“El presidente del BCE se ha plegado una vez más a los designios de Berlín”, se lamenta el ABC. Draghi ha condicionado cualquier intervención del BCE sobre los mercados de deuda a que España e Italia pidan ayuda al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. Y según la voluntad del Gobierno y del banco central alemán, dicha ayuda conllevaría una política de austeridad bajo supervisión europea. Para el diario conservador, Mario Draghi es el “reflejo de una UE inoperante”

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La partida de naipes que parece estar jugando el BCE, bajo las directrices de los socios comunitarios del norte, es del todo inaceptable en un momento crítico como el actual [...]. Para que el euro sea realmente «irreversible» [un adjetivo que Draghi emplea a menudo] debe estar respaldado por unas instituciones sólidas y creíbles bajo una dirección clara e inequívoca, cualidades que el BCE no ha mostrado durante la presente crisis.

El País, por su parte, cree que “El BCE empuja a España a otro rescate." El diario de centro-izquierda considera que Mario Draghi dispone a partir de ahora de “todo el poder”:

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Draghi usó las expectativas creadas [cuando dijo que el BCE haría cuanto fuese necesario para salvar el euro] para teledirigir todos y cada uno de los movimientos importantes de la política europea de las próximas semanas. Uno: España está abocada a completar todas las reformas impuestas por Europa y a pedir un humillante segundo rescate [después del de los bancos españoles]. Dos: Italia se beneficiará del rescate español indirectamente, pero es muy, muy probable que también se vea obligada a pedirlo. Tres: los socios europeos deben dar el visto bueno a esos dos salvavidas. Y cuatro: si todo eso ocurre, Alemania y su Bundesbank deberán dejarse de ultraortodoxias y dejar manos libres al BCE (esto es, a Draghi) para acabar con la insoportable tensión en los mercados como y cuando él quiera. En fin, todo el poder para Draghi, una suerte de nuevo Richelieu de la política continental. [...] La jugada solo tiene un problema: sigue basándose en esa quimérica falacia de que hay que seguir recortando en el Sur para que vuelva la confianza.

En Italia, Il Corriere della Sera concreta que la “cura de Draghi decepciona a los mercados”. Para el diario, “a pesar de que esta maniobra no se entiende, será útil”, y los mercados no tienen razón:

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Draghi ha hecho todo lo que estaba en su mano, salvaguardando la autonomía del BCE, habida cuenta de las obligaciones políticas e institucionales de la Europa de hoy en día. [...] En primer lugar, al no haberse comprometido a realizar intervenciones específicas, el presidente del BCE no cierra la puerta a futuras intervenciones. Además, les recuerda a los políticos una verdad crucial: que la posibilidad y la petición de un rescate, con consecuencias agradables y desagradables, no son competencia del BCE, sino de los Gobiernos y de sus votantes.

“Draghi prudente, los mercados se desploman”, sintetiza La Stampa. Pero para el diario de Turín la culpa no es del presidente del BCE:

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De todas formas, entre la impaciencia de los mercados y los plazos de toma de decisiones político-económicas existe un lapso muy grande: los mercados no deberían ponerse tan nerviosos y la política tendría que ser más rápida. [...] Pero el tan esperado intento de acabar de golpe con la prima de riesgo [el diferencial entre los tipos de intereses de las deudas italiana y española y los bonos alemanes] y de aliviar las complicadas desgracias de la eurozona con la bazuka del BCE hubiera permitido unos días, quizás semanas, de alegría, pero acarreando un coste de graves decepciones en el futuro. También porque si el BCE despreciara el papel de otras instituciones comunitarias sus credibilidad disminuiría. Y eso no beneficiaría tampoco la suya.

En Alemania, el Handelsblatt teme que el presidente del BCE no cuente con “el amparo de los mercados” e insta a intervenir para comprar deuda, mientras el Financial Times Deutschland [acepta](http://www.ftd.de/politik/europa/:ezb-sitzung-draghis-weiser-plan/70071809.html#utm_source=rss2&utm_medium=rss_feed&utm_campaign=/politik [03/08/12 16:27:37] Carolin Lohrenz: http://www.handelsblatt.com/meinung/kommentare/ezb-draghi-wird-zum-getriebenen-der-maerkte/6953944.html) un “compromiso muy limpio”. El Süddeutsche Zeitung acoge con agrado la doble estrategia de Draghi, “que actúa como ese presidente del euro del que la unión monetaria no dispone aún”, puesto que abandona el papel de mero “guardián de la inflación” para transformarse en un “audaz agente”, emulando a Alan Greenspan, el expresidente de la Reserva Federal estadounidense.

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Su gran desafío consiste en explicar a los ciudadanos de Europa del Sur que únicamente les ayudará si reforman radicalmente sus economías. El jueves, optó por una estrategia inteligente de “tanto...como”. Evocó la compra de obligaciones, pero únicamente si los Gobiernos cumplen las condiciones. En otras palabras: el dinero no es gratuito, eso sería mortal para el contribuyente alemán.

Este escepticismo lo comparte también De Volkskrant. El diario holandés considera que Draghi ha “perdido credibilidad” porque aparentemente no ha cumplido con las expectativas que había generado su discurso anterior. Pero entiende que adopte esa postura:

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Carece de los medios necesarios para resolver la crisis de la zona euro. Únicamente podría luchar contra los síntomas de la crisis con todo tipo de paliativos, como la compra de obligaciones o la transferencia de dinero a bien precio a los bancos [...] Al final, son los políticos europeos quienes disponen de la clave para solucionar el problema. La crisis sólo puede superarse si los países fuertes están dispuestos a avalar completamente a los países en dificultad, y si estos últimos están por la labor de renunciar a su soberanía.

En Viena, Die Presse

Pero Alemania está cada vez más aislada. [Además el secretario de Estado estadounidense, Timothy Geithner, y el finlandés y acérrimo germanófilo Jyrki Katainen], el nuevo presidente francés y el primer ministro italiano y el presidente español están en vías de construir un nuevo eje para contrapesar la política de austeridad prescrita por Alemania.