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“Global Britain” encuentra dificultades para concretarse

Los contados acuerdos comerciales concluidos hasta ahora por el gobierno británico con países externos a la UE apenas compensarán la pérdida del mercado europeo ocasionada por su salida de la Unión Europea.

Publicado en 24 noviembre 2020 a las 12:58

Según los conservadores al poder en Londres, una de las supuestas ventajas del Brexit es la posibilidad de construir un Reino Unido más abierto al mundo mediante nuevos acuerdos de libre comercio con un gran número de países externos a la Unión Europea. Mientras la fecha fatídica se avecina (el 31 de diciembre concluirá el periodo de transición después del cual tomará efecto la salida del Reino Unido), y la perspectiva de un acuerdo entre Londres y Bruselas parece alejarse progresivamente, cabe señalar que las aspiraciones de “Global Britain” formuladas por Boris Johnson están lejos de concretarse. Los contados acuerdos concluidos hasta ahora por el gobierno británico apenas compensarán la pérdida del mercado europeo.

Londres hizo un gran alboroto después de firmar su primer acuerdo de libre comercio a gran escala con Japón a finales de octubre, que deberá entrar en vigor el 1 de enero de 2021. “Japón siempre había sostenido que solo aceptaría seguir comerciando con los británicos a condición de que se llegase a un acuerdo entre Londres y Bruselas. Por ende, desde un punto de vista político, esta es una gran victoria para el gobierno británico”, afirma Catherine Mathieu, economista del OFCE. Pero en el ámbito económico, este acuerdo reproduce esencialmente las condiciones bajo las cuales el Reino Unido ya podía comerciar con Japón cuando pertenecía a la Unión Europea. “No va más allá de eso, pero, a largo plazo, podría facilitar la participación del Reino Unido en el acuerdo transpacífico de cooperación”, declara Catherine Mathieu.

En cuanto a lo demás, el Reino Unido ha firmado por el momento 22 acuerdos comerciales con unos cincuenta países, incluyendo Suiza, Chile y Corea del Sur, que sin embargo apenas representan en total un 7,8 % de sus exportaciones de bienes en 2019, señala el Crédit Agricole en un boletín reciente. Se está buscando establecer acuerdos con otros 16 países, incluyendo Canadá, México y Turquía, pero estos también representan apenas un leve porcentaje de las exportaciones británicas (6,8 %) en comparación con el peso de la Unión Europea (46 %).

En el caso de Estados Unidos, el principal socio comercial de los británicos después de la Unión Europea, este firmó, al igual que Nueva Zelanda y Australia, un acuerdo de “reconocimiento mutuo” con Londres. Esto significa que ambos signatarios deben reconocer la conformidad de determinados productos del país asociado con sus propios estándares para que dichos productos no tengan que someterse a la serie de controles o pruebas que sería necesaria en cualquier otro caso durante el cruce de fronteras. También en este caso, Londres tan solo reprodujo a grandes rasgos el acuerdo de reconocimiento mutuo entre la Unión Europea y Estados Unidos.

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Una jugada peligrosa

“Solo se centra en cuatro o cinco tipos de bienes, incluyendo los equipos de telecomunicaciones y los productos farmacéuticos”, explica Catherine Mathieu. El objetivo es evitar que a partir del 1 de enero todos esos productos pierdan abruptamente sus certificaciones para entrar y salir del Reino Unido. La esperanza fomentada por Boris Johnson de emprender un nuevo rumbo y concretar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos no es realizable por el momento, ya que Donald Trump pretende integrar en dicho acuerdo un acceso privilegiado al mercado alimentario y al sistema de salud británico. Incluso si se retomase el diálogo a este respecto, el Reino Unido no se encuentra actualmente en una posición de poder.

De esta manera, al reproducir todos los acuerdos a los que tenía acceso de pleno derecho por pertenecer a la Unión Europea, Londres está reduciendo perjuicios, pero no está abriendo nuevas perspectivas comerciales que podrían hacer realidad el sueño fomentado por los conservadores sobre un Reino Unido globalizado. El concentrarse en esos acuerdos comerciales en detrimento de la firma de un acuerdo con Bruselas constituye una jugada peligrosa por parte del Reino Unido.

Como lo destaca el departamento de análisis económico del Crédit Agricole, “es muy poco probable que el Reino Unido se encuentre en condiciones de compensar mediante acuerdos comerciales con otros países la pérdida de las ventajas derivadas de su adhesión a la UE”. Boris Johnson, cuyo mantra actual es llevar a cabo el Brexit con o sin acuerdo con la Unión Europea, parece subestimar las ventajas que su país obtuvo del mercado único, el cual, como explicó el economista Vincent Vicard al inicio de las negociaciones, “triplica el comercio entre países miembros en comparación con un acuerdo comercial clásico”.

Este artículo es una asociación con European Data Journalism Network.

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