Algunos problemas de nacionalidad

Desde 1991, el país cuenta con varias decenas de miles de “no ciudadanos” rusófonos que se instalaron aquí en la época de la URSS.
El número va disminuyendo, pero con demasiada lentitud. ¿Tiene la culpa Moscú?

Publicado en 5 mayo 2011 a las 14:32

En Estonia, el número de no ciudadanos desciende cada año. Los motivos son varios: parte de ellos optan por el pasaporte ruso, otros fallecen… Algunos llegan finalmente a obtener la nacionalidad estonia.

Según los datos del ministerio del Interior, el número de no ciudadanos se redujo en abril por debajo del umbral de 100.000 personas por primera vez desde que Estonia recuperó su independencia [en 1991]. Según Erkki Koort, vicecanciller del ministerio, el número de no ciudadanos debería seguir bajando en el futuro, ya que abundan las demandas de pasaporte estonio para los niños [rusófonos].

Una fuente de conflicto entre Estonia y Rusia

El gran número de no ciudadanos siempre ha sido una de las fuentes de conflicto entre Estonia y Rusia. En 1994, la comisión rusa en materia de ciudadanía afirmó: “Cientos de miles de personas residentes en Estonia, Letonia y Lituania siguen sin ciudadanía y se les priva del derecho de voto y de propiedad y se sigue poniendo en duda el derecho a vivir en estos países”. Moscú propuso entonces conceder la doble ciudadanía a estas personas.

Desde entonces, la política del gran vecino ha cambiado poco en este sentido. Recientemente, en un discurso ante el Comité de Derechos Humanos en la ONU, Serguei Lavrov, ministro ruso de Exteriores, criticó a Estonia y a Letonia por el gran número de no ciudadanos en su territorio y calificó la situación de “vergonzosa”.

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Estonia no dispone del número exacto de no ciudadanos presentes en sus fronteras tras su independencia, fundamentalmente porque hasta ese momento Tallín consideraba a estas personas como “ciudadanos de la Unión Soviética”. La ley de extranjería se aprobó en 1993; al año siguiente, se expidieron los primeros pasaportes grises a los no ciudadanos.

Las ventajas del pasaporte gris

La solicitud de la ciudadanía estonia vivió un cierto auge en el momento de la entrada de Estonia a la Unión Europea, en 2004. Pero después se volvió a enfriar el deseo de obtener la ciudadanía estonia, por la decisión de Moscú [ley del 17 de junio de 2008] de autorizar a los titulares de pasaporte gris a viajar sin visado a Rusia y por la entrada de Estonia en el espacio Schengen [en 2007], que garantiza a los residentes permanentes la libre circulación en toda Europa Occidental independientemente de su ciudadanía.

“La decisión rusa de eximir de visado a los que disponen de un pasaporte gris no se puede considerar como un acto amistoso hacia Estonia, ya que está destinada a hacer que el problema perdure”, estima Koort. Es cierto que la posesión de la ciudadanía estonia facilita la búsqueda de empleo, pero los jóvenes tienen una buena razón para conservar el pasaporte gris: si son ciudadanos estonios, deben hacer el servicio militar; si tienen un pasaporte ruso, se les puede pedir que entren a formar parte del ejército ruso. En cambio, ninguno de los dos países impone la obligación de realizar el servicio militar a los no ciudadanos.

Historia

Más o menos ciudadanos

Tras la independencia en 1991, Tallín decidió limitar la concesión automática de la nacionalidad estonia a las personas que residían en el país antes de su anexión a la Unión Soviética, así como a sus descendientes. Los que habían llegado después de 1940, como sus hijos nacidos en Estonia o en otra parte, pudieron obtener la nacionalidad estonia con la condición de dominar el idioma y de conocer la historia del país. Alrededor de 125.000 rusófonos, al no haber superado las pruebas o al negarse a someterse a ellas, se han convertido en apátridas o en “no ciudadanos”, titulares de un pasaporte gris. Otras decenas de miles han optado por el pasaporte ruso propuesto por Moscú, de color rojo. Desde 1995, todos los niños nacidos en Estonia después de 1992 pueden obtener la nacionalidad estonia, sin condiciones.

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