan al lugar ingenieros chinos de vez en cuando para supervisar el trabajo.

Actualmente, cuando los expertos polacos hablan de la llegada de los chinos al mercado polaco, dicen que ante todo han actuado como catalizador y que han acelerado el proceso de reforma del sistema de licitaciones. "Antes, tan sólo había una veintena de empresas en el sector polaco de la construcción y las obras públicas. Hoy son 200", afirma Hadaj, destacando al mismo tiempo que, gracias a este sistema, el coste de la construcción de un kilómetro de autovía ha descendido un tercio en unos años.

La perspectiva de la presencia de las empresas chinas de construcción y obras públicas al mercado suscita inquietud en Praga, donde la llegada de los chinos se percibe de forma positiva más bien en el mundo político. Vít Bárta, ministro checo de Transporte, por ejemplo, cree que el caso polaco, si bien sus resultados aún están por ver, puede ser una fuente de inspiración. Al recurrir a empresas chinas tienen la oportunidad de acabar con la maldición de la corrupción endémica que rodea la construcción de autovías en la República Checa.

Sin embargo, la entrada de los chinos en el mercado de la construcción y las obras públicas tiene sus riesgos. Los precios reducidos que ofrecen las empresas chinas se explican sobre todo por el apoyo financiero y político que reciben de Pekín. Las autoridades chinas controlan el conjunto de las empresas del sector y esperan ampliar al máximo su expansión por Europa.

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