Reportaje Voces de Ucrania

Un relato de dolor y destrucción: el testimonio de los supervivientes de la voladura de la presa de Kajovka

La destrucción de la presa de la central hidroeléctrica de Kajovka a principios de junio de 2023 provocó un desastre catastrófico en la parte baja de Jersón y sus alrededores. El tsunami inundó ciudades, mató a cientos de personas y destruyó mucho patrimonio cultural, cuentan los supervivientes, mientras que los esfuerzos para reconstruir la presa tropiezan con dificultades medioambientales y retos agrícolas.

Publicado en 18 diciembre 2023 a las 14:52

La destrucción de la central hidroeléctrica de Kajovka es uno de los mayores desastres que han afligido al “mundo civilizado”. La presa contenía 18 kilómetros cúbicos. Los científicos creen que el flujo en el momento de la rotura estuvo en torno a los 90.000 metros cúbicos por segundo, según afirma Serhiy Afanasiev, director de hidrobiología en la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania. En los 3 primeros días, el Mar Negro recibió unas 100 veces más de lo normal de agua de río: un tsunami que arrasó todo cuanto encontró aguas abajo de la presa, incluyendo casas, personas y animales. 

Novyi Den, que reanudó su publicación en el Jersón liberado en noviembre de 2022, habló con una residente de Oleshki, una ciudad en el epicentro de este desastre provocado por el hombre. Natalia Vozalovska logró salir milagrosamente de Oleshki: "La población civil de la ciudad ocupada se enteró de que nuestro embalse, uno de los más grandes del mundo, se había desbordado debido a la destrucción de la presa. Se enteraron por la televisión o por sus amigos por teléfono.

Nadie advirtió sobre la magnitud del peligro. Por eso la gente no estaba particularmente preocupada. ¡No pensaban que sucedería tal horror! Sin embargo, en un momento dado, un automóvil con un altavoz recorrió la calle principal. Decían que si alguien quería evacuar, habría autobuses cerca del parque de bomberos. Pero nunca vimos esos autobuses. Y el 6 de junio, Oleshki quedó inundada".

"¡El agua, muy maloliente, llena de gasóleo, estaba arrasando todo! La gente se subía a las barcas y estas volcaban. Los ancianos y discapacitados que vivían cerca del río Dniéper no pudieron salir porque el agua inmediatamente bloqueó las puertas de sus casas", añade Natalia. "Así murió nuestro vecino, que casi nunca salía de casa. Y hay muchas historias terribles de este tipo. Mucha gente se subió al desván. Las casas que estaban hechas de caña y adobe se derrumbaron inmediatamente. La gente caía al agua junto con el desván. Así flotaban los tejados de las casas. Y en Solontsi, según dicen, los ocupantes no permitían a la gente salir de los desvanes. Se oían lamentos, gritos pidiendo ayuda... Diré esto: si ves la película Titanic, aquí fue mucho peor".

Mientras habla, Natalia no puede controlar sus emociones: "Los que lograron escapar huyeron vestidos con lo que llevaban puesto. Los acogieron personas de la parte no inundada de la ciudad. En aquellos días vivían entre 10 y 12 personas en una casa. Compartían ropa y comida. Nosotros tomamos lo que teníamos en el mercado y lo regalamos. Mi esposo y yo teníamos una pequeña lancha neumática. Mi esposo dijo: vamos a inflarla por si acaso. Y así es como inflamos la lancha... Echamos en ella una bolsa con documentos, un botiquín de primeros auxilios y agua potable... ¡El patio empezó a inundarse muy deprisa! En apenas diez minutos, el agua ya nos llegaba a las rodillas. Apenas tuvimos tiempo de abrir la puerta para sacar la lancha. Vimos personas adultas que llevan junto a ellas niños y animales, salvando todo lo que podían. Todo el tiempo hubo intensos bombardeos sobre Oleshki. El bosque ardía... Lo que los ocupantes no pudieron ahogar, intentaron quemarlo o bombardearlo. Sobrevivimos a estos horrores con gente buena en la parte no inundada del pueblo…”.

A la pregunta de cómo se comportaron entonces en la ciudad los ocupantes y su "administración", que debían cuidar de la población civil, Natalia explica: "Los soldados se llevaron las lanchas de la gente para escapar ellos. Pero no todos tuvieron suerte: las lanchas volcaron y algunos de los ocupantes se ahogaron junto con sus municiones y armas. Entre las víctimas se encontraban muchos soldados rusos recién llegados, a quienes nadie rescató. Y las "autoridades" de ocupación de Oleshki fueron evacuadas de la ciudad antes de la inundación... Una vez fui al mercado y escuché a unas mujeres lamentarse: '¿A quién acudir, qué hacer, cómo recoger a los ahogados?' Los muertos flotaban sobre el agua como lamparillas... En Oleshki, los lugareños que todavía tenían algunas embarcaciones recogieron a los muertos y llevaron a niños y ancianos al hospital. Pero después, los ocupantes prohibieron la recogida de personas ahogadas. ¡Fue terrible!

An unnamed village flooded after the Khakhovka dam bombing. | Foto: Oleksandr Korniakov
Las calles de los pueblos inundados se han convertido en lagos. | Foto de Oleksandr Korniakov.

La gente veía cómo los invasores procuraban ocultar las consecuencias de la tragedia. Natalia rememora: “Cuando el agua se retiró, los ocupantes salieron a las calles a comprobar lo ocurrido. Escribieron en ruso en las vallas: “No hay cadáveres”. Hicieron esto para su propio personal, de forma que pudieran ver donde ya se había producido una inspección y de donde se habían retirado los cuerpos muertos. Pero no pudieron examinar todos los sitios. Podía haber personas muertas bajo los escombros. Testigos oculares dijeron también que los ocupantes excavaron y retiraron los cuerpos de las personas ahogadas a quienes los lugareños habían podido enterrar. Durante algún tiempo hubo un persistente olor a neumáticos quemados y cuerpos en descomposición en Oleshki. Cuando se libere la margen izquierda saldrán a la luz muchos más horrores. 

“El agua siguió inundando la ciudad durante dos semanas. Cuando se retiró, los supervivientes empezaron a regresar en silencio a sus casas para ver lo que había quedado de ellas. Entraban en lo que había sido su patio, permanecían inmóviles un rato, lloraban y acababan marchándose”, continua Natalia. “Llevarían con ellos una bicicleta o un carrito para liberar algo de lo que hubiera quedado. Bromeábamos amargamente: vamos a un yacimiento arqueológico, puede que podamos recuperar algo… Nosotros perdimos nuestra casa. No hay nada que se pueda reparar. Nos marchamos, pero hay personas que no pueden hacerlo. Algunas no tienen dinero, otras tienen familiares que están enfermos”. 

Pueblos fantasmas

¿Mediados de diciembre de 2023? Aún se desconoce el número exacto de víctimas civiles en la margen izquierda de la región temporalmente ocupada. Volodymyr Shlonsky, médico de Oleshki, cuenta: "Ya el 9 de junio me informaron de que había más de 90 cadáveres sólo en Oleshki. (...) Estamos hablando de cientos de personas".

Las autoridades de ocupación de la región de Jersón solo declararon 48 muertos en la margen izquierda de la región. Sin embargo, según manifiestan numerosos testigos, esta cifra es falsa. De acuerdo con el Estado Mayor de Ucrania, para ocultar el número real de víctimas, los ocupantes enterraron a los muertos en fosas comunes sin tomar muestras de ADN ni marcar el lugar de las tumbas. Los voluntarios creen que sólo en la comunidad de Oleshki murieron hasta 200 personas.

Remains of a Russian missile at the bottom of the empty Khakhovka Reservoir. | Photo: Serhii Nikitenko
Restos de un misil ruso en el fondo de lo que había sido el embalse. | Foto de Serhiy Nikitenko

En Stara Zburyivka del distrito de Holoprystan, 202 edificios residenciales quedaron inundados o sumergidos. Viktor Marunyak, el alcalde del pueblo, explica: En el distrito de Nova Kakhovka, los más afectados por la inundación fueron el pueblo de Korsunka y una cooperativa de dachas situada junto a él, que es popular entre los residentes de la ciudad. El alcalde de Nova Kajovka, Volodymyr Kovalenko, afirma que "Korsunka es ahora un pueblo fantasma. La mayoría de las casas aquí están destruidas o son inhabitables. No hay electricidad ni suministro de agua. Casi toda la gente se ha ido, algunos a los pueblos de los alrededores, otros se las arreglaron para escapar a Europa a través de Crimea y Rusia. La zona costera del pueblo de Dnipryany también resultó dañada por el agua".

La destrucción de la presa de Kajovka dio como resultado una fuga de 150 toneladas de aceite para máquinas que fue a parar al río. Miles de hectáreas de bosque quedaron inundadas, lo que provocó la muerte o el peligro de extinción de un gran número de aves y animales.

Los pueblos y ciudades situados a orillas del desaparecido embalse de Kajovka se enfrentan a una grave escasez de agua dulce. Según Igor Pylypenko, profesor de geografía de la Universidad Estatal de Jersón, más de 400.000 hectáreas de tierra en las regiones de Jersón y Zaporiyia están sin riego ni agua potable. "Pongo en último lugar el impacto medioambiental de todos estos factores", afirma. "Será un desastre, sobre todo para la gente que vive aquí. La naturaleza sobrevivirá a estas cosas, pero el árido sur ya no tendrá la ventaja de cosechar cultivos de alto valor. Aproximadamente entre 400.000 y 450.000 personas en esta zona no tendrán acceso a agua potable, no podrán dedicarse al riego y, en consecuencia, no tendrá empleo".

Embalse de Kajovka: ¿ser o no ser?

En julio, un lugar donde el sol de verano brillaba sobre el agua se transformó en un auténtico paisaje marciano. Grietas espantosas bordeaban una vasta extensión salpicada de detritos, incluidos tocones de un antiguo huerto colectivo, neumáticos viejos, una barcaza hundida que transportaba cereales y sandías, etc.

En julio se registró oficialmente: "El embalse de Kajovka ya no existe". A esta sombría conclusión llegaron los expertos del Servicio de Emergencia del Instituto Hidrometeorológico de Ucrania y los científicos de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania. ¿Qué hacer? Los agricultores de la región de Jersón y de la vecina Zaporiyia, para quienes el agua es como el aire, se muestran unánimes: es necesario reconstruir lo antes posible la presa destruida y suministrar agua a los campos, porque sin agua las cosas serán aún peores que antes.


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Con anterioridad a la guerra, el río Dniéper y, en cierta medida, el Inhulets, se utilizaron para transformar una región climáticamente dura en la que la agricultura era peligrosa en una zona libre de riesgos y, de hecho, en una fuente de seguridad alimentaria para el país. En 2021, los agricultores de la región de Jersón recogieron las mayores cosechas desde la independencia de Ucrania: 3,1 millones de toneladas de cereales tempranos y legumbres. La región también es considerada una de las mejores del país para el cultivo de cucurbitáceas y hortalizas.

“Sin la restauración del regadío a gran escala, las tierras de nuestra región se convertirán en un desierto. Toda la economía agrícola, principal sector económico de la región, colapsará”, dice Serhiy Rybalko, jefe del Grupo Agrícola Adelaide, miembro del Consejo Regional de Jersón y presidente adjunto de la Comisión de Agricultura. “No todo el mundo en Ucrania lo sabe, pero déjenme que les recuerde que una hectárea de regadío rinde tanto como 2 o 3 de secano. Gracias a las aguas de Dniéper, antes de la guerra, la región de Jersón era la que más hortalizas recogía de todo el país, lo que representaba el 14% del total de cosechas ucranianas. El regadío ayudó también a desarrollar la horticultura, viticultura y el cultivo del arroz. Y no nos olvidemos de la producción agrícola para la exportación: soja, maíz, girasoles… ¿Qué debemos hacer? ¿Abandonar la tierra que nos legaron nuestros tatarabuelos?

La opinión de Serhiy Rybalko and sus seguidores no es compartida por todo el mundo el Ucrania y, más en particular por la comunidad científica. Ivan Moisienko, profesor de biología en la Universidad Estatal de Jersón, se muestra inflexible: “¡No se debe perder la oportunidad de restaurar la singular Velykyi Luh (Gran Pradera). Con la desaparición del ‘mar’ de Kajovka, casi 200.000 hectáreas de terreno volverán a integrarse en el ecosistema de estepa, praderas y bosques de planicies aluviales ucranianas. La naturaleza se restaurará por sí misma, pero lo hará más deprisa si nosotros la ayudamos”. 

Mykhailo Romanshchenko, reconocido especialista ucraniano en recuperación de terrenos, es de distinta opinión: “No recuperaremos la estepa de la Ucrania meridional, esa que teníamos en tiempos de los cosacos. La tierra ha sido arada y el clima no es el mismo. Sin el embalse, Ucrania se vería abandonada a una transformación en un desierto quebrado y sin vida, con tormentas de arena y una ecología terrible. Esta es la razón por la que es necesario reconstruir la presa de Kajovka. La reconstrucción de la central de energía hidroeléctrica es esencial. Cuando se construyó, no se trataba primordialmente de generar energía eléctrica, sino de acumular reservas de agua a gran escala. Sin el embalse de Kajovka, el país perderá un recurso enorme”. 

Bien o mal, se percibe la necesidad de actuar. Y mientras continúan las discusiones, el gobierno de Ucrania ha aprobado una resolución sobre un proyecto piloto para comenzar a reconstruir la presa de Kajovka.

El Primer Ministro Denys Shmyhal aportó detalles durante una reunión gubernamental: “Es un proyecto para dos años. En la primera fase, diseñaremos todas las estructuras de ingeniería y prepararemos las bases necesarias para la restauración. La segunda etapa empezará después de desocupación de los territorios en los que está situada la central hidroeléctrica. Este fase incluye el trabajo real de construcción”. 

Ihor Syrota, director ejecutivo general de Ukrhidroenergo, la empresa estatal que explota las presas a lo largo del río Dniéper, añade que la nueva central será más potente: "Antes de la destrucción, producía 340 MW, y planeábamos construir otra central de 220 MV".

El pasado ha quedado destruido y el futuro solamente llegará cuando los ocupantes se hayan ido

118 monumentos culturales quedaron destruidos por las inundaciones que se produjeron en la región de Jersón después de la destrucción de la presa. De acuerdo con Oleksandr Prokudin, jefe de la administración regional de Jersón, 102 monumentos están situados en la margen izquierda de la región y 16 más en la margen derecha. Los territorios de Oleshky Sich (un histórico enclave cosaco), la fortaleza de Tyahyn en el distrito de Berislav, y el monasterio del siglo XVIII en el pueblo de Korsunka quedaron inundados todos ellos. Diez bibliotecas y cinco museos también fueron cubiertos por las aguas, total o parcialmente.

En Oleshky, los residentes en el pueblo finalmente consiguieron localizar la casa de Polina Raiko, una artista local, representante del arte naif. Y la encontraron tal como se temían: la inundación casi había destruido las singulares pinturas que cubrían las paredes de la casa. La mayoría de las obras de arte se han desintegrado o están de otro modo arruinadas.

Pero ahora todo se ha perdido. Nuestra sufrida tierra ha sobrevivido a muchas dificultades terribles y sobrevivirá a la actual. "Las estepas y los lagos cobrarán vida", escribió nuestro gran profeta Taras Shevchenko. ¡Esta vez también sucederá!

👉 Artículo original
Este material se ha preparado por iniciativa de la Unión Nacional de Periodistas de Ucrania dentro del proyecto Voces de Ucrania con el apoyo del Centro Europeo para la Libertad de Prensa y Medios (ECPMF) y el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán.

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