Salvemos al BCE del peligro griego

La quiebra de Grecia todavía no ha sido descartada, y ello pondría en peligro al Banco Central Europeo. Para evitarlo, los Estados deben pagar y entregar garantías a la institución, considera el economista Melvyn Krauss.

Publicado en 2 febrero 2012 a las 16:06

El Banco Central Europeo (BCE) está expuesto a grandes riesgos debido a que es el titular de una gran cantidad de bonos del Tesoro griegos. Más de los que se imaginan los mercados o de lo que se ha podido leer en la prensa económica (puede que incluso alcancen un valor de 100.000 millones de euros). La moneda de un país en el que el banco central está herido de muerte tiene pocas probabilidades de sobrevivir.

Atenas lo sabe bien y se aprovecha encantada. ¿Por qué Europa daría a los políticos griegos, que manifiestamente no tienen intención de llevar a cabo reformas dignas de denominarse así, un arma que puede volverse en su contra? Hace falta proteger al BCE, y hacerlo ahora.

Desde luego, esta entrega de garantías conllevaría un peligro añadido para el contribuyente y es precisamente eso lo que explica el inmovilismo de los líderes europeos. Pero deben tomar conciencia de que si retira esa amenaza de las manos de sus chantajistas, el riesgo de que pueda llegar a ejecutarse diminuye.

El malvado tejemaneje de los políticos griegos

Si los políticos griegos se dan cuenta de que su malvado tejemaneje no funciona, puede que cambien de tono y hagan esfuerzos reales para acometer reformas. El contribuyente europeo haría entonces un buen negocio: la entrega de garantías mencionada anteriormente disminuye el riesgo de un cara quiebra. Más vale prevenir que curar.

Invertir mayores cantidades en el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate permanente [que estará en activo a partir del 1 de julio], permitirá en cambio ahorrar dinero. Y el hecho de invertir cantidades mayores para proteger al BCE permitiría también, por las mismas razones, ahorrar dinero. En realidad, es lo que llamamos “prometer aumentar los gastos”, pero eso no quiere decir que las sumas lleguen realmente a gastarse.

Los alemanes quieren excluir a Grecia del euro, incurra o no en quiebra, y tratan de ganar tiempo para apoyar a Italia y a España para que estos países puedan afrontar las turbulencias que provocaría la salida de Grecia. Ahora bien, ello podría simplemente acelerar que Grecia quiebre. Se trata casi del momento en que una abeja a punto de morir asesta un picotazo mortal.

Los líderes políticos europeos no pueden correr el riesgo de que Grecia, presintiendo que va a quedar excluida del euro, se comporte como la abeja abocada a morir que lleva a cabo su último asalto, y se declare en quiebra. Deben proteger al BCE antes de que sufra un “picotazo mortal”.

El FMI debe entrar en el juego

El Fondo Monetario Internacional (FMI) también entra a formar parte de este juego. Cuanto más se protege Europa, menos posibilidades de intervenir tiene el FMI para aprovisionar con una aportación suplementaria los fondos de rescate. Los líderes europeos dudan en pedir una contribución mayor al FMI. Lo que supone un juego peligroso para el BCE. Si el FMI decide no realizar aportaciones de fondos complementarios, el BCE quedaría totalmente expuesto en caso de quiebra. Más vale tomar medidas de protección y dejar que el FMI juegue sus cartas como le parezca.

El factor que es susceptible de desencadenar más rápidamente la quiebra de Grecia podría ser la discrepancia de las pérdidas a las que los inversores privados tenedores de obligaciones griegas se verían abocados en el caso de que fuese necesario utilizar el fondo de rescate de Grecia.

Sin duda, únicamente un acuerdo no bastará por sí mismo para evitar que se incurra en quiebra. El el recorte de valor que sufrirán los inversores privados será tan grande que las agencias de calificación no podrán tildarlo de “voluntario”, y, por consiguiente, dirán que se trata de una forma de quiebra. No se sabe que provocará [podría poner en marcha los mecanismos de compensación de los tenedores de la deuda y la pérdida por parte de los bancos de las garantías del BCE]. Proteger al BCE es la máxima prioridad en este ambiente de incertidumbre.

Hasta ahora, casi todas las tentativas de los líderes europeos han fracasado. Es lo que explica que la crisis perdure. Puede que ésta sea su última oportunidad. Si no resultan más eficaces a la hora de defender al BCE, puede que sea demasiado tarde tanto para la entidad como para el euro.

El BCE debe poder recurrir a ingresos fiscales. Ha llegado el momento de entregar garantías al BCE.

El pacto fiscal

La UE en un círculo vicioso

El pacto fiscal es una gran decepción, un “pretexto de la UE para no construir una unión política basada en la solidaridad”, lamenta la Gazeta Wyborcza.Haciendo referencia a la reciente cumbre de la UE, el principal diario de Varsovia dedica un buen espacio a analizar la impopular idea alemana de designar a un comisario especial de la eurozona para Grecia a cambio de la ayuda financiera de Atenas.

“La idea de un ‘supervisor griego’ es inviable, pero muestra cómo la crisis sugiere soluciones que desintegrarían la UE en lugar de unirla políticamente”, escribe Gazeta, preguntándose qué ha pasado con el “nuevo plan Marshall para Grecia, que se anunció en julio de 2011 y que se suponía que iba a crear empleos y a formar a los desempleados".

“El caso de la pequeña Grecia, a la que la poderosa unión monetaria no ha sido capaz de ayudar, desacredita a la eurozona de cara a los inversores. El pacto fiscal no cambiará esto”, concluye el diario de Varsovia.

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