¿Por qué a nosotros nos hunden y los otros paraísos fiscales, como los de las islillas británicas de Man o Guernsey, o Luxemburgo, se quedan tan panchos?
Este victimismo chipriota es bastante tontorrón. Si apenas nadie hurga en esos lugares es porque no piden dinero a los socios para ser rescatados de una quiebra. Y como en la mili, solo recibe palos quien no logra pasar desapercibido.
Pero es que además el caso chipriota es de alucine. Hasta 2007 apenas tuvo impuestos. En los noventa acogió los 800 millones de dólares que arrambó Slobodan Milosevic al Tesoro yugoslavo. Coloca, lava y catapulta capitales rusos sucios, entre otros los de la especulación con el precio del petróleo. Distribuye, según la CIA, mujeres filipinas y dominicanas para su explotación sexual. Su gran puerto, Limassol, es capital de las navieras infrarreguladas, opacas e irresponsables que se acogen a la bandera de conveniencia —cuasipirata— del país, como cuenta muy bien Juan Hernández-Viguera en La Europa opaca de las finanzas (Icaria).
Desde la década de 1980 y la financiarización de la economía, los actores financieros nos han mostrado que los vacíos legales esconden una oportunidad a corto plazo. ¿Cómo terminan los inversores ecológicos financiando a las grandes petroleras? ¿Qué papel puede desempeñar la prensa? Hemos hablado de todo esto y más con nuestros investigadores Stefano Valentino y Giorgio Michalopoulos, que desentrañan para Voxeurop el lado oscuro de las finanzas verdes; hazaña por la que han sido recompensados varias veces.
El evento >