En la capital, Tiraspol.

La importancia de ser Transnistria

El acuerdo propuesto por Rusia para la región separatista moldava – formando parte de un estado federal con Moldavia y quizás Gagauzia – bloquea de facto la candidatura de Chisinau para formar parte de la UE (y la OTAN).

Publicado en 12 agosto 2014 a las 10:00
En la capital, Tiraspol.

En septiembre de este año, Transnistria, región separatista del este de Moldavia, celebrará el 24º aniversario de su independencia de facto. Sin embargo hay pocas razones para la celebración, ya que solo los territorios autónomos de Abjzia, Nagorno-Karabaj y Osetia del Sur reconocen su independencia. Como declaró recientemente el ministro Sergei Lavrov en una entrevista para Bloomberg TV, Rusia está oficialmente “a favor de un acuerdo que respete la integridad territorial y la soberanía de Moldavia”.

Según la posición oficial de Rusia, la única forma de conseguir este objetivo es mediante la creación de una federación que una los dos entes (el territorio moldavo y Transnistria), pudiéndose añadir un tercer componente: Gagauzia (la región administrativa autónoma al sur de Moldavia, habitada por el pueblo gagauz, una minoría turca pero cristiana ortodoxa). La razón es simple. La creación de una federación significaría que la fuertemente prorrusa Transnistria y quizás también Gagauzia (prorrusa como Transnistria, si no más), tendrían una influencia considerable en el gobierno central de Chisinau, especialmente en política exterior.

Lejos de la integración europea

Para los rusos, tal federación garantizaría que Moldavia permanecería como Estado neutral, y probablemente nunca fuera capaz de integrarse plenamente en las estructuras europeas o euroatlánticas.

La posición de Moldavia hacia el problema en Transnistria es más complejo. Después del fracaso del Memorandum Kozak de 2003, Chisinau es reacia a la idea de una federación, y está al tanto de los posibles perjuicios que conllevaría dicha solución. Incluso aunque la política oficial del Gobierno moldavo está encaminada hacia la reunificación, este no esta convencido de llevarla a la práctica por la excusa que esta solución daría a los intereses rusos en el país, y por las siguientes 3 razones.

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El precio político y económico de reintegración sería muy alto. La cifra exacta es difícil de estimar, pero puede decirse que el coste llegaría al menos a los 4.000 millones de dólares [alrededor de 3.400 millones de euros](la deuda de gas acumulada por Tiraspol en los últimos 20 años, en comparación con el actual PIB moldavo de solo 7.000 millones de dólares [5.200 millones de euros]). Esto supondría seguramente una gran pérdida de apoyo al Gobierno. Pero la reunificación llevaría además a otro tipo de problema: uno de orden político, representado por los 220.000 transnistrios que tendrían derecho a participar en las elecciones moldavas. Los transnistrios serían un electorado marcadamente prorruso.

[[No hay prácticamente presión ninguna por parte del electorado moldavo para encontrar una solución al conflicto]]. La actitud de la sociedad moldava hacia Transnistria parece ambivalente. La mayoría de la poblacion que vive en la orilla derecha del rio Dniester nunca ha estado en Transnistria. La región históricamente nunca fue parte de Besarabia y casi no comparte ningún sentimiento identitario con Moldavia.

Actividades ilegales

La propia existencia de Transnistria, un territorio que funciona fuera del ámbito del sistema legal internacional, crea unas condiciones muy favorables para las actividades ilegales y su perpetuacion se haría mas difícil si Transnistria se convirtiera de facto en parte de Moldavia. Resulta claro que las autoridades locales de Transnistria, a través de los negocios que controlan, están usando su situación privilegiada para obtener grandes beneficios.

La UE preferiría ver Transnistria reintegrada en Moldavia, principalmente porque la existencia de tal ente sin ley prácticamente a las puestas de la Unión representa una fuente de inestabilidad en toda la región. La federalización es otra opción, pero en este caso Transnistria no debería poder tener garantizado el bloqueo de las decisiones del Gobierno central.

La disputa en Transnistria se ha convertido en los últimos meses una de los problemas clave que pueden influenciar la situación en la región. Primero, su papel ha aumentado en la proceso de consecución del Acuerdo de Asociación UE-Moldavia. La segunda razón es la crisis en Ucrania. El aumento del papel desempeñado por Transnistria indica cuánto le preocupa a Rusia una mayor expansión de la UE (y seguido tal vez de la OTAN) en las antiguas repúblicas soviéticas. Moscú está decidida a pararlo o al menos contrarrestarlo por casi todos los medios.

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