Ideas Crisis de la deuda

Sacrificamos Grecia para salvar el euro

Según el FMI, el plan de rescate de Grecia ha permitido sobre todo a sus acreedores eximirse de toda responsabilidad y protegerse frente a los riesgos de contagio. Los griegos deberían rebelarse y renegociar las condiciones del préstamo, considera To Vima.

Publicado en 7 junio 2013 a las 15:35

Entonces se trataba de eso: el plan de ayudas se falseó desde el principio. Un plan que ha provocado consecuencias devastadoras. Un plan que se suponía que iba a “salvar” a Grecia, pero en realidad se trataba de salvar al euro, a costa de sacrificar a Grecia. ¿Y quién lo dice? Pues uno de los tres miembros de la troika (BCE, UE, FMI): el Fondo Monetario Internacional. Se critica tanto a sí mismo como a sus socios, pero también al Gobierno griego. Juntos se dirigieron hacia una catástrofe cuyo fin no era otro sino que los demás países [de la eurozona] ganaran tiempo.

El documento del FMI que se publicó el 5 de junio es una bofetada para la política del “rescate’’, pero sobre todo para “Europa”, es decir, Alemania, y también para el Gobierno griego de entonces, dirigido por [el socialista Yorgos] Papandreu, que había firmado el primer memorándum.

[Los acreedores] no sólo se humillan, sino que dan la impresión de querer utilizar la crisis griega para proteger y finalmente reorganizar la eurozona, en detrimento de Grecia.

Una clase política desacreditada

Los documentos son exasperantes: el FMI confiesa el crimen, pero no admite su responsabilidad. Revela del modo más oficial el motivo, sin explicar cómo podría afrontarse la tragedia que vive el país, no sólo debida a la deuda sino también al plan de rescate, una vez que se han reconocido los errores. Es de un cinismo terrible…

Por supuesto, todo esto expone irremediablemente a la clase política griega, que apoyaba el plan de ayudas y lo presentaba como el único medio de salvar al país. Y que obligaba a Grecia a doblegarse a toda costa a esta fórmula mortal, con la excusa de su rescate. Un rescate que, como ha reconocido el FMI, ha resultado ser una catástrofe.

La clase política no luchó por los intereses del país, sino todo lo contrario: prefirió la vía fácil y sólo se preocupó de mantener el poder. Estaba dispuesta a renunciar a un poco de soberanía del país para ceder a un chantaje lamentable.

Si el Gobierno griego tiene un mínimo de respeto tanto por la palabra “griego” como por la palabra “Gobierno”, no debería hacer oídos sordos ante la reciente revelación del FMI.

¿Y ahora?
Esta vez, debería responder a esta pregunta: ¿es posible que uno de los tres miembros del directorio internacional que ejerce el control económico sobre el país siga avanzando sin ninguna ruta, sin que [el Gobierno griego] reaccione? Quizás por eso se realizó y se publicó este informe: para dar a Atenas fuerzas y que pusiera en tela de juicio esa ruta, o tal vez no. En cualquier caso, la idea de que “de repente se hayan dado cuenta de su error” es bastante ingenua.

Grecia debería hacer algo de una vez. ¿A qué espera? Y si no es ahora, ¿cuándo? Y todos los que decían que esta solución era un “rescate”, o que Grecia era responsable de sus males y que los griegos tenían que soportar todo esto, tendrían que reconsiderar su opinión.

Los mismos acreedores han realizado un ejercicio de autocrítica. Pues bien, que sus partidarios hagan lo mismo… Y veamos todos juntos cómo podemos sacar partido de esta horrible hipótesis para poner freno a esa catástrofe que se ha denominado rescate. Aunque probablemente sea demasiado tarde, porque Grecia ya ha perdido todas sus armas. Y todo por su culpa.

Reacciones

Los Gobiernos tienen parte de culpa

Tras la publicación del informe del FMI sobre el rescate de Grecia “la Comisión Europea está a la defensiva”, titula EUobserver, citando al portavoz del comisario de Economía Olli Rehn, que arguyó que recortar el déficit presupuestario del país y mantenerlo en el euro no era «un logro menor».

Pero la troika (BCE, UE, FMI) no es la única responsable de la recesión y del perjuicio social que generaron los rescates europeos, explica Il Sole-24 Ore.

El problema no era solo Grecia, sino también Irlanda, Portugal, España, e incluso Italia. En todos estos casos, la troika optó por hacer que los países deudores cargasen a sus espaldas todo el peso de los ajustes, sin considerar que la culpa no era solo de quienes habían pedido préstamos temerarios, sino también de quienes los concedieron. Si esta actitud es perfectamente comprensible para las instituciones que representan a los acreedores, como el FMI y el BCE, lo es menos para los Gobiernos nacionales, que debían haber defendido a los deudores. ¿Es demasiado pedir que asuman su parte de culpa?

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