investigation Noticias Investigación sobre las finanzas verdes | Cuarta parte

En Indonesia, Michelin hace la vista gorda ante un desastre ambiental

En esta cuarta parte de nuestra investigación sobre el financiamiento de plantaciones de caucho en Indonesia organizado por Michelin, su socio indonesio y el BNP Paribas, mostraremos los estragos de una deforestación previa que sacrificó la fauna silvestre y la biodiversidad, y de la cual sus protagonistas estaban completamente al corriente.

Publicado en 24 noviembre 2022 a las 14:09
Este artículo es sólo para miembros de Voxeurop

Capítulo 4

En los capítulos anteriores, revelamos cómo Michelin y los actores de la Tropical Landscapes Finance Facility (TLFF), la plataforma que emitió los bonos verdes utilizados por Michelin y su socio indonesio Barito Pacific para financiar el desarrollo de sus plantaciones de caucho (ver capítulos 1, 2 y 3), ocultaron y después minimizaron los estragos ecológicos causados sobre el terreno por Royal Lestari Utama (RLU). Esta última había desbrozado el bosque justo antes de que la empresa francesa se convirtiera en accionista minoritaria a finales de 2014 (en ese entonces, Barito era titular de un 51 % de la propiedad, y eventualmente, Michelin terminó comprando el 100 % en verano de 2022). 


👉 Capítulo 1: Cuando las finanzas verdes made in Europe recompensan la deforestación en Indonesia: el caso Michelin
👉 Capítulo 2: Cómo un proyecto criticado por su impacto ambiental se convirtió en la flor y nata de las finanzas verdes europeas
👉 Capítulo 3: Cómo Michelin y su socio indonesio eludieron las normas de los bonos verdes
👉 Capítulo 4: En Indonesia, Michelin hace la vista gorda ante un desastre ambiental

Tanto las opiniones de los expertos ambientales como los documentos consultados por Voxeurop permiten concluir que, en realidad, la zona transformada en plantaciones de caucho de manera industrial antes de que Michelin se convirtiera en accionista de RLU merecía preservarse. De hecho, formaba parte del amplio ecosistema forestal de Bukit Tigapuluh, también conocido bajo el nombre de “Thirty Hills” – Treinta Colinas.

Por lo tanto, la destrucción de este hábitat hace que el proyecto de Michelin y Barito no sea conforme con las normas internacionales que ambos socios se comprometieron a respetar cuando recurrieron a los bonos verdes para financiar su proyecto. Cabe recordar que a este último se le había dado inicio sobre el terreno mucho antes de que ambas partes formalizaran su colaboración a finales de 2014 (ver capítulo 3).  

Entre las provincias de Jambi y Riau (las más afectadas por la deforestación en Sumatra), la extensión verde de Bukit Tigapuluh incluye el parque nacional que lleva el mismo nombre, creado en 1995, al igual que los bosques circundantes – o al menos lo que hoy queda de ellos. Cuando Lestari Asri Jaya, filial local de RLU, obtuvo su autorización de desbroce en Jambi, estos representaban casi la mitad del ecosistema de Bukit. En 2010, su cobertura forestal total equivalía a 320 000 hectáreas (y un 20 % de estas se encontraba en el perímetro de la actual concesión de LAJ), habiendo ya perdido casi la mitad de las 622 000 registradas en 1985, según un informe de 2010 escrito de manera conjunta por varias ONG, incluyendo la sucursal indonesia del WWF.

Este mapa muestra la pérdida de área forestal (en rosa) en el ecosistema forestal de Bukit Tigapuluh (que se superpone a las provincias de Jambi y Riau) y en toda la isla de Sumatra entre 1985 y 2008 o 2009. | Fuente: Eyes on the Forest 

Bosques primarios o secundarios: un gran desafío

Barito Pacific logró infligir de la manera más legal posible del mundo un golpe fatal a los bosques primarios de esta región al sacar provecho del laxismo del marco regulador en Indonesia. Este no corresponde exactamente a la perspectiva de los científicos, que consideran como primarios todos los bosques que no se han desbrozado por completo y que luego vuelven a crecer, sin importar si se ven alterados de cualquier forma por intervenciones humanas. 

Sin embargo, la legislación indonesia, al igual que la definición de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), tienen una interpretación más restrictiva del bosque primario (1). Según estas, incluso los bosques ligeramente degradados por la explotación forestal selectiva (obtención de una pequeña cantidad de madera, que se debe distinguir de la tala rasa, para la cual se tala la mayoría de los árboles) forman parte de la categoría de bosques secundarios. 

Estos (a diferencia de los bosques primarios) no están protegidos por la moratoria de deforestación, aprobada apenas en 2011 por el presidente indonesio de ese entonces Bambang Susilo Yudhoyono (y prolongada desde ese momento por él y sus sucesores) (2).

“En Indonesia, una empresa puede solicitar una autorización para explotar, de manera selectiva, un bosque primario que después el gobierno podrá reetiquetar como secundario antes de conceder una licencia de desbroce. Es así como las empresas operadoras, como LAJ, pueden afirmar formalmente que no talan bosques primarios”, explicó a Voxeurop Matthew Hansen, investigador de teledetección del departamento de ciencias geográficas de la Universidad de Maryland. Hansen contribuyó al desarrollo de la mayor base de datos y de la metodología más sólida del mundo sobre la desaparición de los bosques primarios. El proceso que él describe es precisamente al que es posible que Barito recurriera. (3)

Antes de dar luz verde al desbroce de la empresa Lestari Asri Jaya y otras empresas similares, el ministerio indonesio de Medio Ambiente y Bosques solo autorizaba la explotación forestal selectiva en el ecosistema forestal de Bukit Tigapuluh. Eran los años noventa, la época en la que una parte de los bosques locales todavía se clasificaban como primarios. La mayor empresa de explotación forestal selectiva activa en la zona era Industries et Forest Asiatiques (IFA), que también era propiedad del grupo Barito Pacific, como lo descubrió Voxeurop. Barito Pacific era propietario de IFA por medio de su  empresa subsidiaria Barito Pacific Lumber, como lo prueba un acta notarial de 2020 descubierta por Voxeurop. 

Tras alcanzar su fecha de caducidad a principios de siglo, la concesión de aproximadamente 300 000 hectáreas se dividió progresivamente en múltiples concesiones de explotación intensiva (permitiendo de este modo la conversión de los bosques en producciones agrícolas). Entre ellas se encuentra precisamente la concesión de aproximadamente 62 000 hectáreas otorgada a LAJ en 2010, cuya sección arbórea se había “reclasificado como bosque secundario en 2008”, como lo afirmó a Voxeurop Johan Kieft, secretario general de la TLFF y experto técnico sénior del PNUMA para el uso de las tierras y la economía verde. De esta manera, Kieft confirmó implícitamente que LAJ hizo que el 20 % de la antigua zona de la IFA volviera a los bolsillos de Barito Pacific (una porción que aún poco antes se categorizaba como bosque primario), contando además con el derecho de desbroce. 

Mapa de la antigua concesión de explotación forestal selectiva de la empresa Industries et Forest Asiatiques (IFA) que se extendía significativamente a lo largo de bosques primarios y también pertenecía a Barito Pacific. Esta última superpuso sus concesiones actuales en Jambi, LAJ y WMW a esta zona, con una autorización de desbroce. | Fuente: Sociedad Zoológica de Frankfurt (FZS) y la Dirección General de recursos naturales y de conservación de los ecosistemas del ministerio indonesio de Medio Ambiente y Bosques 

Este historial se retomó en el informe de las ONG de 2010 mencionado anteriormente. Este cita un estudio realizado sobre el terreno en 2005 por la ONG local KKI Warsi y la Universidad Agrícola de Bogor, que había concluido que, si bien se habían explotado de manera selectiva, los bosques naturales de la exconcesión de IFA conservaban un volumen forestal con un potencial de almacenamiento de CO2 aún bastante elevado y que por lo tanto lo más lógico sería restaurarlos en lugar de convertirlos en plantaciones (4).

“Los bosques primarios explotados de manera selectiva y que por ende se categorizan legalmente como secundarios” – como los que LAJ taló de manera definitiva – “todavía son capaces de proveer una biodiversidad considerable y pozos de carbono”, corrobora Hansen.

“Los bosques degradados pueden recuperarse naturalmente o mediante una restauración asistida y volver a su estado de bosque primario”, explica también el departamento de bosques de la FAO. 

"Nuestros análisis muestran que antes de atribuirse a LAJ, la zona contaba con un bosque natural denso con árboles antiguos, aun cuando no estaba completamente intacto y quizá no se calificaba como primario según las normas indonesias”, indicó a Voxeurop Elizabeth Goldberg, encargada de Global Forest Watch (GFW), un mapa interactivo que rastrea la pérdida de bosques primarios a través del mundo desde 2001, independientemente de su reclasificación según las leyes nacionales.

Mapa 1
Mapa 2
Mapa 3. Disminución de la cobertura forestal en el perímetro de las concesiones actuales de LAJ y WMW: en 2001 (Mapa 1), el gobierno todavía calificaba la zona como bosque primario; en 2009 (Mapa 2), antes de que se concediera la licencia de explotación intensiva (conversión de los bosques en producciones agrícolas), la zona se reclasificó como bosque secundario (desde 2008); en 2015 (Mapa 3), la zona perdió casi toda su cobertura forestal después del desbroce industrial.

Sobre el terreno, los habitantes de las zonas deforestadas confirman lo que muestran las observaciones por satélite y los mapas interactivos. Sumbasri, un granjero que ha vivido desde 1975 en la localidad de Pemayungan, hoy ubicada justo al frente de las plantaciones de caucho de RLU, explicó a los periodistas de la revista Tempo que “antes del desbroce llevado a cabo por LAJ en su concesión, todavía había un bosque, si bien no era muy denso, puesto que ya IFA había talado los árboles más grandes”.

Sumbasri en la localidad de Pemayungan, en febrero de 2022. | Foto: Raymond Epu/Tempo

El informe de la empresa de auditoría TFT/Earthworm solicitado por Michelin (ver capítulo 2) concluyó que el desbroce industrial de los bosques en la concesión también había abarcado zonas de alto valor de biodiversidad a lo largo del parque nacional Bukit Tigapuluh que deberían haberse protegido.  

Incluso el director de asuntos públicos de Michelin pone en tela de juicio implícitamente la fiabilidad del estudio de impacto ambiental aprobado por el gobierno de Yakarta en 2009, que pareciera haber autorizado a Lestari Asri Jaya a destruir ecosistemas valiosos aunque degradados. “Descubrimos un bosque de gran valor en una zona donde [según el plan de explotación de LAJ] solo tenía que haber arbustos que se pudieran desbrozar. Tuvimos que cambiar de planes para proteger esta área”, declaró Hervé Deguine para Voxeurop con respecto al período posterior a la firma de la empresa conjunta con Barito …

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