Noticias Los jóvenes europeos y la pandemia | Grecia

Estudiantes y covid en Grecia: “Decidme adónde va a parar todo esto”

En Grecia, donde se ha impuesto un confinamiento desde inicios de noviembre de 2020 y se han cerrado las universidades desde febrero del mismo año, la denominada “generación Z”, que ha vivido una crisis económica de 10 años, ha sido rebautizada como “generación covid” o incluso “generación confinada”, informa Kostas Zafeiropoulos desde Atenas.

Publicado en 29 abril 2021 a las 17:21
Is this the real life?
Is this just fantasy?
Caught in a landslide,
No escape from reality
Bohemian Rhapsody

¿Es esto la vida real?¿Es solo fantasía?
Atrapado en un derrumbe
No hay escape de la realidad”

La mayoría de las personas nacidas a mediados de los noventa no están familiarizadas con Bohemian Rhapsody [Rapsodia bohemia], de Queen, ni con su popular remix edición covid del año pasado:

“Mamá, acabo de matar a un hombre. 
No me quedé en casa, pasé junto a él,
 y ahora está muerto. Mamá, 
la vida era tan divertida. 
Pero ahora me he contagiado de esta inclemente plaga”.

La pandemia es un golpe que afecta la vida de todos. Todavía hay personas, incluso en países desarrollados, que no han experimentado nada más que crisis. En Grecia, la generación de la década de crisis financiera, antes denominada generación Z y ahora generación covid o generación confinada, vive esta situación como si se tratase de una broma de mal gusto: una combinación entre una crisis sanitaria y financiera. Es una generación que ha aprendido a percibir la vida como una amenaza constante.


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“Decidme cuándo se terminará esto. Habríamos estado más tranquilos de haber podido ver el final del túnel. Tanto yo como quienes me rodean estábamos iniciando nuestras vidas, estábamos teniendo nuestros primeros verdaderos trabajos a tiempo completo, nuestros primeros hogares, estábamos convirtiéndonos en adultos, pero ahora todo ha quedado en pausa”, expresó Maria Brofa (de 25 años), una estudiante de último año de ingeniería civil en la Universidad de Patras. Siente que ha tenido más suerte que sus amigos, ya que la mayoría de ellos perdió su empleo durante la pandemia mientras que ella está trabajando en una compañía de servicios de seguridad sanitaria.

“Hay mucha inseguridad. Un enorme porcentaje de estudiantes estaban trabajando como camareros o camareras en el mercado negro laboral hasta poder graduarse. Estaban fuera de nómina, por lo que además de quedarse sin empleo, perdieron la oportunidad de recibir ingresos o subsidios”, explicó Maria. Regresaron a la casa familiar y suspendieron sus vidas. Sumidos en un ahogo y un estrés constantes, evitan visitar a sus parientes vulnerables y escuchan cómo los medios de comunicación los acusan de comportarse de manera irresponsable.

“Nuestra única esperanza es que el salario o la pensión de nuestros padres y nuestras madres dé abasto para todos”.

Maria, 25 años

Grecia está confinada desde principios de noviembre debido a un repunte de los contagios, y ahora la presión en el sistema de sanidad pública se ha atenuado debido a la disminución de los mismos. Las universidades han permanecido cerradas desde el comienzo de la pandemia, en febrero del año pasado. Evidentemente, se realizan cursos y exámenes en línea, pero estos ocasionan serios problemas, no solo en el aspecto educativo (deterioro de los estudios técnicos, prácticas de laboratorio y clases pospuestas), sino también a nivel económico. Por otra parte, el gobierno ha afirmado, en especial durante la primera (y menos fuerte) ola, que “las instituciones griegas de educación superior fueron rápidas para remplazar las clases presenciales por clases en línea”. Sin embargo, más de la mitad de quienes ingresaron a una universidad nacional en el transcurso de los últimos dos años no han pasado ni una hora en su facultad.

El 11 de febrero se aprobó una legislación que permite la presencia de una fuerza policial especial en los campus universitarios como parte de las reformas educativas que los estudiantes describen como una amenaza a la libertad académica establecida tras el fin del régimen militar en los setenta. Esta nueva ley también conduce a una disminución radical de las admisiones de estudiantes y a sanciones disciplinarias para ellos.
En los últimos tres meses, en toda Grecia se han realizado decenas de manifestaciones estudiantiles contra esta nueva ley.

En un estudio bastante reciente del Instituto Nicos Poulantzas (NPI) sobre jóvenes de 17 a 34 años, se pidió a los participantes que describiesen dos sentimientos clave teniendo en mente su situación actual. Los sentimientos que reinan sobre la juventud son la decepción (49 %), el enojo (41 %), la indignación (27 %), la desesperación (25 %) y el miedo (19 %). Solo un 17 % de los participantes se sienten positivos y optimistas o albergan algo de esperanza, pero sin entusiasmo alguno. Siete de cada diez expresaron que la pandemia afectó sobre todo su estado mental. Incluso los adolescentes y los jóvenes adultos destacan que la pandemia influyó en sus finanzas (16 %). Por otro lado, un 66 % de los encuestados manifestaron sentirse todavía en cierto modo satisfechos con su vida. Son muy jóvenes para desfallecer.

“Por suerte aún no tenemos hijos. No cabe duda de que tanto nuestra sociabilidad como nuestras relaciones se han visto influenciadas. Estos pueden sonar como problemas del primer mundo, y lo son, pero esta era nuestra vida diaria y por ende lo más importante para nosotros. Lo peor es que no nacen nuevos recuerdos, imágenes, experiencias, ni relaciones”, explicó Giorgos (de 21 años), un estudiante de tercer año en la Universidad de Atenas.

Según este mismo estudio, una de cada cinco personas (21 %) considera las consecuencias económicas de la pandemia más significativas. Una sonrisa amarga apareció en el rostro brillante de Maria cuando le preguntamos sobre el apoyo de las políticas estatales para los jóvenes afectados por la pandemia. “Nuestra única esperanza es que el salario o la pensión de nuestros padres y nuestras madres dé abasto para todos”.

Vacunación de esperanza y miedo 

Según una encuesta de Vice, uno de cada dos miembros de esta generación afirma que se vacunará sin dudarlo, un 42,6 % opina que la vacuna producirá efectos secundarios, y un 60 % cree que se sentirá más a salvo cuando la mayoría esté vacunada.

En lo que respecta a su punto de vista sobre la pandemia, los y las jóvenes niegan las acusaciones sobre su supuesta “irresponsabilidad”, y afirman que sus derechos democráticos, como el de manifestarse, no deberían ser violentados ni siquiera en medio de la pandemia. También consideran que los hallazgos científicos y las investigaciones deberían centrarse en el bien común y confían sobre todo en que el sector público brinde soluciones en tiempos de crisis.

“Por suerte aún no tenemos hijos.No cabe duda de que tanto nuestra sociabilidad como nuestras relaciones se han visto influenciadas. Estos pueden sonar como problemas del primer mundo, y lo son, pero esta era nuestra vida diaria y por ende lo más importante para nosotros. Lo peor es que no nacen nuevos recuerdos, imágenes, experiencias, ni relaciones.”

Giorgos, 21 años

Según la encuesta del Instituto Poulantzas, un 31 % de los jóvenes (en comparación con un 34 % en 2020) dijeron no confiar o confiar poco en las instituciones encuestadas. Aquellas que se vieron relativamente favorecidas – aunque a una escala minoritaria en comparación con la mayoría de los países europeos – fueron la Justicia (38 %), la Unión Europea (tan solo un 28 %) y la Policía (27 %), respectivamente. Cabe destacar que esta recolección de datos concluyó antes de los últimos incidentes de arbitrariedad y brutalidad policial en Grecia. Por otra parte, los participantes presentan un índice de confianza ínfimo hacia los partidos políticos (solo un 11 % afirma confiar en ellos “considerablemente” o “lo suficiente”) y los medios de comunicación (6 %), con lo cual se estableció un nuevo récord negativo en Grecia.

“El hallazgo más serio de nuestra investigación fue la devaluación creciente de las instituciones del país. Los jóvenes, en especial en el sur de Europa, siempre son más escépticos. Pero todo lo negativo que ya existía en Grecia ha aumentado con la pandemia. Es una generación de contradicciones con dificultades acumuladas pero también con una resistencia admirable. Es una generación politizada a su propia manera, ambivalente, activa y ansiosa, y en búsqueda de soluciones”, explica Danai Koltsida, directora del Instituto Nikos Poulantzas y coordinadora de esta investigación sobre las tendencias de los jóvenes.

Al final, la etiqueta de la generación perdida podría estar equivocada. Lo que es un hecho es que Freddie Mercury no será parte de la banda sonora de esta era. Escuchemos entonces The Sound of Silence de Simon & Garfunkel.

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