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“El SPD triunfa en Renania del Norte-Westfalia – Debacle para el CDU”, el Frankfurter Allgemeine Zeitung resume así el resultado de las eleccioneslocales que se celebraron el 13 de mayo en la región más poblada del país. El partido de Angela Merkel, liderado por el ministro de Medio Ambiente, Norbert Röttgen, ha perdido más del 8% de los votos, mientras la oposición socialdemócrata, los Verdes y los Piratas se han beneficiado de ello. Este escrutinio es el último eslabón en una serie de contrariedades para la canciller, que encadena derrotas electorales desde que estalló la crisis en Europa.

Para el diario de Fráncfort,

El tema de la reducción de la deuda ya ocupaba el centro de la campaña del CDU que fracasó en la región de Schleswig-Holstein, pero no motiva porque suena a hueco. El ministro de Medio Ambiente personificó esta contradicción: hay que ahorrar, volver a ahorrar y ahorrar, repetía abogando por un cambio del paradigma energético extremamente costoso. Además, resulta contradictorio hablar de “condiciones griegas” y constatar al mismo tiempo que Alemania nunca ha tenido resultados tan buenos como ahora. Y, finalmente, resulta contradictorio que el CDU se comporte como si los votantes [alemanes] se hubiesen endeudado lo suficiente, mientras los franceses y los griegos parece que sean de otro planeta.

Precisamente en Francia, LeMonde considera que el resultado de la votación alemana “es a la vez una mala noticia para la canciller alemana y una buena para François Hollande, que se reúne con ella el 15 de mayo en Berlín, recién investido con sus nuevos poderes”.

Hollande se ha convertido estas últimas semanas en el portavoz europeo de la estrategia de recuperación del crecimiento para salir de la crisis del euro, mientras Merkel da prioridad al saneamiento presupuestario, que es el fundamento, según ella, de un “crecimiento sostenible”. La victoria de Hollande y las ideas que defiende han despertado una gran atención en los países de la UE que se enfrentan a una crisis de la deuda, y en las filas del SPD en la otra orilla del Rin. Merkel lo sabe, y el revés electoral del domingo es una incitación suplementaria para que suelte lastre en lo relativo al pacto de crecimiento.