Opinion Sciencia, política y Covid-19
"Basta con ciencia" - Durante una manifestación "no-vax", "no-5G" organizado por el "movimiento 3V" en Florencia (Italia), el 19 de junio de 2020.

En tiempos de crisis, el asesoramiento científico debe ser más transparente que nunca

El confinamiento está llegando a su fin en la mayoría de los países europeos y ahora el debate gira en torno a quién hizo lo correcto y quién no, cuáles fueron las mejores estrategias, qué enseñanzas podemos sacar de la situación y cómo podemos pedir cuentas a los gobiernos.

Publicado en 21 julio 2020 a las 09:20
"Basta con ciencia" - Durante una manifestación "no-vax", "no-5G" organizado por el "movimiento 3V" en Florencia (Italia), el 19 de junio de 2020.

Mientras contemplamos las lecciones aprendidas, es importante recordar que la pandemia de la covid-19 no se ha acabado. Todavía nos queda un largo camino por recorrer, y si los gobiernos se niegan a ser claros y transparentes sobre el porqué de determinadas decisiones y respecto a los datos y consejos que los han llevado a tomarlas, la confianza de los ciudadanos se verá probablemente afectada, al igual que la voluntad de estos para cumplir con las medidas exigidas.

El análisis de las acciones de los gobiernos ha causado que a algunos se les acuse de «ignorar a la ciencia», mientras que otros eluden toda responsabilidad diciendo que «se guiaron por la ciencia». 

Esto muestra una visión caricaturesca de qué es la ciencia y del papel de los científicos durante una crisis sanitaria. Los científicos deberán mantener una posición importante con la búsqueda de vacunas y tratamientos para el control de la propagación de la enfermedad, la evaluación de los riesgos de diversas actividades y la mejor difusión posible de lo aprendido.

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Asimismo, deben asesorar a los legisladores. Los gobiernos necesitan escuchar las recomendaciones de una amplia gama de expertos, desde epidemiólogos y virólogos hasta psicólogos y economistas. Los científicos deben ayudarles a evaluar el estado cambiante de la situación, tomar conciencia de la incertidumbre que la situación acarrea y proponer posibles soluciones. No obstante, para un problema tan complejo no existen soluciones simples y directas. Corresponde a los legisladores tomar estas decisiones y guiar a sus ciudadanos a través de la crisis.

Pero si no se tiene claro quién da los consejos, qué consejos son ni qué decisiones políticas se han tomado, será difícil realizar un análisis constructivo. 

Entre otras deficiencias estructurales, la pandemia ha puesto de manifiesto una falta de transparencia en los mecanismos de asesoramiento científico para los gobiernos, en especial en los países que se han visto fuertemente afectados, donde se está exigiendo que se asuman responsabilidades.

Ser sinceros ante las autoridades

La presión pública sobre el Reino Unido llevó a la publicación de información sobre los miembros integrantes del grupo asesor científico SAGE y de algunos de sus informes de asesoramiento, pero aún quedan preguntas sin responder, como cuándo aconsejó el grupo el confinamiento y si el gobierno hizo caso omiso o no, entre otras. En España, la falta de transparencia en lo que se refiere a cómo se determinaría qué regiones podían pasar de fase y quién tomaría esta decisión originó enfrentamientos políticos públicos. 

La falta de transparencia y de claridad respecto a las recomendaciones científicas que el gobierno ha recibido y las decisiones que tomó no solo plantea un problema de responsabilidad, sino que también perjudica la confianza de los ciudadanos. Sin esa confianza, será más difícil implicar a los ciudadanos en el apoyo de las decisiones del gobierno y por ende, la implementación de políticas resultará más complicada. 

Los científicos necesitan poder ser sinceros ante las autoridades. Si se ven obligados a criticar a los legisladores a quienes están asesorando, como en el caso del Reino Unido, o deciden dimitir, como en el caso de Bélgica, es porque esta relación se ha menoscabado. La sociedad saldrá perdiendo si esas vías de comunicación se pierden y las autoridades se niegan a aceptar los consejos cuando no les convienen.

Algunos ejemplos de buena interacción entre asesores científicos y legisladores son, por ejemplo, la guía Principles for Scientific Advice to Government [Los principios del asesoramiento científico para el gobierno] del Reino Unido, el nuevo documento de la OECD sobre este tema, o el breve artículo del grupo Ciencia en el Parlamento. Todos insisten en la necesidad de apertura y transparencia como fundamento de una confianza mutua, pero también en su carácter crítico para implicar a la sociedad y fortalecer el proceso democrático. 

La covid-19 ha revelado claramente la necesidad de un esfuerzo colectivo por parte de los ciudadanos. Los gobiernos pueden y deben guiarnos en tiempos de crisis, pero esto requiere de un esfuerzo por parte de todos para superarla. Se ha exigido mucho a los ciudadanos: el personal médico sin equipo de protección suficiente, los trabajadores esenciales con niños que han tenido que trabajar aunque las escuelas estaban cerradas, situaciones difíciles en algunos lugares, muchas familias que no han podido despedirse de sus seres queridos, etc.

Ciertas decisiones pueden parecer arbitrarias y no tener sentido. Por ejemplo, en España está permitido salir a tomarse un café en cualquier momento del día, pero solo se puede salir a pasear dentro de un horario específico; y en Bélgica, solo se debe usar mascarilla en ciertos puntos de la calle. 

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A medida que avance la pandemia, los gobiernos necesitarán un compromiso constante por parte de los ciudadanos para poder superar la crisis. Las exigencias aumentarán y los gobiernos deberán ajustar constantemente sus medidas (como lo hizo Francia al cerrar ciertos colegios después de su reapertura) conforme la situación y las recomendaciones evolucionen. 

Muchos gobiernos europeos han perdido ya la confianza de sus ciudadanos. Un boletín reciente del Parlamento Europeo sobre el sondeo de la opinión pública concluyó que las personas afectadas por la pandemia de la covid-19 suelen ser también las más pesimistas y las menos satisfechas con la respuesta de los gobiernos ante la crisis.

Falta de confianza

Los gobiernos y los científicos se enfrentan a la desinformación en las redes sociales y a una cantidad abrumadora de información fuera de contexto sobre la pandemia, lo cual a veces se ha denominado como “infodemia”.

Un ejemplo del impacto que esto podría causar es la ya existente preocupación de que la falta de confianza pueda ocasionar que una parte de la población se niegue a vacunarse, si se encontrase una vacuna. Si este porcentaje llegase a ser significativo, podría sabotear todos los esfuerzos para controlar la propagación del virus.

Los ciudadanos deben conservar su facultad para examinar las decisiones políticas y comprometerse a seguirlas. La transparencia no solo es necesaria a la hora de tomar decisiones, sino también en lo que respecta a la incertidumbre y las dificultades existentes. Necesitamos acoger las nuevas decisiones resultantes de la aparición de nuevos descubrimientos en vez de condenar a los gobiernos por su inconsistencia.

La transparencia por sí sola no es suficiente para asegurar una buena respuesta ante la crisis, pero tampoco es un lujo del que se pueda prescindir.

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