LA unión bancaria es hoy un test sobre el futuro de la zona euro. Si progresa, es una señal positiva; de lo contrario, no sería una buena noticia. Pero la cuestión es que, si bien Europa seguramente es la solución, las cosas son más complejas porque las posiciones nacionales e institucionales divergen.
La cuestión fundamental es cómo se va a hacer frente a una elevada deuda bancaria, y en un futuro acaso desconocida. Alemania plantea una cuestión básica: quién se hace cargo del balance de un banco cuando este va a la quiebra (como Bankia) y, a su vez, quién debe garantizar los depósitos de una entidad con problemas. Son problemas reales,.
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