Cuando el primer ministro chino Wen Jiabao visitó el mes pasado Atenas, cuyo puerto acaba de comprar Pekín, vino cargado de regalos: transacciones empresariales por valor de miles de millones de dólares. "El apoyo de nuestros amigos chinos es una gran suerte para nosotros", dijo el ministro de Inversiones griego, Harris Pambukis.

Pero China tenía ambiciones mucho mayores. Grecia es un punto de apoyo en la entrada estratégica de China en Europa. Está haciéndose con activos cuyo valor ha caído en picado durante la crisis económica, convirtiéndose así en un importante socio de otras naciones europeas seriamente afectadas.

En último término, dicen los analistas, Pekín espera conseguir no solo más negocios para sus propias empresas, sino también una mayor influencia en las políticas económicas definidas en Bruselas y Alemania. "Están indicando una voluntad de meter la nariz en los asuntos de Europa", dijo Carl B. Weinberg, jefe de economistas de la consultora High Frequency Economics. "Es muy inteligente y el mensaje que manda es muy claro:", añadió, "que China es una fuerza con la que habrá que competir".

La crisis ha favorecido la inversión china

Ese mensaje se verá reforzado por la visita esta semana del presidente de China, Hu Jintaoa Portugal y Francia. La crisis económica de Europa ha creado oportunidades de compra para inversores con liquidez y China va en cabeza. Está escogiendo a Grecia, España y a otras deudas públicas degradadas, así como puertos, autopistas e industrias en países con problemas en el Este y el Sur de Europa. Irlanda y Hungría, entre otros países, también están compitiendo por atraer las inversiones chinas con la esperanza de crear miles de nuevos empleos.

"Lo que está ocurriendo es que los chinos se están expandiendo en Europa igual que hicieron en África", dijo François Godement, investigador jefe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. "Pero en Europa están entrando a través de países de la periferia, lo cual es extraordinario". China está concentrando sus esfuerzos en puertos griegos e italianos y en autopistas que unen Europa oriental con Alemania y Turquía y pretende asegurarse mayores inversiones en infraestructuras con el paso del tiempo. Esto ha proporcionado miles de millones de dólares en financiación estatal para proyectos clave de obras públicas que apoyan empresas estatales chinas y trabajadores chinos.

China espera que su inversión impulse a Europa a apoyar su posición en temas conflictivos de divisas y en disputas comerciales en la Organización Mundial del Comercio. Durante su reciente gira europea, el señor Wen les recordó a los políticos de Bruselas que China ha actuado como "un amigo" con Grecia, España, Italia y otros países europeos en apuros cuando estaban en sus peores momentos comprando bonos mientras otros inversores huían. A cambio, exhortó a los líderes regionales para que no "presionen a China" y dejen que el yuan aumente su valor.

Inversión con motivos ocultos

China ha prometido comprar bonos griegos cuando el gobierno comience a venderlos de nuevo y ha comprado 625 millones de dólares en deuda española. Para China, invertir una pequeña pero cada vez mayor parte de sus 2,3 billones de dólares en reservas de divisas en inversiones europeas en lugar de en las poco rentables Letras del Tesoro de Estados Unidos ayuda a diversificar su cartera de valores. Pekín también espera que este tipo de impulso ayude a reducir la presión política internacional para que aumente el valor de su moneda. "No es una coincidencia que China esté haciendo esto", dijo Jens Bastian, economista de la Fundación Helénica para la Política Europea y Exterior. "Tienen ingentes reservas de divisas y estos países a los que están yendo ahora mismo tienen una gran necesidad de inversión extranjera".

Aunque la inversión extranjera directa de China en Europa sigue siendo pequeña comparada con sus inversiones en otras regiones, ha crecido en gran medida durante los últimos dos años. Y la primavera pasada Europa sustituyó a Estados Unidos como mayor socio comercial de China. Una tambaleante Irlanda también busca una parte del beneficio y están preparando acciones para crear una "puerta de entrada de inversiones en Europa" para China en la ciudad de Athlone, que espera la creación de miles de puestos de trabajo. El primer ministro irlandés, Brian Cowen, dijo en junio que China había prometido "ayudar en lo que pudiesen a un amigo como Irlanda en los momentos difíciles que estamos atravesando".

Las inversiones también le permiten a Pekín avanzar los intereses de las empresas chinas en su internacionalización. El señor anunció el mes pasado una línea de crédito de 4.500 millones de dólares de los que podrían disfrutar los apurados armadores griegos, pero casi exclusivamente para comprar barcos hechos en China. Algunas inversiones de China ya han suscitado extrañezas. El año pasado China superó las mejores ofertas de algunas empresas europeas para construir una autopista en Polonia utilizando trabajadores chinos (con subvenciones europeas), lo que llevó a la Canciller alemana Angela Merkel a apelar a la reciprocidad.

¿Un Caballo de Troya?

En la próxima década, Europa tendrá en mente numerosos proyectos nuevos, como limpiar el río Danubio de artillería de guerra para utilizarlo como paso de transportes; construir líneas ferroviarias entre países como Alemania y Macedonia; y hacer nuevas autopistas de Alemania a Turquía, dijo Bastian. "Lo que le falta a Europa es una red de infraestructuras de transporte en la que confluyan la Europa del Este y del Oeste", dijo. "Ahí es donde China está intentando sacar partido de su actual desarrollo".

A pesar del miedo que pueden suscitar los motivos ocultos por parte de China, muchos europeos reciben las inversiones con los brazos abiertos. "El principal interés de China es promover el comercio y ganar dinero", dijo Pambukis, ministro griego de Inversiones. La estrategia de inversión de China en Europa es "discreta y está bien pensada", dijo. "No creo que China llegue aquí como un caballo de Troya".