Los informes de la semana pasada sobre los ataques terroristas que se planean en Europa similares a los cometidos en Bombay en 2008 han impulsado a las autoridades estadounidenses a tomar una serie de medidas.El Departamento de Estado publicó ayer una "alerta de viaje" a todos los ciudadanos de Estados Unidos que tengan pensado visitar Europa, para advertirles de que se mantengan atentos. Y nuestro Ministerio de Exteriores les siguió poco después e informó de que existe una "alta amenaza" de ataque en el continente.
Los informes de inteligencia que activaron estas alertas deben tomarse en serio. Está claro que las ciudades europeas son potencialmente vulnerables a ataques suicidas como los que se produjeron en el núcleo comercial de India hace dos años. El número de víctimas mortales de los ataques de Bombay (que dejó alrededor de 173 víctimas) fue aterrador, sobre todo si se tiene en cuenta el reducido número de terroristas que los cometieron.

¿Estados incapaces de proteger a sus poblaciones?
Aún así, este tipo de alertas son perjudiciales, al dar la sensación de que en cierto modo Europa no es segura en general. Lo que implican es que el continente está compuesto por Estados débiles similares a Pakistán o Yemen, sin la capacidad de detener estos ataques o de proteger a sus poblaciones. El último consejo del Ministerio de Exteriores es aún más equívoco, ya que Reino Unido sin duda constituye un objetivo como lo pueden ser Francia o Alemania.

Por desgracia, las amenazas terroristas son una realidad en la vida del mundo occidental. Por supuesto que los gobiernos deben actuar al recibir cierta información y advertir a sus ciudadanos como corresponde. Pero con la publicación de alertas imprecisas y motivadas por el pánico lo que se consigue es exacerbar un clima de miedo y ayudar a los terroristas a hacer su trabajo.
Perspectiva desde Austria
Cuidado con el ojo de Washington
Las alertas terroristas lanzadas por los gobiernos muestran, ante todo, “la dualidad de nuestra vulnerabilidad”, opina Die Presse. La vulnerabilidad de los ciudadanos atrapados entre la amenaza terrorista y la de ver cómo minan la protección de las libertades civiles. “Una vez más, no tenemos claro si el cielo que está sobre nuestras cabezas ya está ardiendo o si todo eso no es más que una proyección de las luchas de poder lejanas en Afganistán o en Pakistán”, observa el diario vienés. De todas formas, las advertencias llegan en el momento preciso para los órganos de seguridad estadounidenses, que exigen cada vez más enérgicamente acceso a los datos personales de los ciudadanos europeos. “Una vez hemos vivido la inseguridad en nuestra propia carne, nos abrimos con más facilidad. […] Nos desnudamos y, una vez desnudos, somos todavía más vulnerables. No solo ante los actos terroristas, sino también ante los abusos del Estado”.
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