Análisis Invasión de Ucrania
Estación de autobuses de Chișinău. Embarque hacia Bucarest | Foto: © Sergio Matalucci

Moldavia se prepara para el impacto de la guerra de Ucrania

Moldavia, en la frontera con Ucrania, está acogiendo a cientos de miles de refugiados ucranianos. Sin embargo, el país, que está experimentando un proceso de modernización proeuropea, corre el riesgo de perder la estabilidad conseguida.

Publicado en 17 marzo 2022 a las 10:24
Estación de autobuses de Chișinău. Embarque hacia Bucarest | Foto: © Sergio Matalucci

Moldavia, que está acogiendo al mayor número de refugiados ucranianos con respecto a su población, está cambiando rápidamente. Desde que el partido proeuropeo PAS (Partido de Acción y Solidaridad) ganó por mayoría absoluta en julio de 2021, el país ha avanzado de manera vigorosa en materia de derechos humanos y del Estado de derecho. Si bien históricamente la clase dirigente se consideraba un remanente de la tradición soviética, ahora es más europea que en muchos países de la UE. A pesar de ello, no se ha conseguido una solución para todo y los problemas de la sociedad moldava se siguen acumulando. 

"El apoyo a Putin en Moldavia ha disminuido, pero no lo suficiente. Estamos bajo la continua influencia de los medios de comunicación rusos, controlados por el Estado, aunque la resistencia frente a la maquinaria propagandística rusa está en su máximo esplendor. Aproximadamente el 70 % de los moldavos se consideran proeuropeos, incluyendo también a los que viven en el extranjero", explica Valeriu Pasa, presidente del think tank WatchDog.MD

El palacio presidencial, que solía estar cerrado a los visitantes, ahora está abierto. Alberga, entre otras cosas, un punto de recogida para reciclar dispositivos electrónicos. La presidenta de la República es Maia Sandu, de 49 años. La primera ministra es una mujer aún más joven: Natalia Gavrilița, de 44. 

Entre los asesores del gobierno hay personas de 20 años con impresionantes carreras y experiencias laborales en Londres, Bruselas y Berlín. Algunos se graduaron en el Colegio de Europa, el prestigioso Instituto de posgrado de Estudios Europeos, cuyos campus se ubican en Brujas y Varsovia. Son los estudiantes de Federica Mogherini, la rectora de la institución. Fueron a estos jóvenes a los que hace tan solo unos meses se les pidió volver y reformar su país. Justo a tiempo para la crisis de refugiados actual. Un golpe de suerte en medio de esta tragedia.  

Chișinău. El Parlamento de Moldavia | Foto: © Sergio Matalucci

Estos progresos forman parte de una tendencia más amplia en el país, que incluye el acercamiento a democracias liberales. La pregunta, a estas alturas, es si este desarrollo puede revertirse. 

Las dificultades a las que se enfrenta Moldavia solo son superadas por las de Ucrania. Además de la crisis de refugiados, en Moldavia hay un gran problema en el sector energético, sector controlado por empresas rusas que apoyan, entre otras cosas, a la región separatista de Transnistria.  

La inflación ha alcanzado el 20 %, una cifra récord en los últimos 30 años. La culpa se puede atribuir a cuestiones logísticas, aunque el régimen de Vladímir Putin también ha tenido algo que ver. 


Odesa es el destino estival favorito de los moldavos, mientras que muchos ucranianos aprecian la gastronomía y el vino de este país. También hay muchas personas con una identidad mestiza, con un progenitor ucraniano y otro moldavo


Vitali Zveaghintev, fundador de Zaw Energy, explica que desde que la marina rusa aumentó su presencia en el Mar Negro, ya no pueden utilizar el puerto ucraniano de Odesa (el puerto principal por donde los suministros llegan a Moldavia, un país sin costa). Las repercusiones de este contratiempo van más allá del ataque a la quinta ciudad más grande de Ucrania. 

Los proveedores de materiales fotovoltaicos, especialmente de China, no quieren desembarcar en puertos rumanos o búlgaros, explica Zveaghintev. ¿Por cuestiones geopolíticas o de seguridad? No se sabe. 

"Dejan las mercancías en puertos lejanos, sobre todo en Grecia, pero también en los Países Bajos. Luego, el cargamento tiene que transportarse por carretera, inevitablemente a través de Rumanía. Esto, unido a las dificultades logísticas de la pandemia, conlleva unos costes de transporte desorbitados. Expertos locales confirman que estos costes han aumentado más del doble. 

Actualmente, la invasión rusa de Ucrania ha generado unos flujos migratorios sin parangón en un lapso de dos semanas. Moldavia ha acogido a los refugiados con los brazos abiertos, sin escatimar gastos. Las tarjetas SIM son gratis para todos los ucranianos. Hoteles, hostales y otras instalaciones están acogiendo a los refugiados, a veces gratis, y el gobierno cubre sus necesidades. 

Chișinău. El centro de colocación temporal de refugiados en el Centro Internacional de Exposiciones MoldExpo. | Foto: © Sergio Matalucci

El país está rodeado por Ucrania y al oeste hace frontera con Rumanía. No pertenece a la Unión Europea, pero la presidenta Sandu firmó una solicitud formal de adhesión el 3 de marzo. Una semana después de la invasión rusa de Ucrania, parece que la ciudadanía moldava, al igual que la georgiana, se está distanciando del pasado. Sin embargo, no será una decisión fácil. En 2020, la mayoría de las importaciones del país vinieron de China, Rumanía, Rusia y Ucrania. Varios voluntarios explican que las relaciones comerciales con Rusia y Ucrania incluyen medicamentos, conservas y materias primas agrícolas e industriales. 

Las adversidades no implican que el gobierno y los habitantes no estén haciendo nada. El gobierno ha establecido tres centros de donación y ha enviado impresos a los hoteles en los que explica cómo pedir apoyo y solicitar asilo. Dorian Tsurcanu, voluntario en uno de ellos, declara que la crisis de refugiados es manejable por ahora, pero que sin ayuda exterior la situación en la capital moldava seguirá empeorando. Las iniciativas privadas no faltan: las tiendas de telefonía están regalando tarjetas SIM a los ciudadanos ucranianos; y los habitantes locales tampoco se quedan atrás. Por ejemplo, los padres de Dorian están acogiendo a una familia en su propia casa. "Hoy les toca a ellos, pero mañana podríamos ser nosotros. Aquí, la gente tiene miedo a una invasión rusa. Creo que siempre hay que aspirar a la paz, pero debemos estar preparados para cualquier posibilidad", afirma. 

Así y todo, el asesor de la primera ministra, Dorin Frăsîneanu, de 28 años, explica que los fondos disponibles solo durarán tres meses. El gobierno se ha reunido con representantes europeos, alemanes y estadounidenses, incluyendo el alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, el secretario de Estado estadounidense Anthony Blinken, y varios altos cargos del Ministerio de Exteriores alemán. Algunas negociaciones fueron tensas, según cuentan los presentes. También se prevé una visita de la ministra de Asuntos Exteriores alemana, Annalena Baerbock. ¿Se encontrará una solución? 

Chișinău. El albergue City Center, donde los refugiados ucranianos son reubicados temporalmente. | Foto: © Sergio Matalucci

El segundo problema tiene que ver con la demografía de los ucranianos que permanezcan en el país. Mientras que la mayoría de adolescentes y mujeres jóvenes seguirán su camino hacia la UE, seguramente las personas mayores se queden. Tendrán reticencias a irse muy lejos de su país, a lugares donde no hablan el idioma. En Moldavia, casi todo el mundo habla rumano y ruso, y muchos también hablan ucraniano. Pero no es solo una cuestión idiomática. Las relaciones entre el país y Ucrania han sido fuertes a lo largo de la historia. Por ejemplo, Odesa es el destino estival favorito de los moldavos, mientras que muchos ucranianos aprecian la gastronomía y el vino de este país sin litoral. También hay muchas personas con una identidad mestiza, con un progenitor ucraniano y otro moldavo. 

También hay que añadir el problema de la seguridad. La lucha se encuentra a dos horas de las fronteras. La gente que vive cerca de la frontera oye las explosiones. Odesa se encuentra a solo dos horas en coche de la capital, Chisináu. Por ello, la batalla por Odesa también es una batalla por Moldavia. El país cuenta con un ejército de menos de 10 000 soldados. Más de 5000 tropas están posicionadas en Transnistria, una provincia separatista situada en la frontera con Ucrania. 

Por lo tanto, es lógico que la población local crea que Moldavia se acabará rindiendo en cuestión de horas si se produce un ataque ruso en el país. Asimismo, cuando o si Rusia inicia un ataque en Odesa, el número de refugiados ucranianos seguirá aumentando. Esto debilitará aún más la cohesión social del país; el segundo más pobre de Europa, después de Ucrania. 

En estas circunstancias, la manipulación de información es especialmente peligrosa. "Actualmente, el principal problema de Moldavia viene de TikTok, Instagram y Facebook; no del ejército", afirma Pasa, de WatchDog.MD. "Están difundiendo odio. Estamos muy enfadados. Hemos contactado con Facebook, pero no están muy receptivos. Probablemente, los rusos intentarán aprovecharse del problema del gas y la electricidad, lo que originará nuevas crisis y protestas masivas. Moldavia está repleta de gente pagada por los rusos". 

Algunos medios impresos rusos, como Sputnik y RT se han bloqueado. Pero la población sigue consumiendo noticias del Primer canal, de Russia 1 y NTV; todos ellos canales controlados por el Kremlin y empresas como Grazprom. Estos medios de comunicación presentan narrativas derrotistas y ejercen una gran influencia en la parte de la población que solo habla rumano, ruso o ucraniano. 

Llegados a este punto, el frente proeuropeo, menos expuesto a las repercusiones de la propaganda, tendrá que buscar la manera de limitar las repercusiones de esta guerra. El conflicto ya está a las puertas de Europa, y lo estará mucho más si Odesa cae. Valeriu Pasa, los jóvenes del Colegio de Europa (asesores, diputados y también el ministro de trabajo, Marcel Spatari), y todos los expertos en tecnología moldavos deben reunirse y encontrar una solución a este problema europeo, hasta ahora subestimado.


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