Análisis Embargo al petróleo y al gas rusos

Cómo la guerra en Ucrania está afectando el negocio del magnate de energía checo Daniel Křetínský

Si hubiese alguien en Europa Central con un interés personal en que Europa siga comprando gas ruso, ese sería Daniel Křetínský. El magnate de energía checo construyó su negocio sobre ingresos estables provenientes del tránsito de gas. Si se detuviese esta circulación, su actividad se encontraría en peligro de derrumbarse.

Publicado en 12 mayo 2022 a las 09:52
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En la tarde del 26 de abril, la compañía de gas polaca PGNiG anunció que Rusia iba a dejar de proveer gas al país, y a Polonia le siguió Bulgaria, pues ambos países se negaron a pagar por el gas en rublos. Pese a los contratos a largo plazo, ahora existe evidencia clara de que los grifos de gas pueden cerrarse de la noche a la mañana.

No solo los países europeos y la Unión Europea en general encuentran esta nueva situación inquietante, también las empresas que lucran con la canalización del gas se han visto sacudidas. Mientras que en Polonia varias compañías de transporte de gas que operan el gasoducto de Yamal han sido afectadas, el empresario checo Daniel Křetínský representa el mayor transportista de gas ruso para la Unión Europea.

La posible suspensión del suministro de gas constituye una amenaza para Eustream, propiedad de la sociedad de Křetínský Energy and Industrial Holding (EPH) y del Estado eslovaco. Si el suministro de gas ruso se cortase completamente, Eslovaquia perdería cientos de millones de euros al año. Y Daniel Křetínský perdería el negocio sobre el que ha construido todo su imperio. 

Aunque su actividad se ha expandido más allá de la energía – Křetínský posee un 49 % de Le Nouveau Monde, que tiene una participación en el periódico francés Le Monde – sigue dependiendo de ella. Entonces, ¿cuán preocupado debería estar?

El volumen de gas trasladado por Křetínský disminuye al igual que sus ganancias

Los medios de comunicación comenzaron a escribir sobre el impacto real de la guerra en el negocio de Křetínský desde inicios de marzo, cuando la agencia europea de calificaciones Fitch colocó a Eustream en la categoría «perspectiva de calificación negativa» debido a su vínculo con la compañía rusa Gazprom. La degradación generó una reacción particularmente fuerte en Gran Bretaña, ya que, entre otras cosas, Křetínský es el mayor accionario de Royal Mail y es copropietario del club de fútbol West Ham United.

Actualmente, las acciones de Royal Mail se están viendo atacadas por fondos de inversión especulativos, y los medios de comunicación británicos, guiados por The Times, han comenzado a discutir la «vulnerabilidad» de los negocios de «la esfinge checa», el apodo del «misterioso» y tacaño empresario.

La compañía de Křetínský, EP Infrastructure (EPIF), encargada del tránsito y la distribución del gas en Eslovaquia, afirma, en defensa propia, que no existe relación alguna entre su estabilidad y los cambios en el precio de las acciones de Royal Mail, ya que estas se encuentran bajo el control de otra entidad: el fondo de inversiones Vesa Equity Investment. También afirma que el traslado de gas a través de Eslovaquia «continúa sin interrupciones».

Esto es verdad hasta ahora. Aun así, en vista de la situación, a principios de marzo, el grupo EPIF accedió a retardar temporalmente el pago de dividendos y las adquisiciones adicionales. Está claro que el escenario no es ideal para la compañía y que sin duda se conocen los riesgos reales.

Si bien EPIF generó ganancias el año pasado con el aumento de los precios del gas para los consumidores finales, estas no lograron cubrir la baja ocasionada por la disminución de los volúmenes de tránsito. En 2021, esto representó una baja de un 27 %, lo que confirma que el lucro de EPIF depende considerablemente del tránsito de gas. De acuerdo con EPH, la mayoría del gas que pasa por los gasoductos de Eustream proviene de Rusia.

«Inicialmente, la circulación del gas se había distorsionado por la crisis de la covid, y la primavera y el verano pasados, por el suministro irregular de Rusia», explica Jan Osička, un experto en energía de la Universidad Masaryk. Los suministros rusos estaban más bajos que nunca, y los depósitos que eran bombeados con gas de Rusia permanecían medio vacíos.

No hay manera de saber si Rusia se estaba preparando para una invasión y si por ello enviaba menos gas hacia Europa adrede. Sin embargo, es una posible explicación. En cualquier caso, la disminución del volumen transportado ha afectado el desempeño de Eustream y de su casa matriz, EP Infrastructure.

El gas ruso: la gallina de los huevos de oro para EPH

¿Por qué el suministro de gas constituye un negocio tan lucrativo? Primeramente, porque es – o al menos era hasta hace poco – un negocio estable. En términos simples, el transportista recibe dinero mediante contratos con proveedores que necesitan enviar gas de un punto a otro. 

«El transporte es una industria regulada, lo que atrae inversiones, puesto que provee rendimientos a bajo riesgo», explica el analista de energía Jan Osička. El volumen de gas transportado, específicamente la cantidad a la que las compañías se suscriben, es lo que determina las ganancias. 


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Asimismo, hasta hace poco, el gas natural sostuvo una posición segura en los planes de políticas de energía europeos como respuesta a la pregunta: «¿Qué llegará tras el fin del carbón?» Pese a las críticas del movimiento ambientalista, al ser un componente de la transición energética, debía desempeñar un papel clave en la transición entre las plantas de energía que utilizaban carbón y el aumento en el uso de energías renovables. Pero ahora las bases de esta noción se están viendo sacudidas.

El negocio del tránsito del gas ahora se encuentra bajo riesgo por las acciones tomadas por países europeos individuales y por la UE en general, no solo debido a Putin. Aunque Eustream cuenta con contratos a largo plazo con el proveedor ruso Gazprom, los expertos concuerdan en que en la guerra «todo puede desaparecer», y la suspensión actual del suministro a Polonia y a Bulgaria apenas sirve de ilustración.

Si la Unión Europea decide por ende dejar de comprar gas ruso, unos cuantos contratos no harán una gran diferencia. La presión está aumentando a este respecto, y a inicios de abril el Parlamento Europeo aprobó una resolución que solicitaba un alto al suministro de gas, petróleo, carbón y combustible nuclear ruso a Europa.

La Comisión Europea también ha declarado que este año planea realizar un corte de dos tercios en las importaciones de gas ruso. Sin embargo, como es ahora evidente, Rusia misma podría tomar una decisión similar. 

El transportista de gas ruso independiente más grande para la Unión Europea es Eustream, que suministra gas a República Checa, Hungría, Ucrania y Austria, desde donde este parte también hacia otros países. Uno de estos países, Italia, ya anunció que iría cambiando el gas ruso por otro y ya incluso ha afianzado el gas de Argelia como remplazo.


En términos simples, el gas ruso fue la gallina de los huevo…

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