Reportaje Voces de Ucraina

Un pueblo en la frontera ucraniana se enfrenta a la amenaza de Bielorrusia

Los habitantes de Vetly, un pueblo de la región de Volinia en Ucrania, cerca de la frontera bielorrusa, viven bajo la constante amenaza de Rusia. Con sus bosques minados y unas estrictas restricciones militares, sus vidas han cambiado dramáticamente, afectando a sus medios de vida y relaciones personales.

Publicado en 19 diciembre 2023 a las 13:53

Bielorrusia está ayudando activamente a Rusia en su guerra contra Ucrania. Muy al principio de la invasión a plena escala, algunas de las tropas rusas llegaron desde Bielorrusia. Los primeros misiles rusos que destruyeron ciudades ucranianas también se lanzaron desde Bielorrusia. Los rusos se apoderaron de partes de las regiones de Kiev, Chernihiv y Sumy, cercanas a la frontera. Posteriormente esta zona fue recuperada por las fuerzas armadas ucranianas, pero todavía sigue en peligro. La población fronteriza de Vetly, en la región de Volinia, se encuentra en esta zona.

Vetly, Volyn, Ukraine

La región de Volinia se encuentra en el extremo noroeste de Ucrania. Linda con Polonia en el oeste y con la región bielorrusa de Brest en el norte. 

El pueblo de Vetly es uno de los asentamientos en este distrito que bordea al Estado aliado de Rusia. ¿Cómo están afrontando sus habitantes el dramático cambio en sus vidas?

Vetly, al igual que todas las demás ciudades y pueblos de esta región de Ucrania, está siempre preparado para un ataque desde el territorio del aliado de Vladímir Putin que tiene por vecino; y con razón. Tras la fallida rebelión del líder del grupo Wagner, Yevgeny Prigozhin, en junio de 2023, Aleksandr Lukashenko invitó a sus mercenarios a establecer sus campamentos en Bielorrusia.

A finales de junio de 2023, el dictador bielorruso dijo que “la mayoría” de las armas nucleares que estaba previsto trasladar a Bielorrusia ya estaban desplegadas allí.

Y todo esto a pesar de las afirmaciones de Lukashenko de que sus tropas no representan una amenaza para Ucrania. Las maniobras militares supuestamente conjuntas de los dos países permiten a Moscú desplegar sus tropas en Bielorrusia, manteniendo la presión sobre Ucrania y ampliando la línea del frente.

El 1 de diciembre, el presidente Zelenski anunció que se debían acelerar las obras de construcción de fortificaciones desde Avdiivka hasta Volinia.

Construction of the wall on the border with Belarus in Volyn region. | DR
Construcción del muro en la frontera con Bielorrusia en Volinia, en noviembre de 2022. | Foto: Kyrylo Tymoshenko/Telegram

El 14 de diciembre, Bielorrusia reanudó los ejercicios conjuntos con las fuerzas armadas rusas. Las maniobras comenzaron el 29 de abril de 2022 y tienen lugar cerca de la frontera con Ucrania. Ya llevan 86 semanas. 

Los residentes en esta zona cercana a la frontera bielorrusa indican que oyen frecuentemente el estampido de los reactores enemigos volando por encima de ellos. Admiten estar asustados. Nadie sabe cuáles son los planes del enemigo. 

Serhiy Naiev, comandante general de las fuerzas conjuntas, destacó que las fuerzas militares ucranianas están defendiendo la frontera con Bielorrusia. Añadió que en caso de producirse una amenaza, el Estado Mayor procedería a desplegar fuerzas y equipo en las zonas adecuadas.

Una vida trastocada para los residentes bajo la constante amenaza rusa desde Bielorrusia

Vetly es población la más remota de la región de Volinia. La frontera con Bielorrusia está separada por unos 10 kilómetros de bosques y pantanos. 

Anteriormente, la frontera internacional en esta zona era algo informal. El proceso de demarcación adecuado no se completó hasta el año pasado. Hoy en día, en el lado ucraniano, la frontera está minada y fortificada con una gran alambrada, zanjas defensivas y baluartes. Y hay soldados para garantizar la seguridad de los lugareños.

Los primeros días de la guerra en Vetly

Los residentes locales dicen que tuvieron mucho miedo cuando estalló la guerra en febrero de 2022. Algunos se fueron, otros se quedaron para luchar.

Lake Bile from the Ukrainian shore. | DR
El lago Bile desde la costa ucraniana. | Foto: Nadiya Martyniuk

“Durante los primeros días de la guerra, los residentes locales ayudaron activamente a los militares”, dice Nadiyha Martyniuk, una lugareña. “Cavaron trincheras, apilaron sacos terreros, construyeron refugios, ayudaron a construir fortificaciones y establecieron puestos de control. Todo el mundo iba de un sitio a otro para ayudar. Las mujeres más jóvenes hicieron redes de camuflaje y lámparas para las trincheras. El primer día, nadie sabía lo que tenía que hacer. Los hombres empezaron a organizar una milicia local, patrullando las calles por la noche en grupos, para comprobar que se cumplían las normas sobre el apagado del alumbrado”.

Valentyna Petrivna, otra residente, rememora: “Ahora hemos progresado un poco, pero al principio nos quedábamos en el sótano y no pasábamos la noche en la casa. Cerrábamos la casa y corríamos al sótano en medio de la noche y dormíamos ahí. Pero no puedes quedarte mucho tiempo porque hace frío. Teníamos de todo, pero aun así me siento diferente de antes".

Arándanos y setas: otro daño colateral de la guerra

Antes de la guerra, muchas personas de esta región vivían de la venta de arándanos y setas que recogían en los bosques. Algunos clientes eran turistas que venían al famoso Lago Bile ("Lago Blanco").

El lago está situado justo en la frontera de Ucrania y Bielorrusia. También había otros que iban a trabajar a la vecina Polonia. Pero la guerra lo ha cambiado todo.

Nadiya Martyniuk dice que hoy en día todo ha cambiado de manera drástica. Los precios de las bayas silvestres han bajado estrepitosamente y los bosques se han vuelto peligrosos. 

“Vamos al bosque a recoger setas y bayas, pero solo a los sitios que no están minados”, explica. “Como la mayoría de los sitios donde se solían recoger ahora están minados, la gente ya no va porque está asustada y no quiere correr ese riesgo. Allí donde el bosque lindaba con las casas, íbamos a recogerlas".

Y añade: "El año pasado, la gente intentó ir al bosque para ganar algo de dinero, pero el precio de las bayas no era alto. Y este año el precio fue incluso más bajo, a pesar de que las bayas eran mejores que las del año pasado. Los compradores dicen que todos los almacenes frigoríficos están llenos de bayas del año pasado. Nadie las compra en el extranjero, y Ucrania no necesita tantas. El año pasado, nos daban 60 grivnas [1,44 €] por un kilo de arándanos. Este año, fueron 35 grivnas [0,85 €] el kilo ¿Qué se suponía que debía hacer la gente?


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“Aquí no hay mucho trabajo”, prosigue Nadiya Martyniuk. “Y cuando empezó la guerra, muchas personas jóvenes se marcharon, naturalmente. Algunas regresaron y otras no. La mayoría de los locales trabaja en el hospital de Liubeshiv, en la escuela, o en la agricultura. Pero la gente siempre necesita dinero. Tienen que llevar a sus hijos a la escuela y vestirlos. Y ahora es invierno. ¿Dónde puede uno ganar algo de dinero? Por eso la gente va al bosque en verano. Muchos lugareños han plantado frambuesas, pero este año el precio ha sido muy bajo y, por ello, no es nada fácil ganar algo de dinero ahora”.

Una temporada turística perdida en las regiones fronterizas de Ucrania

Los lugareños dicen que antes había muchos turistas de Lutsk, Kiev y otras ciudades y países. Venían con tiendas de campaña y compraban varias delicatesen a los lugareños. Pero eso fue antes de la guerra. Ahora la zona del lago está cubierta de maleza y es intransitable. Está minada porque se encuentra justo en la frontera.

Nadiya se lamenta de las oportunidades perdidas por esta región ucraniana tan turística antes: “La zona ribereña y la carretera hacia el Lago Bile están minadas. Ya nadie pesca o nada allí. Los guardias fronterizos se aseguran de que esto sea así y hacen retroceder a todo aquel que se aproxima. La zona fue minada nada más comenzar la guerra. Y ahora el lago minado se está helando de tal manera que el hielo cae sobre las minas y estas detonan sin más. Tanto de noche como de día”.

Prohibiciones militares y temores locales

Aunque la mayoría de los residentes en la zona tienen miedo y evitan las zonas minadas, algunas personas van a la zona minada a pesar de la estricta prohibición y las advertencias de los militares y guardias fronterizos. 

“Se nos dice que no vayamos al bosque”, indica Nadiya. “Hay determinadas zonas a las que se puede o no se puede ir. Los guardias fronterizos no dejan cruzar a nadie. Tienen patrullas que recorren el bosque, advirtiendo a la gente. Pero aunque les digan que no pueden ir, van de todos modos, pues dicen que la prohibición les impide ganar dinero”. 

¿Nos invadirán los bielorrusos?

En las regiones fronterizas de Ucrania se suscitan muchas discusiones entre los lugareños a cuenta de la posibilidad de un ataque ruso desde Bielorrusia. 

“Al principio, muchas personas se alejaron de allí”, recuerda Nadiya. “Se pensaba que los bielorrusos residentes en aquellos territorios los abandonarían. Pero, por otra parte, hay muchos ucranianos que viven fuera de aquí [al otro lado de la frontera]. No creo que nos vayan a atacar unos ucranianos, pero todo el mundo tiene miedo. ¿Quién sabe? Podrían hacerlo, aunque a estas alturas no creo que lo hagan. Ahora la gente se ha acostumbrado a la situación y se ha calmado, pero la situación fue temible durante los primeros días”. 

Y añade: “Una vez me contaron que, en verano, todas las mañanas se podía oír a los bielorrusos haciendo mucho ruido en la zona del Lago Bile. Todo el mundo estaba muy asustado en aquella zona. Nadie comprendía el motivo de aquellos ruidos. No sé si se debían a maniobras militares o al trabajo de las granjas colectivas. Pero en aquellos momentos estábamos tan asustados que cualquier ruido fuerte nos alarmaba”.

¿Escuchan los ucranianos la propaganda política emitida por TV y radio desde Minsk?

En los distritos norteños de Volinia, la gente lleva generaciones viendo la televisión y escuchando la radio bielorrusas. El Estado ucraniano era incapaz de ofrecer en estas zonas una emisión analógica de los canales nacionales. 

“No, nosotros no tenemos la televisión bielorrusa, pero podemos oír la radio”, explica Nadiya Martynniuk.

Una relación cambiante entre ucranianos residentes en diferentes lados de la frontera

Después del colapso de la Unión Soviética y el declive de las granjas colectivas, muchos residentes en Vetly se fueron a trabajar a Bielorrusia y nunca volvieron. Formaron familias y se asentaron allí. Como resultado, los que se quedaron en Vetly tienen muchos familiares al otro lado de la frontera.

La residente local Nadiya Martyniuk. | Foto del archivo personal.

La residente local Nadiya Martyniuk. | Foto del archivo personal.

“Incluso hoy, algunas personas se mantienen en contacto con sus familiares que viven allí”, dice Nadiya. “Así es como ha evolucionado la vida. Solíamos visitarlos a menudo, y ahora queremos hablar con ellos de nuevo. Pero a día de hoy nadie tiene permiso para traspasar la frontera, que está cerrada. La gente dice que sus familiares de Bielorrusia tienen miedo a hablar de la guerra y que cuando empiezan a hablar de ella algo sucede en la conexión. ¿Quién sabe? Puede que tengan las líneas telefónicas pinchadas. Por eso todo el mundo procura hablar solamente de la familia y de los niños”.

"Si caminamos todo derecho por el bosque, hay unos 7 kilómetros hasta Bielorrusia. Solíamos salir al jardín y llamar a nuestros familiares de Bielorrusia, porque en algunos lugares podíamos captar su red de telefonía móvil. Incluso ahora, en algunos lugares, recibimos SMS que dicen 'Bienvenidos a Bielorrusia'. Y cuando regresamos a casa, recibimos otros mensajes: 'Bienvenidos de nuevo a Ucrania'. Así es como vivimos ahora". Los lugareños bromean diciendo que es una forma de propaganda política.

Los residentes locales dicen que sus vidas han cambiado para siempre. Nunca volverán a ser lo mismo.

“Solíamos vivir en paz”, dice Nadiya Martyniuk. “Pero ahora hasta las personas han cambiado. Todo el mundo es diferente. Nadie hace planes con antelación. Cada día que pasa, pensamos ‘¡Gracias a Dios!’ En tiempos de paz todo el mundo hacía planes. Cuando se nos decía que habría una guerra no dejábamos de pensar, ‘¿Quién nos atacará?’ Nadie sabe si esos bielorrusos atacarán. Nadie lo cree, pero aun así…”

Vetlys main street
Calles del pueblo de Vetly. | DR

Valentyna Petrivna Andreeva, otra residente del pueblo de Vetly, está de acuerdo. Dice que la gente todavía tiene miedo y que muchos hombres del pueblo se han ido a luchar al frente. Por eso lo único que la gente quiere es la paz.

"Toda mi vida ha cambiado", afirma esta pensionista. "Antes la gente estaba alegre, pero ahora vivimos con miedo y solo con miedo. Es alarmante. Antes los jóvenes construían cosas, hacían muchos planes, pero ahora nadie construye nada. Ahora es una vida completamente diferente. Antes el pueblo avanzaba y prosperaba. Los jóvenes se casaban e inmediatamente empezaban a construir una casa. Los muchachos se iban a trabajar a donde hiciera falta".

¿Qué piensan de la guerra los ucranianos y bielorrusos? 

“Solía hablar mucho por teléfono con mis familiares en Bielorrusia y solíamos visitarlos a menudo”, dice Valentyna Petrivna. “Pero ahora ya no lo hacemos. Ellos no nos llaman y nosotros tampoco a ellos. En los primeros días ellos no creían que había empezado la guerra, pero ahora no quieren hablar de ello en absoluto. Ni les llamamos ni les escribimos. Así están las cosas”.

Este artículo se publica en colaboración con el proyecto Voices of Ukraine ("Voces de Ucrania"), del European Centre for Press and Media Freedom.

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