El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, ha presentado el presupuesto más austero desde la vuelta de la democracia al país en 1974. “Reducciones de salarios y aumento de impuestos para evitar el hundimiento del Estado social”, anuncia Público. “Cerca de un millón de personas serán privadas de las pagas extra de vacaciones y de Navidad”, que representan un decimotercer y decimocuarto mes de salario, titula el diario lisboeta. Las horas de trabajo van a aumentar en el sector privado, los días festivos serán menos numerosos, el IVA aumentará y la rebaja en el impuesto sobre la renta se reducirá. Passos Coelho ha justificado estas medidas “penosas” por el desequilibrio prespuestario de 3 billones de euros y con el objetivo de invertir la “espiral económica decreciente” de Portugal.
“El país ha asistido a uno de los mensajes más importantes y más dramáticos de los últimos años”, constata Público en su editorial. “El primer ministro ha confirmado a los portugueses que la batalla que libran va más allá de la superación de una crisis financiera. Lo que está en juego es una posible quiebra del país”.
Desde la década de 1980 y la financiarización de la economía, los actores financieros nos han mostrado que los vacíos legales esconden una oportunidad a corto plazo. ¿Cómo terminan los inversores ecológicos financiando a las grandes petroleras? ¿Qué papel puede desempeñar la prensa? Hemos hablado de todo esto y más con nuestros investigadores Stefano Valentino y Giorgio Michalopoulos, que desentrañan para Voxeurop el lado oscuro de las finanzas verdes; hazaña por la que han sido recompensados varias veces.
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