¿Qué nos jugamos en Irán?

La prensa europea se pregunta acerca de la prudencia en la reacción de la Unión ante la crisis iraní, tras la contestada elección de M. Ahmadineyad. La razón estaría en la importancia económica del país y en los intereses europeos en Irán, subrayan varios diarios.

Publicado en 18 junio 2009 a las 15:16
Manifestación a favor de Mir Hussein Mussavi, el principal adversario del presidente saliente Ahmadineyad, en Francfort, el 16 de junio de 2009 (AFP)

Las reacciones europeas ante los sucesos en Irán, como en la mayoría de los países occidentales oscilan entre la «esperanza de un cambio político histórico en el país» y «la preocupación de no torpedear» (…) la apertura diplomática de estos últimos meses respecto a Teherán, constata [Le Monde](http:// http://www.lemonde.fr/proche-orient/article/2009/06/17/iran-la-russie-et-la-chine-soutiennent-mahmoud-ahmadinejad_1207800_3218.html). De esta forma, las declaraciones oficiales de Europa se mantienen prudentes, excepto las del presidente francés. Declarando que «estas elecciones son una noticia execrable», Nicolás Sarkozy parece querer «cortar definitivamente los puentes con Mahmud Ahmadineyad», estima el diario francés.

Roma se ha limitado a criticar «la violencia inaceptable· en Irán, sin hacer referencia a las sospechas de fraude electoral. Pero es el Reino Unido quien se ha mostrado más circunspecto. Señalando que «las elecciones son de la incumbencia del pueblo iraní«, Gordon Brown parece llamar a sus socios europeos a una cierta contención. «Una inflexión notable, en la medida que el Reino Unido, junto con Francia se posicionan generalmente en la línea ‘dura’ en cuanto al tema nuclear«, resalta Le Monde.

«Desearíamos una Unión europea que condenara la situación en Teherán más claramente, con más contundencia y credibilidad», critica [Kurier](http:// http://www.kurier.at/interaktiv/kommentare/1915924.php) de Viena, sobre todo porque «los jóvenes opositores de Ahmadineyad contaban con tener mayor apoyo moral desde el exterior».El periódico rumano [Ziua](http:// http://www.ziua.ro/news.php?data=2009-06-16&id=30734) juzga por el contrario las reacciones de la UE de «inequívocas en su interpretación«. Al menos si se comparan con sus tímidas reacciones frente a sucesos similares, como los acontecidos en Moldavia después de las elecciones legislativas del 5 de abril pasado. En ambos casos, son países gobernados un régimen «dictatorial» y las manifestaciones que denuncian los resultados amañados han dejado varias víctimas mortales. La explicación, sugiere este periódico, reside probablemente en el hecho de que Irán «con sus reservas petroleras y de gas es un buen socio económico, mientras que Moldavia es uno de los países más pobres del mundo».

De hecho, como señala el [Tagesspiegel](http:// http://www.tagesspiegel.de/politik/international/Iran-Handel;art123,2825111), Alemania es el segundo socio económico de Irán después de China. Según un empresario alemán entrevistado por el periódico berlinés, esto justifica que el país no se pronuncie abiertamente contra el régimen. «Estamos en desventaja, si debe haber sanciones, éstas deberían surgir del seno de las Naciones Unidas». Las PYMES alemanas deberían mostrar su responsabilidad y poner término a sus relaciones con la economía iraní, propone por el contrario el Financial Times Deutschland : «es la clave para poner fin al programa nuclear iraní. (…) 75% de las PYMES iraníes están equipadas con tecnología alemana«.

La crisis política en Irán podría salpicar a las empresas energéticas europeas, constata por su parte el periódico económico [Handelsblatt](http:// http://www.handelsblatt.com/politik/international/teheran-pokert-um-gasfelder;2367376). Lo que está en juego no es asunto baladí; el proyecto energético más grande del mundo se encuentra en el campo iraní de «South Pars» en el Golfo Pérsico. Valor de la inversión : 4,7 miles de millones de dólares. Los Franceses de Total están interesados, así como la anglo-holandesa Shell y el grupo español Repsol. Después de las amenazas de sanción americanas, estos dos últimos así como la alemana RWE y Eon han tomado sus distancias hacia sus proyectos en Irán. «Pero por su parte Teherán aumenta la presión. Su ministro del petróleo amenaza con adjudicar mercados a competidores más indulgentes como China y Rusia«.

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