"Europa se ha quedado pasmada", constata el diario austriaco Die Presse, incrédulo ante la designación de dos "desconocidos", de dos "figurantes" como llega a decir Der Spiegel, para los puestos clave de la Unión. "Un dueto casi anónimo, responsable del destino de la UE", destaca el Diário de Notícias, según el cual a los Veintisiete les ha bastado "media hora" para elegir a dos dirigentes "casi desconocidos fuera de las fronteras de sus países".
"Para llegar a un acuerdo, los líderes europeos han elegido la opción suicida del menor denominador común", se lamenta La Repubblica, para quien "Europa ya tiene, utilizando la expresión de Henry Kissinger, un número de teléfono. Pero si estas dos personas son los titulares, dudamos de que alguien tenga un día la necesidad de marcarlo. Si se asigna a Europa un rostro y un número de teléfono", advierte el diario romano, "son los de Angela Merkel, está claro que no son los de Herman Van Rompuy y mucho menos los de la baronesa Ashton". "Queridos americanos, les presentamos a Míster Europa 2009: Herman Van Rompuy", ironiza el diario polaco Rzeczpospolita. "Llámenle sólo para tratar sobre la guerra contra el terrorismo, las reducciones de emisiones de CO2 y la crisis económica". "¿Merecía realmente la pena luchar por el Tratado de Lisboa para luego asignar los nuevos puestos a dos endebles?", se pregunta por su parte Gazeta Wyborcza.
En la misma línea, El País critica la ausencia de visibilidad y proyección de los candidatos. Afirma que nos encontramos ante "una UE demasiado gris" y estima que "los Veintisiete eligen a un presidente sin liderazgo y regalan a Londres la dirección de la Política Exterior. El resultado es triste para los europeístas y agravará el distanciamiento de los ciudadanos con respecto a las instituciones". "Europa ha perdido su primera gran oportunidad de demostrar que el Tratado de Lisboa le proporcionaría finalmente los instrumentos políticos para hacer valer su peso en el contexto internacional", lamenta Público. The Guardian añade que también ha perdido la oportunidad "de bloquear el desplazamiento hacia un mundo bipolar, dominado por Estados Unidos y China".
Una designación no-democrática a un cargo no-democrático


"Van Rompuy tiene fama de reírse de sí mismo", destaca The Guardian, para el que parece que "su aparente modestia oculta una determinación de acero, una inteligencia aguda e ideas firmes que en raras ocasiones comparte. No soporta a los imbéciles y puede ser tajante en privado con sus adversarios políticos". El Daily Telegraph además señala que Van Rompuy "es uno de los más fervientes opositores a la adhesión de Turquía a la Unión Europea, ya que podría llegar a diluir el patrimonio cristiano de Europa". Cotidianul destaca que Van Rompuy es "un hombre con influencia", ya que acaba de ser recibido en el exclusivo club pro-americano Bildenberg.
Bélgica entre el orgullo y el temor

La salida de Van Rompuy del gobierno belga plantea en este momento la pregunta de su sucesión: "Con la partida de Van Rompuy, ¿volverá la crisis?", se preguntan Le Soir y el conjunto de la prensa belga, ya que esto implica el probable retorno del antiguo primer ministro Yves Leterme, que había dejado su puesto tras el fracaso de las negociaciones gubernamentales de 2008. De Morgen se muestra pesimista ante estas perspectivas: "Ayer rechinábamos los dientes, porque el supuesto más lógico, pero no por ello más deseable, es que Yves Leterme tome el relevo. Y para este país, significa un gran disgusto".
Entre bastidores
Los altos funcionarios también cuentan
Todavía se puede complicar más la cosa. Tras los tejemanejes en torno a los dos puestos clave de presidente del Consejo y Alto Representante y tras las discretas negociaciones de reparto de las carteras de los comisarios, una veintena de candidatos compite por otros trofeos. “La segunda línea de fuego también cuenta”, titula Der Tagesspiegel, anotando que Alemania —sin representación en el futuro dúo de cabeza de la UE— mueve los hilos entre bastidores para colocar a sus hombres de confianza en los puestos situados justo por debajo de la Comisión.
Primera vacante en juego: secretario general del Consejo de la Unión Europea, cargo que en la actualidad ostenta el francés Pierre de Boissieu, “muy influyente”. Otro puesto codiciado: secretario general del Servicio Exterior de la UE. “La eminencia gris que manejará la trama”, motivo por el cual su nombramiento deberá decidirse a la vez que el del presidente y del Alto Representante.
¿Aprecias nuestro trabajo?
Ayúdanos a sacar adelante un periodismo europeo y multilingüe, en acceso libre y sin publicidad. Tu donación, puntual o mensual, garantiza la independencia de la redacción. ¡Gracias!
