Análisis La juventud y la pandemia

Los jóvenes europeos y la covid-19: ¿responsables o víctimas?

Mientras los países europeos intentan contener la segunda ola de covid-19, que ha hecho estragos desde la llegada del otoño, las autoridades nacionales de los diferentes Estados miembros, junto con el apoyo regular de la opinión pública, han señalado con el dedo frecuentemente el comportamiento de las jóvenes generaciones para explicar el repunte de la pandemia. ¿Son la presunta ignorancia y desenvoltura de los adolescentes y los adultos jóvenes responsables de la propagación del virus en Europa? ¿Cuáles son las medidas específicas que se impusieron a los más jóvenes y cuáles son sus consecuencias?

Publicado en 21 diciembre 2020 a las 16:50

Durante la primera ola de contagio que azotó el continente a partir de enero de 2020, los más jóvenes (niños y adolescentes) no tardaron en ser calificados como los vectores principales, y a menudo asintomáticos, de la enfermedad. Este vínculo que se estableció entre los jóvenes y la propagación del virus ocasionó el cierre masivo de centros educativos. Si bien el curso escolar pudo iniciar al final del verano en la mayoría de los países, las advertencias dirigidas a los adolescentes y a los adultos jóvenes se han multiplicado sin cesar durante los últimos meses.

Los jóvenes: un chivo expiatorio

España es uno de los países que más han llamado a los jóvenes al orden desde el inicio de la crisis sanitaria. Su campaña #EstoNoEsUnJuego, lanzada a principios de septiembre por el Ministerio de Sanidad, saltó a los titulares en la península ibérica. El anuncio difundido por el gobierno en las redes sociales (sobre todo en TikTok) no deja lugar a dudas: los jóvenes de entre 15 y 25 años son los principales destinatarios de esta campaña.

“¿Son los jóvenes europeos verdaderamente responsables de la propagación del virus? ¿Toman voluntariamente una gran cantidad de riesgos en su día a día sin considerar la salud de sus mayores?

España no fue el único país en nombrar a los jóvenes como los principales responsables del repunte de la pandemia. A principios de septiembre, el secretario de Estado británico para la Salud y la Asistencia Social Matt Hancock fue invitado a Newsbeat, un programa de radio informativo de la BBC destinado a un público joven. En este, Hancock instó a la juventud británica a “no matar a (sus) abuelos” (“Don’t kill your gran”).

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Esta intención de culpabilizar a las jóvenes generaciones también se ha manifestado en Alemania. En varias ocasiones, Dilek Kalayci, la ministra de Sanidad de Berlín, ha interpelado a los jóvenes alemanes, condenando las fiestas y otras actividades recreativas generalmente asociadas con la juventud.

Jóvenes que sin embargo se preocupan por su salud

¿Son los jóvenes europeos verdaderamente responsables de la propagación del virus? ¿Toman voluntariamente una gran cantidad de riesgos en su día a día sin considerar la salud de sus mayores? ¿Ignoran a su gusto las medidas tomadas por los gobiernos, como lo afirma expresamente la mayoría de los dirigentes políticos?

En un podcast transmitido el 27 de octubre en la emisora alemana de radio internacional Deutsche Welle, Marcus Spittler, investigador en el centro de investigación de ciencias sociales WZB (Wissenschaftszentrum Berlin für Sozialforschung) y especialista en los comportamientos de los jóvenes europeos, compartió los resultados de una investigación llevada a cabo por el instituto internacional de encuestas YouGov. Esta investigación, realizada en septiembre en cooperación con la fundación TUI Stiftung, se centra en las actitudes y los comportamientos de 1011 jóvenes alemanes ante la epidemia de covid.

Los datos recopilados y analizados por Marcus Spittler y su equipo son unívocos y contradicen los prejuicios de la opinión pública en Alemania. Un 83 % de los jóvenes alemanes encuestados de entre 16 y 26 años afirma respetar “total o mayoritariamente” las disposiciones gubernamentales, incluyendo las medidas de prevención. Tan solo un 2 % ignora por completo las recomendaciones. Entre los jóvenes encuestados que obedecen las reglas, un 89 % declaró poner en práctica las medidas para proteger a los demás y un 79 % dijo hacerlo para cuidar de su propia salud.

Cole y precariedad: los jóvenes son víctimas antes que nada

Lejos de ser los principales responsables de la pandemia, los jóvenes europeos son ante todo los grandes perdedores de la crisis sanitaria. De acuerdo con un informe publicado en primavera por el servicio de ciencia y conocimiento de la Comisión Europea, no menos de 58 millones de niños y jóvenes europeos escolarizados en centros de educación primaria y secundaria se vieron privados durante varias semanas de la enseñanza presencial.

La enseñanza a distancia, que se puso en práctica durante la primera ola y ahora es privilegiada en muchos centros educativos europeos, trajo consigo una serie de complicaciones difíciles de afrontar para los responsables del mundo educativo. Uno de los mayores riesgos que corren los alumnos obligados a recibir sus clases desde casa es el abandono escolar. Según un estudio publicado en junio de 2020 por la OCDE, entre un 5 y un 8 % de los franceses escolarizados se esfumaron apenas dos semanas después del cierre de los colegios. En Alemania, según una investigación de la Fundación Robert Bosch de abril de 2020, un 37 % de los docentes afirmó haber perdido el contacto con casi la mitad de sus alumnos.

Existen varios elementos que pueden explicar este proceso de abandono: problemas relativos al acceso a la tecnología, una mala conexión a internet (o incluso inexistente), o un domicilio en el que la distribución de las habitaciones imposibilite el aprendizaje. Otro punto que también se sacó a la luz para explicar las dificultades relativas a la enseñanza a distancia es el dominio insuficiente que tienen los más jóvenes en muchos países de la UE (sobre todo en Italia, Francia, Portugal y Alemania) sobre las herramientas digitales.

En cuanto a los estudiantes, el panorama no parece ser mucho más alentador. Si bien las instituciones de Educación Superior siguieron impartiendo todas sus clases a distancia, los adultos jóvenes fueron las primeras víctimas de las consecuencias económicas de la crisis sanitaria, como lo muestra esta gráfica elaborada por la OCDE. Los jóvenes europeos, que trabajan principalmente en los sectores laborales más afectados por la pandemia (turismo, restauración, hostelería), vieron sus ingresos desaparecer de la noche a la mañana sin que los gobiernos estableciesen ningún sistema de compensación de emergencia.

Ante estas cifras que presagian una cotidianidad muy poco hospitalaria para los europeos nacidos en los años 2000, la imagen de una juventud despreocupada y egoísta no puede hacer más que desvanecerse.


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