Un año después de que las violentas manifestaciones obligaran al gobierno prorruso a retirar un controvertido proyecto de ley inspirado por el Kremlin, el parlamento georgiano se plantea la aprobación de un texto similar. Esto ha dado lugar a protestas masivas en Tiflis y otras ciudades oponiéndose a una medida que se considera inspirada por una ley rusa de 2012 que el Kremlin utilizó para machacar a la sociedad civil.
Pero, mientras que el proyecto de ley propuesto en marzo de 2023 preocupó a los observadores locales e internacionales por el reto antidemocrático que entrañaba, lo que esta vez preocupa es el pronóstico de una amenaza devastadora para el estado de la democracia georgiana, prestando atención a los siguientes factores.
En primer lugar, en diciembre de 2023, se concedió a Georgia el estatus de país candidato a miembro de la Unión Europea a pesar de la evaluación de la Comisión Europea de que el gobierno georgiano no había cumplido la mayoría de las condiciones previas establecidas por la UE. Si bien esto renovó las esperanzas de la sociedad pro-occidental, este trasfondo también contribuyó a los esfuerzos del Sueño Georgiano (SG, el partido gobernante, prorruso) para justificar su eslogan "hacia Europa, pero con dignidad".
En segundo lugar, si el año pasado el proyecto de ley fue iniciado por el grupo disidente de parlamentarios antioccidentales del partido, esta vez la ley fue patrocinada y abiertamente respaldada por el propio SG, marcando la nueva era de postura antioccidental apoyada oficialmente por el partido gobernante en el país. Poco después, seis meses antes de las cruciales elecciones parlamentarias, el oligarca y líder del SG, Bidzina Ivanishvili, justificó públicamente la reorientación de la política exterior de Georgia respecto a Occidente.
¿Qué pasa en el Parlamento georgiano?
El 3 de abril, Mamuka Mdinaradze, líder de la mayoría parlamentaria del SG, anunció la nueva presentación del mismo proyecto de ley de estilo ruso. La única diferencia, aunque llamativa desde un punto de vista narrativo, entre el proyecto de ley propuesto y el que el SG tuvo que rechazar el año anterior después de las protestas estriba en que la expresión “agentes extranjeros” fue retirada del título y sustituida por una expresión ambigua: “influencia extranjera”. No deja de ser digno de mención que la palabra “agentes” se siga utilizando como término clave en las discusiones tanto políticas como particulares.
El mismo proyecto de ley, con un nombre diferente, sigue siendo muy similar a la legislación rusa contra los “agentes extranjeros”, que el Kremlin ha instrumentalizado para oprimir a la sociedad civil rusa durante la pasada década. De acuerdo con el proyecto de ley, cualquier entidad jurídica que reciba más del 20 % de su financiación de una “potencia extranjera” deberá inscribirse como una “organización defensora de los intereses de una potencia extranjera” puesto que, de otro modo, sufrirá graves sanciones en forma de enormes multas.
El proyecto de ley ya ha sido aprobado en dos lecturas, caracterizadas por la flagrante inobservancia de las reglas procesales y el abuso de esas reglas para negar a la oposición el derecho a participar de manera significativa en cualquier deliberación sobre la ley. Muchos parlamentarios de la oposición y representantes de las organizaciones de la sociedad civil y de los medios de comunicación fueron expulsados de las sesiones de debate y no se permitió que los medios de comunicación en línea entraran al edificio del Parlamento. Se espera que la tercera y última lectura concluya en la semana del 13 de mayo.
La última presidenta de Georgia elegida directamente, Salomé Zurabishvili, que en 2018 contó con el respaldo del propio Sueño Georgiano y que ahora está apartada del partido gobernante, ha prometido vetar la Ley. Si bien esto es importante como declaración política, también debemos señalar que el SG tiene una mayoría parlamentaria suficiente para revocar su veto. Zurabishvili ha declarado que el principal problema en Georgia "no es una ley rusa, sino un gobierno ruso".
¿Cómo socava esto la democracia georgiana?
En particular, si bien el proyecto de ley se debate como un esfuerzo hacia la "transparencia" por parte de los funcionarios del SG, su octavo punto es particularmente preocupante para los guardianes de la democracia georgiana. Según esta cláusula, el gobierno puede inspeccionar y registrar dichas organizaciones basándose en un informe de una fuente anónima, resucitando efectivamente una práctica de la experiencia totalitaria soviética. Además, los organismos gubernamentales tienen el poder de suspender el trabajo de las organizaciones y confiscar todos sus datos. Esto será especialmente eficaz contra los organismos de control para impedir su trabajo de exponer la corrupción del régimen y otras irregularidades.
La decisión de revivir el proyecto de ley de “agentes extranjeros” se ha recibido con feroces críticas tanto dentro como fuera del país. Decenas de miles de personas han participado durante el pasado mes en protestas diarias lideradas por la juventud georgiana en las calles de Tiflis, la capital de Georgia. El régimen ha respondido al clamor público con el uso de la fuerza, produciendo graves lesiones a muchos jóvenes que no llevaban protección alguna y que fueron atacados con gas pimienta, gases lacrimógenos, cañones de agua y, en algunos casos, pelotas de goma (aun cuando el ministerio del interior de Georgia niegue que todo esto se usara, tanto las personas heridas como las pelotas se han detectado allí donde se produjeron las protestas).
Además de los intentos de deslegitimar las protestas, principalmente de los jóvenes, que los funcionarios adoptaron desde la última vez en este año, la serie de detenciones de manifestantes pacíficos solo fortaleció la protesta juvenil, contribuyendo a su carácter disciplinado y solidario. Las protestas se han extendido a otras ciudades importantes de Georgia, como Batumi, Kutaisi y Telavi.
En una declaración conjunta, más de 100 medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil declararon que, en caso de que el proyecto de ley se convierta en ley, no cumplirán el requisito de registrarse como "organización defensora de los intereses de una potencia extranjera". Debido a las restricciones impuestas por el gobierno en el ya menguante mercado de la publicidad, la mayoría de los medios de comunicación en línea dependen de la financiación extranjera. Si se aprobara, la ley de agentes extranjeros amenaza la viabilidad de muchos medios y la de la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil del país.
Los socios estratégicos de Georgia, incluidos Estados Unidos y la UE, han expresado su preocupación por el proyecto de ley propuesto. Varios eurodiputados y un grupo bipartidista de senadores estadounidenses advirtieron incluso al régimen georgiano de posibles sanciones si se aprobara la ley. Estas declaraciones fueron recibidas con más relatos antioccidentales por parte del Sueño Georgiano y su líder recientemente regresado de forma oficial, Ivanishvili. Los únicos partidarios extranjeros de este proyecto de ley son Dmitri Peskov, portavoz de Vladímir Putin; el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov; la portavoz del ministro de asuntos exteriores, María Zakharova; el presidente de la Duma Estatal, Vyacheslav Volodin; el subsecretario del Consejo de Seguridad y ex primer ministro y presidente, Dmitry Medvedev, y el filósofo ruso de extrema derecha, Aleksander Dugin.
Manifiesto antioccidental del gobierno georgiano
El 29 de abril, el SG organizó una concentración masiva en Tiflis para apoyar la “Ley Rusa”, trasladando en autobuses hasta la capital a funcionarios públicos y otras personas de todas las partes del país. Tal como advirtieron los observadores, se utilizaron varias formas de presión e intimidación para asegurar la asistencia de todos los convocados.
Bidzina Ivanishvili se dirigió a la audiencia pronunciando un manifiesto antioccidental y amenazando con represiones después de las elecciones, declarando efectivamente una guerra orgullosa contra los oponentes políticos y la sociedad civil. En su larguísimo discurso, Ivanishvili marcó las líneas maestras de las teorías conspiratorias rusas y acentuó el central relato conspiratorio del SG de un “partido global de la guerra”.
Esta teoría ha sido uno de los pilares de la propaganda del régimen desde la invasión a escala total de Ucrania por el ejército ruso. Afirmó que “las ONG y la oposición radical están actuando por su cuenta. Nuestras leyes propuestas sacarán a luz estas oscuras vinculaciones”. De esta manera, el SG reafirmó la polarización social y descubrió el uso instrumental en su relato preelectoral. Ivannishvili insistió en sus amenazas de represión:
“El pueblo georgiano tiene que decidir el destino del país. Después de [la victoria en] las elecciones, emitiremos una condena estrictamente política y legal del colectivo UNM [lo que incluye a las ONG y a los oponentes políticos] que recibitá el castigo que se merece. Pagará por todos los crímenes contra el pueblo georgiano”.
El presidente honorario del Sueño Georgiano ha recurrido también a otro de los temas favoritos de la propaganda del Kremlin, la protección de la soberanía nacional contra las malignas fuerzas occidentales, incluida en el concepto ruso de “democracia soberana”. Y declaró que Georgia no será Ucrania gobernada por Vladímir Yanukovych.
Bidzina Ivanishvili teme al Maidán, aunque sigue el guión de Yanukovych paso a paso. Su última declaración fue prevista por algunos, pero muy difícil de creer por muchos. El sendero elegido debe ser una señal de alarma para los socios occidentales en cuanto a que Georgia se enfrenta a la amenaza de la bielorrusización a cuyo tenor los oponentes políticos serían encarcelados, asesinados o exiliados.
Aun cuando la joven y valiente ciudadanía georgiana se está echando a las calles todos los días, sus socios estratégicos han de comprender que, sin su ayuda, la sociedad civil georgiana se encuentra sola en frente de los intereses del Kremlin materializados por medio de los poderes locales del país.
En los últimos días, numerosos manifestantes y periodistas han recibido llamadas anónimas con insultos; algunas personas recibieron amenazas de muerte o de violación. Tras estas llamadas, la mafia ha atacado a varios políticos y activistas, incluyendo a Gia Japaridze, profesor de la Universidad de Georgia y antiguo embajador. La letra era la misma en todos los ataques, producidos a la entrada de su sótano.
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