Análisis Los europeos y el corona | Rumanía y Moldavia

En medio del disgusto popular por la pandemia, los rumanos acuden a las urnas

Puede que los confinamientos y la mala comunicación con los ciudadanos pasen factura en las elecciones del 6 de diciembre al partido Liberal, que ahora gobierna. En la vecina Moldavia, el presidente saliente Igor Dodon perdió las elecciones en un contexto similar, según informa Madalin Necsutu desde Bucarest.

Publicado en 3 diciembre 2020 a las 08:47

Para Laura, una empresaria de 37 años, del sector de la educación, la pandemia de la COVID-19 llevó a su negocio al borde de la quiebra. Es propietaria de un centro educativo de ábaco japonés y cálculo mental en Ploiesti, a 60 kilómetros de Bucarest.

Según ella, «este período de pandemia ha sido extraordinariamente estresante y nos ha llevado a situaciones a las que nunca nos habíamos enfrentado. Tuvimos que encontrar soluciones muy rápidamente para poder adaptar los cursos a un formato online, reorganizar el programa y utilizar las redes sociales para comunicarnos eficientemente con los padres».

Con casi medio millón de ciudadanos infectados y una cifra de fallecidos que ha llegado a los 11 000 desde marzo, Rumanía se enfrenta al gran desafío de lidiar con la pandemia.

A mediados de marzo, el gobierno rumano estableció un confinamiento total. Laura no pudo reabrir su centro educativo hasta agosto. Más de la mitad de los niños abandonaron inmediatamente la escuela, ya que los padres no aceptaron el formato online.

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Recibió subsidios para mantener a sus empleados, pero el alquiler, los gastos de electricidad y agua, y el soporte técnico que necesitó para adaptar las clases al formato online, supusieron un gran obstáculo para Laura. Las ayudas del gobierno ni se acercaban a cubrir la mayor parte de las pérdidas.

«Era una angustia diaria, no sabía si podría al menos acabar el mes sin pérdidas», añadió.

Tuvo que improvisar y recortar gastos, pero era difícil porque no podía cambiar los contratos que ya estaban firmados.

«Desgraciadamente, esto todavía no ha acabado. Veo las noticias cada día para ver si tendré que volver a cerrar. Es un estrés inaguantable. El miedo a perderlo todo es abrumador».

Laura está decepcionada con el gobierno de centroderecha. En su opinión, ha actuado más como un gobierno de izquierdas, sin dar prácticamente ninguna ayuda a los empresarios que mantienen la economía a flote.

Hoy en día, los colegios en Rumanía siguen cerrados y las clases son online. Sin embargo, las escuelas de clases extraescolares y los centros educativos privados están abiertos.

Siguiendo las pautas de la UE

Las autoridades de Bucarest han sabido mantener la pandemia dentro de los límites impuestos por la UE. Sin embargo, esta crisis coincide con las elecciones y esto ha creado una situación especialmente difícil para el gobierno centro-liberal liderado por Ludovic Orban.

En febrero de 2020, antes del inicio de la pandemia en Europa, las encuestas mostraban un 47 % de apoyo para el Partido Nacional Liberal (PNL). En abril de 2020 esta cifra había caído hasta el 33 %. El apoyo popular al mayor rival del PNL, el Partido Social Democrático (PSD), de centroizquierda, subió de un 20,6 % a un 24,8 % durante el mismo período.

Hubo elecciones locales en Rumanía en junio, de las que el PNL salió victorioso, con el 29,78 %. El PSD le siguió con un 23,16 %, mientras que el partido Salvar la Unión Rumana (USR) obtuvo un 8,89 %.

Sólo un 46,02 % de los 18,3 millones de los rumanos que pueden votar acudieron a las urnas.

El resultado de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre es difícil de predecir. El Partido Liberal tendrá que enfrentarse a las consecuencias del impopular confinamiento, así como del descontento de los empresarios que tuvieron que cerrar sus negocios.

«Mientras se acerca el final del año, es innegable que hay un estado general de descontento en la población, que sigue esperando soluciones para poder volver a una vida normal y a la rutina», comenta el experto político Mihai Isac a Voxeurop. Asegura que la presión económica y psicológica es muy alta, y puede que esto se refleje en los resultados de las elecciones. 

Las encuestas de los partidos políticos principales dicen que el PNL obtendrá entre un 25 y un 28 %; el PSD entre un 21 y un 24 %; y la alianza USR-PLUS, entre un 20 y un 23 %, según Deutsche Welle.

Es decir, la pandemia reducirá a la mitad los votos del partido que gobierna actualmente.

«La confianza en el gobierno se vio afectada por ciertas sospechas de corrupción y por las malas dotes de comunicación que demostraron con los ciudadanos», insiste Isac.

Además, el PNL se enfrenta al juicio por un incendio que arrasó el pabellón asignado a los pacientes de COVID, 12 de los cuales murieron, en el Hospital de Emergencias de Piatra Neamt, al este de Rumanía.

Este accidente despertó de nuevo la indignación de los ciudadanos rumanos, ya que se sumaba a un incidente similar en una discoteca de Bucarest el 30 de octubre de 2015, en el que murieron 65 jóvenes. El eslogan «¡La corrupción mata!» quedó inmediatamente asociado al incidente y preocupó a toda la clase política, como ocurrió durante la revolución de 1989.

Este nuevo episodio en el Hospital de Emergencias de Piatra Neamt se recordará como un factor emocional similar que influirá en las elecciones parlamentarias. Otro factor importante ha sido la incompetencia del gobierno para dar información sobre los confinamientos.

Moldavia, siguiendo los pasos de Rumanía

Al otro lado del río Prut, el gobierno moldavo ha gestionado la pandemia incluso peor, ya que han estado haciendo campaña desde marzo.

El ex presidente proruso Igor Dodon perdió las elecciones presidenciales del 15 de noviembre principalmente a causa de su corrupción, pero también por haber mostrado una falta de empatía y haber gestionado la pandemia de forma nefasta, lo que ha tenido graves consecuencias en Moldavia. La candidata proeuropea de la oposición, Maia Sandu, ganó las elecciones con un gran margen, obteniendo el 57,63 %, en comparación con el 42,37 % de Dodon. 

«En Moldavia, la gestión de la pandemia se ha llevado a cabo desde una perspectiva populista y con intereses políticos. La crisis sanitaria no la gestionaron médicos, sino políticos en campaña. Hoy en día, las consecuencias son obvias y los positivos en COVID-19 llegan al 50 % de las personas que se han sometido a un test», afirma Ion Tabarta, analista político de IDIS “Viitorul”, una ONG con sede en Chisinau.

Dodon quería demostrar que podía gestionar la crisis y afirmaba que la pandemia de coronavirus terminaría siendo algo estacional. «Creía que podría convertir la gestión de la crisis en una victoria política. Cuando en otoño se dio cuenta de que estaba fracasando, intentó desentenderse del gobierno y del sistema sanitario, pero ya era demasiado tarde», añade Tabarta.

El total de infecciones por coronavirus ha llegado a los 102 894 en Moldavia y la cifra de fallecidos supera los 2 200. A mediados de septiembre, Moldavia se proclamó el quinto país de Europa en número de casos.

«El impacto de las políticas del gobierno sobre las consecuencias de la pandemia es mucho peor aquí que en otros países. El gobierno no hizo lo que debía desde el principio y buscó excusas, señalando la mala situación en otros países, en lugar de centrarse en lo que se debería haber hecho aquí», afirma Ala Nemerenco, experta en la OMS y antigua ministra de Sanidad.

Ala Nemerenco insiste en que Moldavia está sufriendo un aumento continuo de casos de coronavirus que está teniendo consecuencias políticas. «Influyó especialmente en el resultado de Dodon en las elecciones. Si, al menos, el gobierno actual de Ion Chicu, nombrado por Dodon, hubiese gestionado satisfactoriamente la pandemia, quizá la situación sería diferente. Los ciudadanos culparon a Dodon de muchos errores y uno de los más importantes fue la gestión de la pandemia», concluye Ala Nemerenco.

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