Análisis Algoritmos y política

La inteligencia artificial al servicio de la extrema derecha: el caso de Hermanos de Italia

Hermanos de Italia, el partido posfascista que obtuvo la mayoría en las elecciones italianas, planeaba usar la inteligencia artificial para asignar trabajo a los jóvenes. Este tipo de iniciativas no son una novedad para los derechistas europeos. AlgorithmWatch examina el vínculo entre la IA y la extrema derecha.

Publicado en 2 noviembre 2022 a las 11:43

El pasado abril el partido de ultraderecha Hermanos de Italia presentó sus "Notas sobre un Programa Conservador". En este informe oficial, pedían un "sistema de inteligencia artificial" que "busque en la lista de jóvenes que cada año acaban el instituto y la universidad y los ponga en contacto con empresas del sector". Los autores del capítulo escribieron que este método acabaría al fin con el "desempleo juvenil", pues "la persona ya no podrá plantearse si trabajar o no, sino que [estará] obligada a aceptar la oferta de trabajo por sí misma (sic), por su familia y por el país, so pena de perder todas las prestaciones mediante un sistema de sanciones". 

La propuesta no llegó a presentarse en el programa final, publicado por el partido antes de las elecciones del 25 de septiembre, momento en que se convirtieron en el partido líder en Italia con el 26 % de los votos.

Paradójicamente, es posible que la intención de los neofascistas fuese utilizar la nteligencia artificial (IA) para "crear una niebla a su alrededor, alrededor de lo que son y de lo que quieren porque buscan atraer votantes de derecha moderada", afirma el sociólogo Antonio Casilli, cuya investigación se centra en las redes sociales, las plataformas digitales, el trabajo y la privacidad.

Guido Crosetto, el cofundador de Hermanos de Italia y editor del informe, no se considera experto en tecnología. Sin embargo, una vez escribió en un tuit que estaba "a favor de introducir la inteligencia artificial en el Ministerio de Justicia". 

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"No he conocido a ningún geek fascista en Italia", nos cuenta Casilli. (Después añadió en un tuit, "pero me fui del país hace veinte años, y he conocido muchos en otros sitios de Europa").

La IA y la extrema derecha

En su ensayo Ur-Fascismo, Umberto Eco, que vivió su infancia durante la dictadura de Benito Mussolini, enumera algunas de las características del fascismo. Además de interesarse por un "culto a la tradición" que mitifica e idealiza el pasado (por ejemplo, el reclamo de Mussolini de una "nueva Roma"), los fascistas también veneran la tecnología – de manera irracional, pero también previsible –, en tanto que la consideran una manera de reafirmar la desigualdad, escribió Eco. 

Es de sobra conocido que varias personas poderosas en el sector de la IA en Estados Unidos quedaron fascinados por opiniones de extrema derecha. William Shockley, uno de los fundadores de Silicon Valley, era un eugenista convencido. Otro pionero de la inteligencia artificial, el profesor de la Universidad de Stanford John McCarthy, estaba convencido de que las mujeres estaban biológicamente menos dotadas en matemáticas y ciencia. En 2020, el fundador de la empresa de reconocimiento facial Clearview AI colaboró con el extremista de ultraderecha Chuck Johnson en el desarrollo del software de Clearview AI.

Unas semanas después, salió a la luz que el director ejecutivo de la empresa de vigilancia mediante inteligencia artificial Banjo era un antiguo miembro de los Dixie Knights del Ku Klux Klan. En 1990 se le acusó por delito de odio por un tiroteo en una sinagoga. Esta revelación supuso que la empresa perdiese el contrato con el Departamento de Seguridad Pública de Utah, Estados Unidos. 

En 2016, uno de los grupos que el provocador ultraderechista Milo Yianoppolous presentó en su Guía para la extrema derecha (escrita por un escritor fantasma) para Breitbart News eran los "neorreaccionarios": personas que están de acuerdo con la filosofía política de que la democracia ha fracasado y que es necesario volver a un gobierno autoritario. En su ensayo The Silicon Ideology [La ideología de Silicon], la crítica Josephine Armistead describe que una de las fantasías de los neorreaccionarios sería un mundo de aristócratas gobernado por un director ejecutivo de la industria tecnológica o una superinteligencia artificial.

Uno de los primeros lugares donde se desarrollaron estas ideas fue LessWrong.com, un foro de debate creado por el Instituto californiano de Investigación de la Inteligencia de las Máquinas (MIRI, por sus siglas en inglés), que sostiene que se creará una IA general que podrá dominar el mundo. Todos los vinculados con el MIRI "prácticamente no investigan y cuentan historias de miedo sobre cómo la IA nos convertirá en clips", afirma el investigador David Gerard. "Suponen una distracción enorme". 


Además de interesarse por un "culto a la tradición" que mitifica e idealiza el pasado, los fascistas también veneran la tecnología – de manera irracional, pero también previsible –, en tanto que la consideran una manera de reafirmar la desigualdad, escribió Umberto Eco.


En 2010, algunos usuarios de LessWrong hablaban sobre cómo conseguir vivir eternamente mediante su reencarnación en un disco duro de una IA divina. Roko Mijic, un hombre que se describe a sí mismo como tradhumanista y a quien impidieron el acceso a eventos del MIRI por acoso sexual, publicó que cualquiera que conciba esta futura "inteligencia artificial divina" pero que no ayude a financiarla corre el riesgo de que esta le torture en el futuro. 

Algunos de los donantes al MIRI son el magnate tecnológico Peter Thiel y el fundador de criptomonedas Vitálik Buterin. "Son reaccionarios cuya visión de la economía libertaria roza el neofeudalismo, con ellos en la cúspide de la pirámide", afirma Gerard.

“Soluciones algorítmicas” para el desempleo en la UE

Según Casilli, la propuesta del partido Hermanos de Italia sobre la inteligencia artificial se asemeja bastante a otras propuestas de utilizar sistemas automatizados para afrontar o gestionar el desempleo que ya presentaron partidos liberales o de centro derecha en otros países de la Unión Europea. 

Por ejemplo, en 2014, el gobierno entonces liberal de Polonia introdujo un sistema de puntuación destinado a las oficinas de empleo para decidir cómo repartir los recursos de la mejor manera. Se consideraba que los empleados de estas oficinas estaban sobrecargados y no tenían mucho tiempo para registrar a los solicitantes como desempleados. El sistema de clasificación obtenía y usaba los datos de los solicitantes (edad, duración del desempleo, etc.). 

Además, catalogaba a los demandantes de empleo en tres categorías, que determinaban la cantidad de ayuda que recibían. Las madres solteras, las personas con discapacidades o habitantes de áreas rurales terminaban de forma desproporcionada en la tercera categoría. En la práctica estas personas casi no recibían ayudas, pues se consideraba que "no valía la pena invertir" en esta categoría. Igual que con la propuesta del partido italiano, apelar la decisión del algoritmo era muy complicado. El sistema se desechó en 2019. 

Entretanto en Francia, Emmanuel Macron fue elegido presidente en 2017 con la promesa de que convertiría el país en una nación de "start-ups". En la misma época, un "genio" de los negocios de 24 años llamado Paul Duan incendió el sector de las relaciones públicas.

Afirmó que podía reducir el desempleo en un 10 % mediante un algoritmo que (al igual que la propuesta de Hermanos de Italia) ayudaría a los solicitantes de empleo emparejándolos con posibles empleadores y ayudándoles en el proceso de candidatura. Años después, la administración pública que encargó el proyecto en un principio publicó un informe diciendo que el algoritmo no funcionaba.

"Este tipo de soluciones que utilizan algoritmos para acabar con el desempleo muestran una relación entre los políticos de extrema derecha en Italia, los políticos en Polonia y políticos de centroderecha como Macron", afirma Casilli. Y añade: "Son diferentes matices de la misma ideología política. Algunas propuestas, como la francesa, se presentan como soluciones beneficiosas para el mercado; otras, como la polaca, se presentan como extremadamente burocráticas y aburridas. La propuesta italiana está expresada de manera muy reaccionaria y autoritaria".

👉 El artículo original en AlgorithmWatch

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