En un autobús en Bucarest. (AFP)

Menos promesas y más calefacción

En plena crisis económica, sin gobierno desde mediados de octubre, los rumanos viven entre penurias, a veces sin siquiera electricidad. Y tal como advierte el editorialista del periódico Adevarul, mientras los políticos se pelean entre ellos, aumenta la brecha que separa Rumanía de los demás países de la UE.

Publicado en 22 octubre 2009 a las 15:43
En un autobús en Bucarest. (AFP)

Pongo la televisión. ¡Desastre! Se ven imágenes de las escuelas de la ciudad de Brasov [en Transilvania]: los pequeños, tapados hasta las orejas, tiritan en las clases. Les han cortado la calefacción por culpa de las deudas. ¡Y nadie parece preocuparse por el asunto! El termómetro instalado en una de las aulas por un periodista indica 12°C. Las madres ya no ponen bocadillos para la merienda de sus hijos, sino... Nurofen [según un estudio reciente, los escolares rumanos de 8 y 9 años están deprimidos y aburridos].

Otro reportaje: en el hospital de Zlatna [también en Transilvania], los radiadores tampoco han dado señales de vida desde el año pasado. Están tan fríos que los pacientes huyen del lugar en busca de un mundo mejor. Los que resisten se encuentran en posición fetal bajo tres capas de mantas. En la salas del hospital, la temperatura es apenas dos o tres grados superior a la exterior. Una mujer que parece un tonel como consecuencia de toda la ropa que lleva encima, se queja de que vino al hospital por una enfermedad y se va con otra...

Pero no son éstos los titulares del telediario. Los titulares son las noticias de última hora, los “sucesos”. Los diez primeros minutos están consagrados a Basescu, Geoana, Antonescu, Oprescu, Croitoru o Iohannis [el presidente rumano y las principales personalidades políticas del momento]. ¿Creen ustedes que las personas de las que hablaba hace un momento, para las que el tiritar se ha convertido en un reflejo incondicionado, pueden “calentarse” de algún modo con las promesas, las frivolidades y demás estratagemas de los políticos? Lo que necesitan son soluciones urgentes. Ahora, y no el año que viene. Hoy, y no mañana. Si no, la “próspera Rumanía” de pasado mañana tal vez no les encuentre sobre la tierra, sino debajo de ella...

A años luz de Finlandia

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Por desgracia, ellos son la Rumanía real, una Rumanía real que está muy lejos de esa Europa a la que estamos tan orgullosos de pertenecer. Cambio de canal. En la CNN aparece una noticia que me deja con la boca abierta: “Finlandia se ha convertido en el primer país del mundo en declarar el acceso a Internet de alta velocidad como un derecho legal de sus ciudadanos. A partir de julio de 2010, las empresas de telecomunicaciones estarán obligadas a proporcionar a todos los finlandeses conexiones a Internet con una velocidad de al menos un megabyte por segundo”. Un representante finlandés ha declarado que “en la sociedad moderna no se puede vivir sin Internet. Una conexión es tan necesaria como los servicios bancarios, el agua o la electricidad”. Así es Europa. ¡Y esto ocurre en 2009! ¿A cuántos años luz se encuentra Rumanía?

¿Acaso estamos en otra galaxia? Pues que vengan a nuestra casa para que les enseñemos a vivir sin agua, sin electricidad, sin calefacción. Pero también se equivocan quienes ven al salvador de la nación en el alemán Klaus Johannis, alcalde de la ciudad de Sibiu (antigua capital europea de la cultura) y posible primer ministro de una futura coalición entre el Partido Socialdemócrata, el Partido Liberal y la Unión de los Húngaros (UDMR). Una flor no basta para traer la primavera, ni se cambia un país entero con un alemán. Tal vez sí con unos cuantos cientos de miles, que sustituyan a los funcionarios actuales. En realidad, ¿saben qué? Para ir sobre seguro, tal vez necesitaríamos unos 22 millones...

CONTEXTO

La guerra de los primeros ministros

El 13 de octubre, el Parlamento rumano destituyó al gobierno de Emil Boc. El alcalde de la ciudad de Sibiu, Klaus Johannis, fue designado jefe de gobierno por el Parlamento, mientras que el presidente Traian Basescu encargó la formación del nuevo gobierno al tecnócrata Lucian Croitoru. “El nuevo gobierno se espera para el 23 de octubre, pero existen muchas posibilidades de que no reciba el respaldo del Parlamento”,previene Romania Libera. Esta situación podría agravar la crisis económica que atraviesa el país, ya que el Fondo Monetario Internacional, que ahora no cuenta con un interlocutor, ha retrasado una transferencia de 3.500 millones de euros prevista para finales de octubre. Aún así, el pulso entre diputado y presidente corre el riesgo de durar hasta el 22 de noviembre, fecha de las elecciones presidenciales.

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