Las ideas son más útiles que el dinero

El Gobierno griego ha logrado que sus socios europeos le concedan un plazo de dos años más para reducir su déficit, pero tendrá que esperar para recibir el pago de la ayuda de 31.500 millones de euros. Más allá de estas negociaciones, es necesario crear las condiciones de un nuevo desarrollo económico, algo que no será una tarea sencilla.

Publicado en 13 noviembre 2012 a las 16:21

A pesar de las noches interminables, de las negociaciones maratonianas, las idas y venidas de las enmiendas legislativas, la carrera para obtener el tramo de ayuda [internacional de 31.500 millones de euros] y los innumerables recortes, lo cierto es que Yannis Stournaras, el ministro de Finanzas, tiene la misión más sencilla de este Gobierno. La tarea de los ministros de un Estado en quiebra es ingrata, las decisiones que deben tomar son dolorosas, pero al menos, en el contexto en el que se desarrolla, la situación se conoce de antemano. La quiebra sigue existiendo, además de la imposibilidad de pedir préstamos a otros países.

En cambio, el desafío al que se enfrentan los demás ministros y viceministros, así como la dirección de la administración pública, más allá del ministerio de Finanzas, es mucho más importante.

Su deber no se limita a la gestión de la realidad actual, sino que implica la creación de una nueva realidad. La supervivencia provisional del país en el mundo desarrollado depende de la capacidad de estas personas de garantizar las condiciones para crear una nueva riqueza. Y todo ello en el entorno creado desde la quiebra de Lehman Brothers y el cierre de los canales de financiación, que han arrastrado a la economía griega a la recesión desde finales de 2008.

Austeridad y reformas

Se trata de una tarea muy difícil y más complicada que los recortes en los gastos y el aumento de impuestos. Lo podemos constatar con las protestas, que se dirigen más contra la austeridad que contra las reformas.

Muchos afirmarán que es imposible reconstruir el Estado griego y crear el marco ideal del desarrollo cuando el ministro de Finanzas no deja de recortar los presupuestos.

Sin embargo, la experiencia demuestra que el problema no es siempre económico. Grecia registra el índice más alto de médicos por paciente y de profesores por estudiante del mundo desarrollado. Pero, incluso antes de la crisis, el nivel de los servicios educativos y sanitarios que se prestaban a los ciudadanos era tan bajo que, aquellos que se lo podían permitir, recurrían a los servicios privados. Pero los gastos sociales en la Grecia de antes de la crisis se encontraban en la media europea y su efecto en la reducción de la pobreza era el mismo que en Europa Occidental.

Por otro lado, el comisario europeo de Política Regional, Johannes Hahn, explicó el domingo que nuestro país no ha logrado sus objetivos en el uso de los fondos europeos, debido a la debilidad de la administración pública y a la falta de coordinación entre los servicios.

La complejidad de la ley

En una serie de encuestas internacionales sobre la competitividad, los inversores no mencionan tanto los obstáculos fiscales como la complejidad de la ley. Todavía hoy, después de simplificar los procedimientos, de las «ventanillas únicas” y de los procesos acelerados, un amigo mío intentó crear en las Cícladas una empresa en el sector de la sanidad. Tuvo que dar tres vueltas por el mar Egeo, correr de servicio en servicio durante dos meses, para finalmente abandonar su intento.

Tanto en el Gobierno como en la oposición apenas se habla de este fracaso. Su silencio demuestra que en este momento, señor Stournaras, nuestro mayor déficit no es el déficit público, sino el de las propuestas para mañana.

Contexto

Dos años más pero sin dinero fresco

El 12 de noviembre, el Eurogrupo concedió “dos años más de prórroga para Grecia”, anuncia To Ethnos. Los ministros de Finanzas de la eurozona aceptaron esperar hasta 2016 en lugar de hasta 2014 para que Grecia alcance de nuevo un equilibrio presupuestario, lo que debería permitir que la deuda baje al 120% del PIB antes de 2022, en lugar de 2020.

Pero, como muestra de la diferencia de apreciación entre los socios europeos de Atenas y el Fondo Monetario Internacional (FMI), se ha retrasado el desembolso del tramo de ayuda de 31.500 millones de euros que los griegos esperaban recibir tras aprobar un nuevo plan de recortes y un austero presupuesto para 2013. El FMI considera que, sin medidas suplementarias, Grecia no podrá reducir tan rápido su déficit y que su rescate costará aún más que lo que se ha previsto.

To Ethnos, sin embargo, espera que haya un

reconocimiento general de los sacrificios del pueblo griego por parte de los socios de Grecia y de los acreedores […]. Y que obviamente se desembolsen cuanto antes los 31.500 millones de euros.

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