¿Dónde vas, Europa?

Como confirmó la masiva abstención en las últimas elecciones europeas, Europa no logra cautivar. ¿Cuáles son las razones de este desamor? ¿Cómo reavivar el interés de los ciudadanos y encontrar un futuro para su proyecto? ¿Hay que continuar con el proceso de ampliación o profundizar la Unión? Politólogos e intelectuales europeos proponen algunas pistas para reflexionar.

Publicado en 3 julio 2009 a las 17:22

¿Cómo recuperar la ilusión por Europa? El diario galoLibération ha planteado esta pregunta a Jacques Delors y Marcel Gauchet. El debate entre el expresidente de la Comisión Europea y el historiador y filósofo francés pone de manifiesto la difícil situación de Europa y el desinterés de los europeos. “Lo peligroso sería tratar de ilusionar a una Europa que, por naturaleza, no puede estar ilusionada”, señala Marcel Gauchet. En su opinión, hay que conformarse con volver a dar sentido a un proyecto que se elaboró en condiciones completamente distintas de las actuales. Hoy por hoy la cuestión más urgente es el lugar que ocupa Europa en el mundo. El aperturismo de Europa la hace más vulnerable frente a la globalización.

¿Qué lugar en el mundo?

“La globalización ha llevado a las principales potencias europeas a seguir pensando como potencias al uso”, se lamenta Jacques Delors. Las respuestas nacionales prevalecen, sobre todo en los momentos críticos. Alemania, Francia y Gran Bretaña urden soluciones sin tener en cuenta la opinión del vecino. Por su parte, Marcel Gauchet se pregunta “cómo encaja Europa en la globalización”. Si bien las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo están dominadas por el etnocentrismo (lo que es bueno para ellos lo es también para los demás), según Marcel Gauchet, los europeos tienen mucha experiencia a nivel mundial, lo que les otorga “un papel intelectual en la organización del policentrismo que nos aguarda”. En opinión de Jacques Delors, los europeos sólo podrán desempeñar dicho papel si la Unión Europea se vuelve más federalista y favorece el proceso de toma de decisiones. Al mismo tiempo, destaca Gauchet, Europa debe reinventar su originalidad histórica, la de ser “una sociedad que cultiva los valores ciudadanos”.

El problema del lugar que la Unión Europea ocupa en el mundo tal como funciona hoy en día da pie a otra cuestión: la ampliación. ¿Hay que favorecer la incorporación de nuevos países o concentrarse en avanzar en la construcción de la Unión tal como la conocemos hoy? En un escrito publicado originalmente por la fundación progresista francesa Terra Nova y más tarde por el diario checo Lidové Noviny, Michel Rocard defiende la idea de que la UE y el proyecto de ampliación tienen por misión “facilitar el acercamiento de los pueblos”. El ex primer ministro francés considera la entrada de Turquía como una etapa decisiva, “un ejemplo de diálogo pacífico entre la civilización judeocristiana y el islam”. De ahí que “lo esencial no sea tanto que la identidad europea se perpetúe dentro de las fronteras originales sino que se extienda”.

Una visión «angelical» de la ampliación

En respuesta al artículo publicado en Lidové Noviny, el analista político checo Petr Robejšek critica esta visión poética de la ampliación europea y el “amaos los unos a los otros y extendeos” que sugiere. En su opinión, “la idea de una Unión Europea misionera” carece de sentido. El analista checo opina que el concepto de Europa que propone Rocard no es sensato; la teoría según la cual la democracia se propagaría inevitablemente por el mundo, formulada hace veinte años por Francis Fukuyama, está desfasada. Le sorprende que Rocard no tenga en cuenta que la Unión Europea, en virtud de la política de ampliación, corre el riesgo de que “sus límites se difuminen y su cohesión se resienta”. La crisis financiera ha sacado a la luz las dificultades de la Unión Europea. “En vez del mercado libre impera el proteccionismo; en vez de un euro estable, el déficit”, señala Robejšek, que estima que la Unión Europea “ha decidido crecer más allá del tamaño razonable”. “La idea de una Europa donde nunca se pone el sol es insustancial”, concluye.

Puestos a buscar una visión poética, mejor que venga de un hombre de las letras. “Nadie mejor que un poeta irlandés para recordarnos la magnificencia de este proyecto llamado Unión Europea”, exclama el periodista e historiador británico Timothy Garton Ash enThe Guardian. Recordemos que los irlandeses votarán de nuevo el Tratado de Lisboa en octubre. Con motivo de la presentación de la campaña proeuropea Irland for Europe, el premio Nobel de literatura Seamus Heaney ha alzado la voz: “Abramos la boca, abramos la mente, que prendan nuevos significados”. “No es un lenguaje que asociemos a un debate sobre Europa”, escribe resignado Garton Ash. Por su parte, los jóvenes militantes de Generation Yes afirman que “la Unión Europea es nuestro refugio en medio de la tempestad”. La belleza de Europa reside en que “los jóvenes irlandeses, británicos y polacos trabajan y viven juntos en igualdad de condiciones y consideran este hecho lo más normal del mundo”, se congratula Garton Ash. Sugiere, además, que del futuro de Europa depende también el de Irán. El Tratado establece “la maquinaria institucional para lograr una política exterior europea más coordinada y eficaz”.

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