La isla de los espías

Por su situación estratégica, Chipre es desde hace tiempo un centro de espionaje. Allí los agentes británicos y estadounidenses disfrazados de turistas interceptan las telecomunicaciones entre Oriente Medio y Europa. Una investigación que se basa en los documentos de Edward Snowden.

Publicado en 5 noviembre 2013 a las 16:53

Según las normas, algunos llevan pantalones cortos amarillos, otros gorras. No hay que levantar sospechas. Nadie debe saber que los estadounidenses se dedican al espionaje en Chipre, que además es una base militar británica. Por ello, los agentes estadounidenses deben hacerse pasar por turistas antes de emprender el camino hacia Agios Nikolaos, donde se encuentra uno de los principales puestos de escucha de los servicios de inteligencia electrónicos británicos, el Government Communications Headquarters (GCHQ). La base militar se oculta detrás de esta "estación extranjera" que responde al nombre en código de "Sounder" en los documentos divulgados por el informador estadounidense Edward Snowden. Es lo que se desprende de las investigaciones llevadas a cabo por el diario griego Ta Nea, la cadena [griega] Alpha TV, el semanario italiano L’Espresso y el Süddeutsche Zeitung.
El puesto de escucha se encuentra al este de Chipre, una región pobre, cerca de la Línea Verde que separa la República de Chipre de la parte turca de la isla. En las imágenes aéreas, se ven algunos edificios, algunas antenas parabólicas. Más allá, el paisaje es mineral y desértico. Cinco kilómetros separan la base militar de la playa y de la localidad más cercana, donde la gente podría preguntarse sobre la presencia de los extranjeros disfrazados. La ventaja de este lugar reside en su tranquilidad. El GCHQ y la NSA no solo espían al mundo desde sus centros más conocidos de Gran Bretaña y Estados Unidos, sino también desde Chipre.

Chipre y Siria a tan solo 100 kilómetros

La isla ha servido de base central a Gran Bretaña para espiar a Oriente Próximo desde finales de los años cuarenta. Los espías de Chipre vigilaban la situación del Sinaí, de Irak o de Siria. La posición estratégica de la isla es ideal: sólo la separan 100 kilómetros de Siria, y apenas unos más de los puntos calientes israelíes y libaneses. Mientras, la isla también se ha convertido en un centro importante de la vigilancia de Internet y de las telecomunicaciones de Oriente Próximo y de África del Norte: por ella transitan 14 cables submarinos. Si se realiza una llamada a Berlín desde Beirut o si envía un correo electrónico a Tel Aviv, existen muchas posibilidades de que los datos pasen primero por Chipre a través de un cable de fibras ópticas. [[La interceptación de estas líneas, algo que sabemos al menos desde las revelaciones de Edward Snowden, forma parte de la rutina de los servicios secretos británicos]].
El GCHQ se puede apoyar en la herencia colonial de Londres: incluso después de la independencia de Chipre en los años sesenta, la corona británica mantuvo dos bases militares en la isla. A diferencia de sus centros militares tradicionales, estas bases denominadas "Sovereign Base Areas" se consideran verdaderos territorios de ultramar. En una de ellas es donde se encuentra el puesto de escucha de Agios Nikolaos.
Los espías británicos además pueden contar con la inestimable ayuda de la empresa pública chipriota Cyprus Telecommunications Authority (CYTA), co-explotadora de una gran cantidad de cables submarinos. La empresa de telecomunicaciones está obligada contractualmente a cooperar con los británicos. Lo que significa que tiene la obligación, al igual que muchas empresas británicas y estadounidenses, de colaborar en estas interceptaciones y calmar la sed de datos de los servicios secretos británicos.

[["Mastering the internet", controlar Internet: ese es el objetivo de los espías de su Majestad]]. Cada segundo que pasa, los agentes británicos interceptan cientos de gigabytes: mensajes de correo electrónico, llamadas telefónicas, bases de datos. Y está claro que Chipre es desde donde operan también los agentes encargados de los asuntos conflictivos: los que espían a Israel, por ejemplo, un país que recibe el nombre en código de "Ruffle" y que colabora al mismo tiempo con los estadounidenses y los británicos e intercambia información con ellos. También sería desde Chipre desde donde los agentes habrían logrado infiltrarse en la red Tor, con fama de ser segura. En un documento que data de 2012, se califican como "personas dedicadas" que tenían en su haber "un gran número de misiones difíciles".

La NSA envía a sus propios agentes

Si bien Agios Nikolaos es oficialmente una base británica, en realidad se trata de un proyecto común anglo-estadounidense. En varias ocasiones, los británicos han estado a punto de cerrar el puesto de escucha, pues había que realizar recortes. Pero en todas esas ocasiones, los estadounidenses han acudido a su rescate, ya que no quieren bajo ningún concepto perder esta base de importancia estratégica. Y no han reparado en gastos. Actualmente, la National Security Agency (NSA) paga la mitad de los gastos de funcionamiento. En el GCHQ, la consigna es que la base debe seguir funcionando a toda costa, para mantener unas "relaciones saludables con los clientes estadounidenses".
El primero de esos clientes estadounidenses, la NSA, envía desde hace tiempo a sus propios agentes a Chipre. Pero como va en contra de la convención firmada por los Gobiernos británicos y chipriota, los espías estadounidenses deben llegar de incógnito. Según el reglamento interno de la NSA, deben hacerse pasar por turistas, por viajeros europeos, por ejemplo, pero en ningún caso por "típicos estadounidenses".

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