Polonia, uno de los países más proeuropeos de Europa, se encuentra actualmente presa del miedo de abandonar el club. El regreso de Donald Tusk a la escena nacional no ha hecho más que acentuar una división que ahora se centrará en la posibilidad del Polexit.
Ahora el país se encuentra sumido en una guerra de palabras sobre su futuro en la UE. Donald Tusk ha aprovechado esta oportunidad para incitar a cientos de miles de protestantes de todo el país a salir a las calles de más de 100 localidades. Por su parte, en un intento desesperado de aferrarse al poder, el gobierno del PiS se está inclinando hacia la extrema derecha de su coalición. Este ha sido el resultado de diversos acontecimientos políticos en apariencia desastrosos, tales como escándalos de nepotismo, el destape de actos de corrupción política mediante auditorías públicas, la pérdida de un miembro minoritario de la coalición, y la ambigüedad fronteriza con Bielorrusia.
En términos legales, a diferencia del Brexit, el Polexit no requeriría un referéndum, pues el visto bueno del gobierno sería suficiente para iniciar un divorcio formal. No obstante, las autoridades descartaron rápidamente toda noción relativa a esta intención tras una serie de declaraciones dadas al final del verano por algunos peces gordos del PiS, el partido al poder, que insinuaban que Polonia estaba desafiando a Bruselas de la misma manera en que había desafiado el poder de los nazis o el de los comunistas. El riesgo aumentó de nuevo la semana pasada, cuando el tribunal constitucional, controlado por el PiS, votó a favor de rechazar la autoridad europea ejercida sobre el sistema de justicia polaco.
Jarosław Kaczyński, líder del PiS, espera que el tomar un giro brusco hacia la derecha le permita recuperar el control sobre la derecha polonesa. A su vez, probablemente espera que el primer ministro Mateusz Morawiecki pueda realizar algunos trucos contables sobre el presupuesto que le permitan al PiS prolongar su tiempo en el poder, esto aun cuando la liberación de fondos de la UE por parte de la Comisión se encuentra paralizada.
En cualquier caso, esta es la última jugada de Jarosław Kaczyński. Si el PiS perdiese las elecciones, esto significaría un declive político para él, por lo que está haciendo todo lo posible para posponer este momento. Su rival, Donald Tusk, parece haber calculado bien el momento de su regreso, después de varios años lejos de la política polaca. Actualmente, Tusk está reconstruyendo su facción con una estrategia centrada en las debilidades de Kaczyński.
La perspectiva de un Polexit no tendrá éxito en ningún sector de la sociedad, exceptuando a un grupo relativamente pequeño de la derecha liberal.
Cada parte busca un gobierno efectivo que pueda seguir proveyendo seguridad y prosperidad. Es por ello que la perspectiva de un Polexit no tendrá éxito en ningún sector de la sociedad, exceptuando a un grupo relativamente pequeño de la derecha liberal. La opinión pública también espera que los fondos europeos por los que el primer ministro ha luchado sean liberados pronto. Pero para ello la UE antes necesita que Polonia modifique sus controvertidas leyes judiciales y regularice el estatus de los jueces que fueron nombrados bajo circunstancias dudosas. Esto tomará tiempo y Tusk lo sabe.
El expresidente del Consejo Europeo también se ha pronunciado respecto a otro acto escandaloso de guerra de poderes en Europa. La actual apoderada de Kaczyński es Julia Przyłębska, presidenta del tribunal constitucional — la primera institución independiente de la que el PiS tomó control tras su llegada al poder — quien le brindó a Kaczyński excusas para no cambiar las reformas controvertidas por el momento.
Esta es la segunda vez que el tribunal se ha pronunciado sobre la primacía de la constitución polaca por encima del Tratado de la UE. Ya en 2005 había declarado que la constitución era superior, pero había consentido respetar todas las obligaciones del Tratado de Lisboa.
En esta ocasión, la decisión del tribunal no fue unánime. El juez Piotr Pszczółkowski, un candidato del PiS, cuestionó el derecho del tribunal de analizar el caso.
Pszczółkowski señaló que el tribunal ya se había pronunciado sobre este tema y que el verdadero propósito del caso era salvar al gobierno de la evidente necesidad de enmendar sus leyes. Hace unos meses, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) se pronunció sobre la denominada “Cámara Disciplinaria” de la Corte Suprema de Polonia, cuya creación había constituido una violación de los estándares polacos y europeos. La decisión del tribunal constitucional no tiene ningún efecto sobre la ley de la UE. La única consecuencia efectiva de esta jugada ha sido un nuevo intento de subordinar a los jueces frente al gobierno al amordazar sus intentos de utilizar la ley de la UE como una fuente legal para casos individuales.
Ahora el incumplimiento de esta resolución deficiente y la defensa de la justicia dependen de la conciencia civil y de la valentía de miles de jueces de todo el país, que son a la vez polacos y europeos.
Clima político dividido
Para la Comisión Europea, la situación está clara – la votación del tribunal carecía de bases legales y debe descartarse. Incluso es posible que a la resolución del TJUE se le sumen sanciones adicionales si el PiS sigue posponiendo las modificaciones.
Por otra parte, el clima político en Polonia se encuentra dividido entre las facciones del PiS y de Tusk, lo que limita las opciones para los partidos de oposición. Esto perfectamente podría permitirle a la Coalición Cívica de Tusk superar el 30 %. En cuanto al PiS, este solo puede aspirar a mantenerse estable en el mismo nivel. ¿Pero perdurará verdaderamente el apoyo de este partido si los granjeros y otras personas continúan esperando su dinero y comienzan a prestar atención a la aceleración de la tasa de inflación?
Donald Tusk y las multitudes enfadadas – e incluso desesperadas – que se juntaron en las calles polacas el fin de semana pasado ahora tienen un propósito claro. El PiS ha creado una oportunidad para la oposición polaca al prometer, en contextos importantes, más de lo que en realidad ofrece, sabiendo que lo que suele proveer es una sensación de seguridad, tanto financiera como intangible. Los próximos meses revelarán si Polonia está cambiando de dirección o si solo el gobierno está dirigiéndose hacia la salida.
EUROPE TALKS
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