Entrevista Reforma de la UE

Thomas Piketty : «Una asamblea europea de electos nacionales debe ser la que se encargue de tomar las decisiones presupuestarias y fiscales»

En esta entrevista, el economista francés, Thomas Piketty, habla de una de las principales luchas de T-Dem para transformar el funcionamiento de la Unión Europea y lograr que sea más igualitaria y democrática.

Publicado en 8 abril 2021 a las 16:31

T-dem (Tratado de democratización), cuyo manifiesto se puede leer aquí, es un proyecto que pretende instaurar un nuevo modelo basado en la idea de un presupuesto europeo común (para reducir las desigualdades entre los Estados miembros) y que puede ser votado por una asamblea electa democráticamente por los europeos.

Voxeurop: La reforma del sistema de administración al que usted hace referencia, también aparece en el famoso T-dem, del que usted es líder junto con Antoine Vauchez, Anne-Laure Delatte y Guillaume Sacriste. Que usted sepa, ¿ha habido algún tipo de respuesta de parte del mundo político europeo?  

Thomas Piketty: Me gustaría aclarar que, ante la cuestión de la reforma del sistema de administración de la UE, nadie tiene una propuesta milagrosa. Trabajamos con compañeros y ciudadanos, no solo de Francia, sino de muchos países europeos. Ya hemos recolectado más de 100 000 firmas de políticos, de eurodiputados y de diputados nacionales de partidos políticos muy distintos, desde centroderecha y centroizquierda, hasta partidos de extrema izquierda- Eso sí, de extrema derecha hemos recibido muy pocas firmas.

Retomemos el problema desde el principio: es necesario encontrar la manera de deshacerse de la regla de la unanimidad. Actualmente, para poder adoptar un impuesto o un presupuesto en Europa, se necesita que cada país perteneciente al Consejo Europeo (consejo formado por los dirigentes de los Estados miembros) apruebe la totalidad del plan propuesto por el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros (Ecofin). Supongamos que conseguimos llegar al acuerdo de cambiar la regla de la unanimidad por la regla de la mayoría cualitativa. ¿Qué cambios supondría esto? Lo más sencillo sería continuar tomando decisiones en el marco institucional actual, con el Consejo Europeo o el Consejo de la UE (consejo formado por ministros de los Estados miembros) por un lado, y el Parlamento Europeo, por otro. La principal diferencia sería que, en lugar de exigir la unanimidad en el Consejo Europeo o el Consejo de la UE, bastaría con que el 55 % de los Estados representantes del 65 % de la población de los países se pusieran de acuerdo.

Lograr que esto pase ya supondría un gran avance. Sin embargo, seguiría sin ser suficiente, porque aún con la regla de la mayoría cualificada, tanto el Consejo Europeo como el Consejo de la UE siguen siendo unas instituciones democráticas débiles que deliberan a puerta cerrada, algo que no debería ocurrir si queremos que se conviertan en una cámara parlamentaria democrática. Pero, es así, se toman las decisiones a puerta cerrada y no es casualidad. Como en estas instituciones, una sola persona representa a todo un país, resulta bastante difícil tener una deliberación pluralista en un sistema basado en la mayoría y volver a casa diciendo: esta vez he formado parte de la minoría, la próxima vez, con suerte, estaré del lado de la mayoría. Esta situación imposibilita cualquier toma de decisión mayoritaria calmada. La solución sería que cada país estuviera representado por diez, veinte o treinta personas, para que pudieran estar representadas todas las perspectivas de la población, al igual que se hace en los parlamentos de cada país.

Desde el punto de vista de una Europa federal, resulta mucho más ambicioso implicar a los parlamentos de los Estados miembros, ya que esto transformaría por completo las democracias parlamentarias en segmentos de la democracia parlamentaria europea

En T-dem, consideramos que no es necesario suprimir por completo al Consejo Europeo ni al Consejo de la UE, ya que estos siguen teniendo otras funciones, pero sí tenemos propuestas presupuestarias y fiscales. Por ejemplo, creemos que sería más útil crear una asamblea europea compuesta por miembros de los parlamentos nacionales de cada Estado miembro (en cuyo caso, el número de miembros se calcularía en base a la población del país y a los grupos políticos que formen parte de los diferentes parlamentos) y dejar que sea esta asamblea la que tenga la última palabra en las votaciones presupuestarias y fiscales comunes.

Algunos federalistas proponen otra solución más tradicional, dar la última palabra al Parlamento Europeo tal y como lo conocemos.  El problema radica en que esta opción haría que las instituciones democráticas independientes de los Estados miembros no puedan participar en la toma de decisiones presupuestarias y fiscales europeas, puesto que, actualmente, todas están representadas por el presidente del gobierno o el primer ministro del país. Esto es problemático en la medida en que los Estados miembros siguen teniendo un papel esencial que desempeñar, incluso si quieren dejar de formar parte de todo esto, como ha demostrado el Reino Unido. Tiene algo de esquizofrénico negarse a que los parlamentarios nacionales participen en la toma de decisiones fiscales y presupuestarias europeas y, al mismo tiempo, verse obligado a reconocer que los parlamentarios nacionales pueden, en todo momento, mostrar su descontento con las decisiones europeas que se hayan tomado.

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Al fin y al cabo, los parlamentos europeos son los que tienen el poder de firmar u oponerse a los tratados que unen a los Estados miembros. La idea del T-dem es que, desde el punto de vista de una Europa federal, resulta mucho más ambicioso implicar a los parlamentos de los Estados miembros, ya que esto transformaría por completo las democracias parlamentarias en segmentos de la democracia parlamentaria europea. De hecho, las elecciones legislativas nacionales se convertirían también en elecciones europeas, puesto que los candidatos de estas elecciones formarían parte de la asamblea, es decir, deberían integrar en su campaña su posicionamiento sobre los planes de recuperación económica o los presupuestos europeos.

¿Cómo funciona?

Existen varias posibilidades en la aplicación de la regla de la mayoría. Se podría instaurar la mayoría al Consejo Europeo, al Parlamento Europeo o a la asamblea europea de la que hemos hablado anteriormente. Lo verdaderamente importante es que aquellos que quieran salir de la regla de la unanimidad y quieran avanzar hacia la regla de la mayoría también hagan sus propias propuestas. En los Estados miembros existen muchas fuerzas políticas que se quejan del funcionamiento de Europa, pero que no realizan ninguna propuesta. No podemos conformarnos con esperar hasta la próxima crisis financiera o política para intentar solucionar estos problemas en el último momento. En T-dem estamos intentando anticiparnos a todo. 

Nuestra propuesta se asemeja bastante a la asamblea parlamentaria francoalemana, creada en 2019. Lo recuerdo para quienes no se acuerden: el Tratado del Elíseo es un tratado bilateral que fue firmado por Charles de Gaulle y Konrad Adenauer hace cincuenta años y que se renovó el año pasado. Una de las medidas más importantes fue la creación de esta asamblea parlamentaria francoalemana que, por el momento, tiene una función puramente consultiva, pero a la que ese mismo tratado le podría haber otorgado el poder de votar, por ejemplo, un impuesto común sobre los beneficios de las grandes empresas o un plan de recuperación ecológico entre Francia y Alemania.

¿Qué la diferencia de la propuesta de T-dem?

La diferencia que hay entre la asamblea francoalemana y la que propone el T-dem es que a nosotros nos gustaría incluir a Italia, España y a los países europeos que quieran participar, y que sería una asamblea con más poderes y funciones. 

Si en los próximos meses vuelve a ocurrir lo que pasó el pasado julio, que los Países Bajos y Dinamarca vetaron definitivamente el plan de recuperación económica europeo, esta asamblea parlamentaria bilateral francoalemana podría extenderse al resto de países. Así que no solo se trata de una discusión abstracta. Lo que ha demostrado este tratado bilateral francoalemán es que no es tan complicado hacer lo mismo con un pequeño grupo de países, ni crear instituciones políticas separadas. Al fin y al cabo, aunque solo son dos países, son los más importantes en cuanto a población y PIB se refiere. En mi opinión, todo podría avanzar mucho más rápido de lo que creemos. 


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